PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

martes, 31 de diciembre de 2013

UN AÑO POR ESTRENAR...

ambas imágenes de internet


Buen fin de año y entrada del nuevo 2014 para tod@s, que lo disfrutéis en familia, amigos o como os guste más.
Mil gracias por vuestra amistad, afecto y parte de vuestro tiempo. Nos seguimos viendo...
Verónica O.M.

lunes, 30 de diciembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nª 13

No tardó demasiado Yolanda en aparecer por el camino, allí estaba Jeremy esperándola. Andaba despacito los últimos metros, notaba como su corazón latía mucho más deprisa causándole dolor.

Jeremy la abrazó, y ella se cobijó en sus fuertes brazos, sus cuerpos tan juntos percibían toda la emoción de aquel deseado momento.

Yolanda alisó su falda vaquera por detrás, antes de sentarse encima de la hierba.

Jeremy, lo hizo después que ella, la atrajo nuevamente besándola en sus juveniles y rosados labios.

Aquella tarde, no hicieron la tentativa de nada que no fuese sentir sus corazones.

-¿Me quieres, Jeremy? -Preguntó ella, con una seriedad extraordinariamente madura para su poca edad.

-¡Mi amor! ¿es que no lo sabes? -los ojos de él, brillaban tanto que no tuvo ninguna duda del amor que sentía por ella.

Abrazados y en silencio, se quedaron largo tiempo dejándose envolver por la bonita tarde, de fondo el sonido del agua, todo un lujo para los enamorados.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 24 de diciembre de 2013

¡FELICES FIESTAS PARA TODOS!
Si clicas encima del enlace podrás leer un poema dedicado a todos.
http://tempestadenelcorazon.blogspot.com

viernes, 20 de diciembre de 2013

(12)
Al día siguiente a eso de las seis de la tarde, Jeremy salió a la puerta de su casa esperando que Yolanda pasase.
A lo lejos se la veía caminando y con libros debajo del brazo, esperó a que se acercase. Para dirigirse hacia su casa ella debía pasar por su puerta.

Ella lo vio allí parado y en medio de la calle, parecía estar esperándola.

Llegó a su encuentro, Jeremy la miraba de una forma que la hizo enrojecer, sin duda en ella dejaba entrever lo que había sucedido entre ambos.

-Hola, Yolanda.

-Hola, ¿me esperabas?

-Si, ¿te importa?

-No seas tonto, claro que no.

-¿No te importa?

-Bueno, no quise decir eso.

-Te espero en el camino, ¿vendrás?

-Si, ya lo sabes.

-No tardes.

Ella echó a andar, y ni siquiera se despidió aligerando su paso.
Cuando llegó a su casa, su madre se encontraba en su pequeño jardín regando los bonitos rosales.

-Me tengo que volver a marchar mama, he quedado con María.

-Ve hija y diviértete, antes de que te conviertas en una vieja como yo.

-Tu no eres vieja. Lo dijo en un tono que no daba lugar a réplica.

Su madre sonrió, y con la mano le envió un beso.

La hija se acercó hacia ella, y depositó un sonoro beso en una de sus mejillas.
Después dejó sus libros en su habitación y encima del sinfonier, sacó de la mesilla unas bonitas braguitas y se dirigió al aseo...
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 15 de diciembre de 2013

(11)
Acabaron de cenar, Eva la madre de Jeremy recogió la mesa, y se dirigió hacia la cocina a fregar los platos, no sin antes decirle a su marido que después debería decirle aquello.

Andrés el padre se sentó en el sofá, con las cartas en la mano.

Jeremy se sentó a su lado. -¿Padre, para que querías esas cartas?

-Hace unos días, me ronda una idea por la cabeza. Cuando estaba en la mili hice grandes amigos, con unos casi perdí el contacto, y no porque no nos apreciásemos, pero la vida decide que derroteros seguir, y a veces no son los que nosotros desearíamos, por desgracia. Esta carta que ves aquí, se la escribí a un buen amigo de nombre Juan, me vino devuelta, seguramente cambió de domicilio, no sé el motivo que tenía para no darme su nueva dirección, en fin... esta otra es de Lucas, con el no he perdido el contacto nunca, no es demasiado explícito en sus comunicaciones pero es un buen hombre, no ha tenido demasiada suerte en la vida ya que enviudó hace algunos años, tiene una hija que tendrá más o menos tu edad, viven con una hermana de el, que nunca se casó.

-¿Y que tiene esto que ver, con esa idea que te ronda por la cabeza?

-Voy a invitar a Lucas, para que pase unos días con nosotros, sé que va a coger las vacaciones la semana que viene, estoy seguro que aceptará, después de tanto tiempo no estará mal, darnos un fuerte abrazo.

