jueves, 20 de diciembre de 2012

LA FAMILIA AL COMPLETO...

Como cada año, se reunirían el día de Navidad la familia al completo en la casa materna.
No tenían demasiado contacto durante el año. Tan solo alguna llamada telefónica de escasos minutos, más por el chafardeo que por cualquier otra cosa. Y alguna visita muy de tarde en tarde.
Pero aquel año iba a ser diferente. Algo inesperado sucedería.

-¡Pero esperen que me explique, qué impaciencia!

Empezaron a llegar

Primero el hijo mayor con su mujer Amparito, una pija de mucho cuidado. Qué había vuelto al marido incluso más pijo que ella.
No tenían hijos. Por aquello, de que un niño para ellos era demasiada molestia. Ambos rondaban los cuarenta y pico.
Al rato llegó Elenita la más pequeña. Independizada desde los dieciocho, había tenido tantos novios que había perdido la cuenta. Con ninguno cuajaba, pero ahora sabremos el motivo.

-Oigan, qué impacientes. Dejen qué respire un segundo.
-Las mujeres... eso, le gustan las féminas. Aunque ella se lo niega constantemente.
Elenita, ya va por los treinta y nueve. Había venido acompañada de un amiguete. Pero parecía de la cera de enfrente.

Todos y por el mismo motivo, no daban muchas confianzas a la madre. Dado que estaba sola, no querían que se les colgase. Por aquello de irse a vivir con ellos. Ahora con uno, y después...

La madre los miraba a hurtadillas. Pensó, que algún que otro cachete mal no les habría venido.
Al hijo por pijo y prepotente, y a la hija por sabionda y machorra.
Estaba sirviendo la mesa, cuando el timbre de la puerta sonó.
-Abrir por favor, qué yo no puedo.

Amparito la nuera, estaba acalchofada en el sofá, e hizo como si nada escuchase. El amigo de Elenita, mientras tanto se mordía las uñas sentado en una silla.
Se levantaron los hermanos. Fue él quien abrió la puerta, pero fueron los dos los que miraron sorprendidos al visitante.
-¿Qué desea?
Preguntó el hermano. Y tenía el rostro muy serio.

-Vengo a comer.

-¿A comer... con quien?

Al hombre le dieron ganas de reír, pero solo él sabía lo que le estaba costando reprimirse.
-¿Con Carmen... con quien iba a ser?

Ahora si, qué se quedaron con cara de tontos. Lo dejaron pasar, y los hermanos se miraron y pensaron
- ¿Quien es este?

Carmen, dejó de servir la mesa y sonrió al hombre. Y con voz cantarina dijo aquello de

-Os presento a mi novio. 

Comieron en silencio. Damián, Amparito, Elenita, y Víctor.
 Pero Carmen y su novio Paco no.
Autora Verónica O.M.



8 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Sorpresas que nunca faltan, jajaja! Bien que la pasaron Carmen y su novio!!!
Que tu días navideños estén siendo de lo mejor y que el 2013 venga lleno de solo cosas buenas y bellas para ti, que todos tus sueños sean tangibles.
Gran abrazo!

silvo dijo...

Maravilloso, he disfrutado una barbaridad, me he reido, con los personajes, con el apaciguamiento del lector y con la sorpresa jaja, besos!

Verónica dijo...

Para Sara O. Durán
Nunca faltan Sara, claro que no jaja
Muchas gracias por tus buenos deseos. Para ti guapísima deseo lo mismo. Y qué nos sigamos leyendo.
Un abrazo inmenso

Verónica dijo...

Para Silvo
Silvo, no sabes lo que me alegran tus palabras. Mil gracias.
Besos

Beatriz dijo...

ja,ja eso se llama comunicación. Bien hecho. Que si nadie se ocupa de la madre. Ella tiene quien la quiera

Verónica dijo...

Para Beatriz
Si se hubiesen preocupado más por ella, sabrían de la existencia de Paco el novio, jaja
Besos

jhony dijo...

sera que nos faltan mas navidades al año uno no alcanza para juntar a la familia....
que divertido.
que tengas una feliz navidad veronica y el proximo año te vaya todo mejor en salud y prosperidad. besos,

Verónica dijo...

Para jhony
Me alegra te lo parezca Jhony. Muchas gracias por tus buenos deseos. Lo mismo te deseo para ti y los tuyos.
Felices fiestas
Besos, buen finde