-¿No dices, que tiene una hija?

-¡Si! ya te lo dije, de más o menos tu edad.

-¿Ella también vendrá?

-No sé hijo, todo depende de lo que ellos decidan, por mi encantado que viniese su hija también, así la conoceríamos y quien sabe...

Las mejillas de Jeremy se arrebolaron, con las palabras de su padre. -¡No necesito novia! -Pensó en Yolanda, y en lo mucho que la amaba.

Al poquito, Eva se sentó con ellos en el sofá.

-¿Que me pierdo?

-Ahora te cuento, mi amor.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 14 de diciembre de 2013

(10)
-¿Para qué necesitabas esas cartas con tanto interés, Andrés?
La mujer dejó de cenar, levantando la vista del plato.

-Te lo diré, si me prometes no poner ninguna objeción.

-Cuanto misterio. Bueno, queda por mi prometido.

-¿Madre y si lo que prometes, no te interesa?

-Pues no me quedará otra , que aguantarme. ¿Andrés, no irás en contra de mis intereses?

-Creo que no, pero Eva de ti depende.

-Ya me estoy poniendo de los nervios. ¿Para que las querías, Andrés? Contesta por favor.
La mujer simuló poner cara muy sería, pero se le escapó una sonrisa maliciosa, demostrando que no temía para nada lo que su marido se traía entre manos. 

Y para ponerle más suspense a la situación, el hombre siguió cenando alargando el tiempo de la explicación.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 11 de diciembre de 2013

A pesar de no actualizar aquí va el siguiente...
(9)
En el momento de entrar Jeremy en su casa, escuchó como su madre le decía a su padre. -Mira en el dormitorio, hombre, quizás estén allí, en el último cajón de la cómoda.

El hombre marchó hacia allí, en su busca.

-¿Que busca, mi padre?

-Hola, hijo, ya viniste. Está buscando unas cartas, como es tan desorganizado no las encuentra. Y mira que se lo digo, Andrés deja las cosas en su sitio, pero hijo ni por esas.

-Voy a lavarme las manos, y te ayudo a poner la mesa.

-Claro, hijo, ve.

La mujer apagó el fuego, y se dispuso a servir la cena en los platos.

Jeremy volvió con las manos ya limpias, y puso la mesa.

El padre vino al comedor, y al ver a su hijo... -¡Hola, Jeremy!

-¡Hola, padre! ¿encontraste lo que buscabas?

-Claro, son estas cartas que no sabía dónde estaban, si no llega a ser por tu madre...

-Si no llega a ser por mi, me desmonta la casa buscándolas, ¿porqué serás tan desorganizado?

-No sé, mujer, a lo mejor porque no tuve una madre como tu que me enseñara.

-Ay Andrés, si hasta me vas a hacer reír,  si te oyese tu madre no te lo perdonaría.

-¡Pues peor para ella! Anda vamos a cenar, que tanto trajín me abrió el apetito.

-¿Padre, y esas cartas de quien son?

-De unos amigos, que hice en mis tiempos mozos en la mili,  y de verdad que les cogí cariño.

Diciendo esto, Jeremy lo miró y se dio cuenta que sus ojos se le habían humedecido.

Se sentaron, y empezaron a cenar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 10 de diciembre de 2013

A partir de hoy y hasta que se arregle lo de las actualizaciones, y si lo hace...
Postearé en otro blog lo que venía haciendo en este.
Gracias, si decides acercarte hasta él.
MIS LETRAS VAN A SU AIRE
http://misletrasvanasuaire.blogspot.com.es

domingo, 8 de diciembre de 2013

ESTE BLOG...

Este blog me tiene de los nervios...
Por si no tengo suficientes problemas, ahora me ha aparecido otro, os explico:
Sabéis que tengo otros blogs, en ellos me aparece la dirección de la página.
Nombre del blog.blogspot.com.es 
En ese.es voy a parar...
En este me aparece nombre del blog.blogspot.com (falta el .es) Para mi, que este blog es como si los motores de búsqueda "no lo buscasen"
Tan solo con google+ se puede ver (las personas que me tenéis en vuestros círculos)
¿A Algun@ os pasa esto?
Verónica O.M.

viernes, 6 de diciembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 8

Al entrar se encontró a sus padres dialogando, sentados en el sofá y esperándola.

-¡Llegas un poco tarde Yolanda! -Fue su madre quien lo dijo.

-Si, me entretuve con María, lo siento.

-No pasa nada. -Dijo el cabeza de familia. -¿No vas a dar un beso, a tu padre?

-¡Si! -Se acercó hasta él besándolo en la mejilla.

-¡Ay mi niña, cuanto has crecido, y ya una mujercita! debería encerrarte en un torreón para que no venga ningún sinvergüenza y te lleve.

-¡Que cosas que tienes, José! Anda hija, lávate las manos que vamos a cenar.

Yolanda se dirigió hacia el aseo, dónde se lavó las manos, se miró en el espejo y vio como sus ojos brillaban de una forma... Debería tener cuidado, para que sus padres durante la cena no se diesen cuenta de ello. -¡Te quiero Jeremy! -Y lanzó un beso al espejo, deseando que estuviese allí y lo recogiese.

Cuando salió la mesa estaba puesta, sus padres y la cena esperándola.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 3 de diciembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 7

Permanecieron abrazados, largo rato y en silencio...
Jeremy la besó en el pelo, una media melena rubia que brillaba mucho a fuerza de los múltiples cepillados,  que cada día dedicaba a ese menester.

De pronto fue Jeremy, quien lo rompió diciendo.

-¡Te quiero Yolanda, tanto que me duele el pecho y creo poder reventar!

-¡A mi me pasa igual, Jeremy!

Al principio se besaron con cuidado, despacito. Después con pasión, ninguno tenía experiencia pero estuvieron a la altura.

-Tendremos que irnos. -Fue Yolanda quien lo dijo.

-Qué pena, mi amor. Se estaba tan bien aquí, los dos juntitos.

-Vamos a mojarnos, pasa el agua muy clarita.

Lo hicieron, pero solo fue unos breves minutos. Después se vistieron, y marcharon de allí felices pero con pena.

Cuando Yolanda entraba por la puerta de su casa, ya eran más de las nueve de la noche, y su corazón todavía latía muy deprisa.
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 2 de diciembre de 2013

ANDAR SIN RUMBO

Bonita imagen de internet

Andé sin rumbo
hasta encontrarme.

Verónica O.M.

domingo, 1 de diciembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 6

Al llegar a casa la madre de Yolanda estaba atareada en el pequeño jardín, regando sus preciosos rosales de distintos colores de los que se sentía muy orgullosa.


-¡Hola hija, que bien que regresaste! Cuando puedas, cámbiate de ropa y me ayudas aquí.


-No voy a poder. Tengo que ir a casa de María, y vine para decírtelo. ¡Lo siento!


-Bueno. No te aflijas, ve con María anda...


Antes de marchar fue rápidamente al aseo, dónde se lavó un poco cambiándose las braguitas. Estaba muy nerviosa, aunque trataba de controlar su alocado corazón que golpeaba a su pecho sin parar.


Y se dirigió deprisa hacia el camino que llevaba al rio, dónde seguramente Jeremy ya la esperaba.

Desde la lejanía lo vio sentado encima de un gran peñasco y con la cabeza gacha. Dedujo que estaba pensativo.

Caminaba a paso ligero, el pareció escuchar un ruido y levantó la cabeza, al segundo una gran sonrisa le iluminó el rostro, y se levantó.


-¡Has venido! -dijo muy contento.


-¡Si, aunque tuve que mentir a mi madre!


-¿Que le dijiste?


-Ya sabes, que iba a casa de María.


El joven se situó a su lado y no se atrevía ni a tocarla, podría ser como otras veces un sueño, y al hacerlo (tocarla) esfumarse en la nada.


Fue ella la que venciendo su timidez, en esta ocasión depositó un beso en sus labios.


Aquello fue el resorte, que Jeremy necesitaba para lanzarse y ya no saber parar.


Se dijeron muchas cosas con la mirada, y con el roce de sus manos buscando la piel del otro.

Buscaron unos matorrales, y detrás de ellos se tumbaron encima de la hierba, si alguien pasase por allí no los vería.
Y pasó lo que ambos deseaban, aunque no eran conscientes de que iban demasiado deprisa.

De fondo se escuchaba el sonido del rio,  la tarde iba ya languideciendo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 30 de noviembre de 2013

Probando, probando...
Menuda lucha llevo estos días con los blogs.

viernes, 29 de noviembre de 2013

jueves, 28 de noviembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 5

Al día siguiente se encontraron, Yolanda marchaba hacia su casa, Jeremy salía de la suya.

-¡Hola Yolanda! -Dijo el muchacho algo nervioso.

-¡Hola! ¿dónde vas, Jeremy?

-Iba a casa de Israel. ¿Y tú?

-A casa.

-¿Tienes un momento?

-Claro. ¿Que quieres? -Preguntó ella algo nerviosa, aunque lo disimulaba mucho mejor que él.

-Yolanda, me gustaría que habláramos de lo de ayer. ¿Podemos vernos en algún sitio?

Ella sintió, como una oleada de calor en el rostro. -¿Dónde quieres que nos veamos?

-Podríamos ir al rio. ¿Qué dices?

-¿ Y cuando quieres que vayamos?

-Pronto. ¿Qué te parece si nos vemos dentro de un rato?

-Está bien. Aunque no sé que le voy a decir a mi madre.

-Dile que vas a ir a casa de María.

La jovencita no acostumbraba a decir mentiras, aunque en esta ocasión lo haría. -Entonces espérame en la entrada del camino.

-Te quiero, Yolanda, - dijo impetuosamente.

-Yo también te quiero, y más que a mi propia vida.

-No tardes.

La jovencita se marchó. Notaba como su corazón palpitaba muy deprisa.

Jeremy la miró marchar. Sintió, como aquella bonita chica era lo más importante para él.
Y marchó caminando despacio...
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 20 de noviembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nª 4
Los años, fueron pasando despacito pero sin pausa.
Yolanda acababa de cumplir sus quince años, era una bonita chica, bastante tímida cuando no conocía, pero con sus amigos era abierta y espontánea.
Era totalmente imprevisible, lo mismo se acercaba a alguno de sus amigos y les plantaba un sonoro beso, que les daba un cachete, todo ello adornado con una sonora carcajada.

Jeremy a medida que crecía se fue apartando un poco de ella, ya que imaginaba que aquel amor infantil que ella había sentido por él, había desaparecido para siempre.

-¿Quien se apunta, para ir mañana sábado al rio? -Fue María, quien lo estaba proponiendo.

-¿Y eso para qué? -Preguntó Yolanda.

-Para bañarnos. Podríamos llevarnos la merienda. -¿Quien se apunta?

-Yo -contestó Yolanda.

-Yo también -ahora fue Jeremy.

-Yo -dijo Israel.

Al día siguiente los cuatro se encontraron en la plaza del pueblo, y desde allí se dirigieron al tranquilo rio, desnudándose en cuanto llegaron. Dejaron sus prendas y meriendas encima de la hierba. 

Jeremy de reojo miraba a Yolanda, tenía un bonito tipito de mujercita, y percibió cuanto la deseaba.
También miró a María, al igual que Yolanda su tipito era bonito, pero el no sintió absolutamente nada al verla en bañador.
Jamás se pudo quitar de la cabeza su amor infantil, que con el tiempo creció incluso más todavía.

Ya todos en bañador, se metieron en el rio gritando y alborotando, ya que el agua estaba muy fría.

Con las manos, cogió Yolanda agua y se la echó en la cara a Jeremy, saliendo a continuación a escape de allí.

-Ahora verás. -Salió detrás de ella para darle una buena tunda en el trasero, pero en vez de eso... Y en cuanto la alcanzó.
-¡Te quiero!

Ella, como cuando era más niña se sonrojó, pero...
-También yo te quiero, nunca dejé de hacerlo.

María e Israel, ajenos a todo charlaban de sus cosas, a la vez que corrían por el río salpicándose de agua mutuamente.

Al rato salieron del agua y desenvolvieron sus bocadillos.

-Mi madre, me lo ha preparado de jamón en dulce, ¿quien me lo cambia? -lo preguntó Israel.

-Yo -contestó María. -La mía me lo ha preparado de chorizo.

Yolanda sacó el suyo, de tortilla.

Jeremy de salchichón.

Se sentaron en la orilla y merendaron, de vez en cuando Jeremy y Yolanda cruzaban sus miradas, se percibía en ellas el amor que sentían.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 17 de noviembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 3
Iban al mismo colegio, pero a cursos diferentes, debido a los dos años que se llevaban entre ellos.
En el patio se tropezaban cada día, a eso de las 10,30 de la mañana, pero aquel día pasó algo muy curioso al encontrarse.

Yolanda intentó hacerse la despistada, ya que al haberlo visto su pequeño corazóncito, le dió como un vuelco, y si lo miraba a los ojos, muy seguro que el se daría cuenta de eso, y a ella le daba muchísima  vergüenza.

-¡Hola Yolanda!
Estaba nervioso pero intentó disimularlo, si se observase detenidamente uno se daría cuenta que solo era una pose, que muchísimo trabajo le estaba costando tenerla.

-¡No te había visto!
Dijo la niña, roja como una bella amapola.

-¿Yolanda, quieres que juguemos al pilla pilla?

-¡Bueno!

Jeremy esperó a que ella saliese corriendo, para pillarla.

Ella echó a correr, con tan mala suerte que cayó de rodillas, haciéndose una heridita en sus rodillas.

Jeremy, se arrodilló a su lado preocupado.
-¿Te has hecho daño?

-¡Un poco, mira!

Los otros niños y niñas, jugaban sin haberse percatado de nada, sin duda disfrutando de aquel ratito de recreo.

-Te has hecho un poco de sangre en las rodillas, espera que moje mi pañuelo en el grifo, y te limpie la herida.
El niño fue hacia el lavabo, que estaba muy cerca del patio, y sacó su blanco pañuelo y lo desdobló mojándolo.

Con muchísimo cuidado y mimo, limpió sus rodillas pero antes de hacerlo.
-¡A lo mejor, te escuece un poco!

Y si le escoció, nada dijo.
Miraba a Jeremy con mucho cariño, sin duda por el sentía cosas muy bellas, aunque a pesar de su edad esas cosas no le correspondiera sentir.

Jeremy se sintió feliz cuidándola, se hubiese cambiado por ella sin dudarlo, aunque sabía que no era posible hacerlo.

El timbre tocó, finalizando el tiempo de recreo, los niños y niñas se dirigieron hacia la clase, para seguir estudiando...
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 15 de noviembre de 2013

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 2

Yolanda apenas durmió pensando en Jeremy y en aquel beso.
Al recordarlo sintió un escalofrío, el vello rubito de su cuerpo se erizó, igual o parecido a cuando sentía algo de frío.
No sabía si aquello era normal, ni tampoco el hecho de haberle confesado que lo quería. Ella misma se daba cuenta que no era lo lógico, ya que era una niña de apenas diez años.
Pero aquella confesión le salió sola, casi sin pensarlo.
Sus deditos de vez en cuando, los llevaba hacia sus labios, y en ellos depositaba inocentes besos.

Mientras tanto Jeremy tampoco dormía, no podía hacerlo ya que estaba muy nervioso.
No sabía si había hecho bien o no, besando a su amiguita, pero no pudo remediarlo. Se daba cuenta que aquello no era demasiado normal, apenas tenía doce años, y comprendía que los niños no piensan en esas cosas, pero si en jugar y pasarlo bien.

Cuando se levantó tenía unas ojeras impresionantes, su madre fue la primera que lo advirtió.

-¿Jeremy, te encuentras bien? llevas unas ojeras que te llegan hasta el suelo.

El niño nunca decía mentiras, pero esta vez si lo hizo ya que su madre le estaría preguntando hasta que se enterase.

-¡Me dolía la barriga!

-¿Y como no me avisaste? podía haberte preparado una manzanilla.

-¡No quise despertarte!

-¡Si otra vez te pasa, me despiertas! ¿Ya te encuentras bien?

-¡Si, no te preocupes!

La madre de Yolanda, entró en la habitación para despertarla, ya que debía ir al colegio.
-¡Yolanda hija, despierta!

-¡Ya voy, pero tengo mucho sueño!

-¡Hija, si hace horas que duermes!

-Es verdad mama, ahora me levanto. ¿Crees que soy bonita mama?

-Vaya preguntitas a estas horas, pues claro que eres bonita eres más que eso. ¡Eres preciosa!
-¿Porqué me preguntas eso?

-Por nada, mama.

-Anda tunanta, levántate mientras te preparo el desayuno.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 13 de noviembre de 2013

NOVELA POR CAPÍTULOS

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 1

Jeremy y Yolanda, se estaban despidiendo hasta el día siguiente, que volverían de nuevo a jugar juntos, cuando de pronto al niño, se le ocurrió una fantástica idea.

-¿A que no eres capaz, de salir luego, cuando todos duerman en tu casa?

-¿Para qué, Jeremy?

-¡Para mirar las estrellas!, y pedirles un deseo.

-¡Mis padres no me dejaran!

-Pues sales, sin que te vean.

-De acuerdo, lo intentaré, aunque no sé, si lo conseguiré.

En casa de Yolanda al rato de cenar, marcharon todos a la cama, ella la primera, aunque...
La puerta que se encargaba ella de cerrar con las dos vueltas de llave, como su madre le había enseñado desde muy pequeña, aquella noche se había quedado sin echar.

Cuando todos dormían, muy sigilosa salió a la calle, allí estaba Jeremy esperándola sentado en la oscuridad.

-¡Ven Yolanda, desde aquí, se ven muy bien!

Y en el suelo, se sentó junto a el, a contemplarlas.

-¡Pide un deseo, y en silencio! Dijo Jeremy

-¡Pídelo tu también!

Se quedaron un rato contemplando lo bonitas que eran, y pidiendo aquel deseo.

-¿Que pediste tu Yolanda?

-¡Eso, no se puede decir!

-¿Y si te digo, yo lo que pedí?

-¡Bueno te lo diré! pero díme tu antes, que les pediste.

-¡Que siempre, quiero estar contigo! -¿Y tu, que les pediste?

-¡Casi lo mismo! que quiero ser tu novia, cuando sea más mayor.

Jeremy se sintió muy feliz, de lo sincera que había sido su amiguita, y en un gesto de espontaneidad le dio un beso en los labios.

Yolanda a pesar de estar avergonzada, le murmuró despacito
-¡Jeremy, te quiero!

-¡También yo te quiero! cuando seamos mayores, nos casaremos.

Al momento se despidieron, Yolanda entró con mucho cuidado a la casa, le dijo adiós con la mano, Jeremy todavía se quedó un rato más, saboreando aquel inocente beso. Mientras tanto Yolanda poniéndose su pijama, murmuraba despacito ¡Jeremy te quiero!
Autora Verónica O.M.
Continuará

Novela ya publicada en otro de mis blogs. Pienso que bien merece estar también aquí. Deseo os guste...

sábado, 9 de noviembre de 2013

UN TARTAMUDO VA A COMPRAR A UNA LICORERÍA CHISTE

Dibujo de internet

Un tartamudo va a comprar a una Licorería.
-¿Qué desea? -le pregunta el dependiente.
Pensaba hablar lo justo, ya que temía encasquillarse. 
-¿Qué desea? -le vuelve a preguntar.
-Ron.
-¿Botella pequeña o grande?
Con el dedo señaló la segunda. Y depositó encima del mostrador un billete de cinco euros.
-Oiga, -dijo el dependiente un poco abochornado. -Con esto no tiene ni para el tapón.
Cogió sus cinco euros e hizo intención de marcharse
-Oiga usted, señor...
-No ooiigogo nanadada
Y salió de la licorería...
-Raro y tartaja, menuda pieza.
Solo es un chiste, mis respetos a quienes tienen esa dificultad.
Autora Verónica O.M.

martes, 5 de noviembre de 2013

CLARA SOTO (56 Y FINAL)

La vida de Clara iba muy bien enfocada, se mudó al piso de Bruno dónde serían inmensamente felices. 
Siguió en la boutique, Marta estaba con ella encantada. Las ventas empezaron a subir al vender prendas más asequibles.                                                   
Manolo y Carol estaban también muy felices, ambos ya sabían lo que era haber fracasado con sus parejas, y esta nueva relación la cuidarían con mimo. 

El matrimonio se divorció sin ningún problema, no sin antes haberse pedido perdón por las cosas inadecuadas que habían sucedido entre ambos. 

De momento ninguna pareja se casó, pero lo harían más adelante...

Clara fue madre de un niño a los dos años de estar con Bruno. Carol ya no lo intentó debido a que era algo mayor, pero si harían por adoptar un pequeño que necesitase de unos padres.
Y aquí acaba la novela, espero que os haya gustado. Mil gracias a quien la siguió.
FIN
Autora Verónica O.M.

domingo, 3 de noviembre de 2013

CLARA SOTO (55)

  Y llegó el día en que Clara ya era la única dependienta de la boutique. Tere se había despedido de ella, no sin antes hacerla prometer que algún día la llamara por teléfono para quedar y tomar algo juntas. Se hicieron muy amigas a pesar de ser de edades dispares.

Las ventas en la boutique, habían descendido ya que la crisis se hacía notar. Marta, la dueña, estaba bastante preocupada ya que las cuentas costaban de cuadrar, demasiados gastos y pocas ventas.
-¡Como esto siga así tendré que amoldarme a los nuevos tiempos!

-¿Y eso como se hace, Marta? -Preguntó Clara también preocupada.

-Pues lo que hacen muchos, vender ropa barata que tiene mayor salida. Aunque si te digo la verdad no me hace ninguna gracia, para mi que eso son trapos, en un cajón de la cocina los tengo mejor y son para limpiar.

La campanilla musical sonó y dejaron de hablar. Clara muy solícita, estaba preparada para atender a la clienta que acababa de entrar
Autora Verónica O.M.
Continuará (tan solo queda un capítulo)

sábado, 2 de noviembre de 2013

CLARA SOTO (54)

-Cuanto me alegro de haberte conocido. ¡Eres un tío de esos como a mi me gustan! -Después de decirlo se arrepintió, pero el hombre con mucha rapidez le hizo esta pregunta.                         

-¿Te gustan mucho los tíos?

-Supongo que como a todas las mujeres. Seguramente me expresé mal al hablar. ¡Disculpa!

-No tengo nada que disculpar, Carol. Lo dicho, dicho está...

-¿Te piensas divorciar?

-Supongo que si. Ella ya tiene a otro que le gusta más que yo.

-¿Y eso a ti te da rabia?

-Pues claro que no. Al principio, te aseguro que si me dejo llevar por mi instinto la hubiera matado, pero ya se me ha pasado a Dios gracias.

-¿Conmigo en que plan vienes? Porque si solo es para divertirte y dejarme tirada como una colilla, aquí se acaba lo nuestro.

-Contigo me gustaría iniciar una nueva vida, y pienso que en cierta forma ya formas parte de ella.

La mujer al escuchar aquello se sintió feliz. Recordó cuando su marido la abandonó, su reciente relación con Manolo le quitaba aquel mal sabor.

Y el hombre no estaba tan mal, para su gusto era bastante atractivo, ganaba su buen dinerito, y tenía un piso bastante decente en una buena zona de la ciudad. No lo dejaría escapar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 30 de octubre de 2013

CLARA SOTO (53)

Manolo se quedó boquiabierto cundo vio a Carol desnuda, jamás había tenido relaciones sexuales con una mujer como ella, ni nunca había tocado semejante pechuga. Si alguien lo observase pensaría que estaba a punto de caerle la baba, los ojillos también le brillaban demasiado, aunque el no se diese ni cuenta de aquella transformación.

Se pusieron encima de la cama, sin ni siquiera destaparla y encima de la colcha, que pobrecita ella quedaría hecha una pena.

La mujer era de esas que gritan, pellizcan y gimen alto. Manolo se sintió muy macho al ver a la mujer disfrutar de aquella forma. Alucinó con aquella hembra y experiencia sexual, estaba muy seguro poder repetir siempre que quisiera.

-Ay Manolo, Manolo, etc, etc. -Su nombre lo repetía sin parar, con aquel tono de gata en celo. Se besaban con salvaje pasión. Pensó que aquella si que era una mujer como debía de ser, y no como... Se le puso cara de mala leche al pensar en Clara, y para desquitarse volvió a besar a Carol, la mujer estaba felicísima. El sexo para ella era lo más importante que un hombre podría darle. Y Manolo pensaba tanto de lo mismo del sexo contrario.

Al acabar, se quedaron a reposar encima de la maltrecha colcha, que un buen lavado posterior le vendría de maravilla.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 26 de octubre de 2013

CLARA SOTO (52)

 -Bruno, muy serio habló a Clara. -No deberías irte, quédate aquí conmigo para siempre!                                               

La mujer, no esperaba aquella propuesta tan de repente y se quedó sin habla, Bruno no sabiendo lo que ella pensaba, volvió a proponérselo todavía más serio.

-¿Me has escuchado?

-Si, te he escuchado, Bruno. ¿No crees, corres demasiado?

-¡No! Nos conocemos lo suficiente, nos llevamos bien, y estamos enamorados.

-¿Y si sale mal? -tenía mucho miedo a que aquella relación se frustase como la anterior.

-¿Porqué tiene que salir mal?

-No sé, Bruno. ¡Me dá pánico volver a fracasar!

-Ven, mujer. ¡Todo saldrá bien, ya verás! -La abrazó con muchísimo cariño, se sentía muy feliz a su lado. Le parecía imposible lo que estaba viviendo, muchas veces pensaba pudiera ser producto de su mejor sueño. Estaban tan enamorados...

Se besaron con cuidado, despacito, saboreando aquel instante, como si aquello no fuera a repetirse, pero tenían toda una vida por delante para vivir aquello. No hacía mucho se habían conocido, pero sus sentimientos habían echado raices y aquellas estaban bien arraigadas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 25 de octubre de 2013

CLARA SOTO (51)

Carol se sentía feliz, la mujer echaba de menos estar con un hombre, y a Manolo le notaba el deseo a la legua. Tenía ya sus años, unos cuarenta y cinco, aunque probablemente aparentara algunos menos debido a que iba siempre muy arreglada.

Manolo con cuarenta y dos años parecía sin embargo tener alguno más.

Salieron unos cuantos días, a tomar algún café y a dar algún que otro paseo. A la mujer le encantaba llevar a un hombre tan varonil a su lado, le gustaban bien hombres, no esos que se afeitan hasta las pantorrillas, para ella eso eran mariconadas.

Y como no... Llegaron a intimar, pero antes de hacerlo Manolo muy serio le explicó algunas cosas, de Clara y de él mismo. Fue honrado a su manera, no quiso iniciar una relación más seria, sin contarle primero todo lo que había sucedido, incluyendo el haber cogido a Clara por el cuello y tratarla de asfixiar.
Ya con todo aclarado, pensó que allí acabaría su recién iniciada relación con Carol, pero se sorprendió al escuchar a la mujer hablar.

-Manolo, siento lo que has padecido, sin duda la culpa fue de ella, mujeres como la tuya son las culpables de que los hombres hagáis según que cosas.

-¿No piensas que soy un canalla?

-Pues claro que no, tonto. ¡Eres un buen tio!

Aquello sonó a sus oídos, como la más bella música jamás escuchada. La besó, y ella se entregó a aquel beso con mucha pasión, era una buena maestra en esos temas.

Regresaron subiendo al piso de él. A los pocos minutos consumaban su primer encuentro sexual.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 22 de octubre de 2013

CLARA SOTO (50)

Fueron hacia la habitación de Bruno. Clara quitó de encima de la cama, dos grandísimos cojines de color crema y los puso encima de una silla. A continuación se quitó la toalla, y se metió en la cama tapándose casi en su totalidad.
        
Bruno a su vez hizo lo mismo, tapándose medio cuerpo. Y abrazó a Clara.

La mujer se dejó querer por aquel hombre tan apuesto, y a su vez lo amó con locura. Nunca llegó a imaginar tener relaciones con un hombre como aquel.
Se acordó de Manolo, y se dio cuenta la diferencia que había entre ambos. Sin duda había salido ganando con el cambio.
Daba gracias a Dios por haber salido de la vida de Manolo. Y aunque al principio lo pasó mal, gracias a todo el apoyo que había encontrado por parte de su amiga e hijo las cosas le salieron como rodadas.

-¡Te amo, Clara! ¿Me amas tú?

-¡Muchísimo, Bruno!
Y era verdad aquello. Lo amaba, y para ella era ese amor que se sabe que existe, pero que no todas las personas tienen la suerte de encontrar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 19 de octubre de 2013

BAILA Y BAILA DESMELENÁNDOSE

Bonito gif en movimiento de internet
Baila y baila desmelenándose
al ritmo de esa música 
que suena demasiado alta.
Menea frenéticamente su cuerpo
que otras con menos tablas
nos desconyuntamos seguro
pero que a ella da vida.
Baila sin parar
y en cada contoneo
deja la rabia que siente
por tantas injusticias...
Verónica O.M.


viernes, 18 de octubre de 2013

CLARA SOTO (49)

 El domingo al mediodía y a eso de las doce, Manolo salió a dar una vuelta. Hacía un bonito día. Al salir a la calle y más adelante iba caminando su nueva vecina, le apetecía dialogar con una hembra como aquella tan pechugona.                                             
-¡Espera, espera! -la llamó muy alto.

La mujer, giró la cabeza hacia dónde venía aquella voz que le pareció conocer. Al ver, que era aquel vecino tan fortachón y bien parecido esperó a que llegase hasta ella.

-¡Buenos días! -Dijo él. 

Ella le sonrió. Aseguraría sin miedo a equivocarse que había hecho mella en él. -Hola vecino. ¿Dónde vas?

-He salido a pasear. ¿Y tú?

-A dar una vuelta también.

-Si te apetece podríamos darla juntos.

-Bien, siempre es más divertido en compañía. ¿Cómo te llamas?

-Manolo. ¿Y tú?

-Carol.

Se estrecharon la mano, que el sujetó más tiempo del debido.

La mujer se sintió de maravilla, ya que hacía un tiempo se había quedado sin pareja, aquel hombre la salvaría de aquella soledad y sinsabor que sentía por su última ruptura sentimental. No es que la mujer no tuviera éxito con los hombres, muy al contrario tenía muchísimo pero solamente para pasarlo bien. Ella deseaba algo serio y con un palpable futuro.

El hombre se daba cuenta de que su compañía no le desagradaba a ella, por ello se lanzó sin pensarlo demasiado.
-¿Qué hace sola una mujer como tú?

No contestó a su pregunta, pero sonrió enseñando sus bien alineados dientes.

-Vamos, te invito a tomar algo.

-¿No te espera nadie?

-Nadie, estoy solo. -Y se echó a reír. 

Carol pensó, que no le costaría nada cazarlo ya que lo tenía casi a punto...
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 15 de octubre de 2013

CLARA SOTO (48)

 -¡Hola mi amor! -Dijo Bruno nada más llegar.                                                        
-Hola. -Clara le sonrió. Aquellas sencillas palabras habían sonado en sus oidos a música celestial.

El hombre se acercó a ella y besó en los labios dulcemente.
-Hoy te quedas conmigo, Clara. ¡No dejaré que te vayas!

-Llamaré a Marga, no quiero que se preocupe por mi.

-Llámala ahora, que después no se si vas a poder.

Lo miró con cara de sorpresa. Pero ella ya intuía el porqué.
Llamó en aquel mismo momento, mientras lo hacía el hombre la contemplaba y pensaba que aquella mujer lo tenía loco de amor. Jamás lo pudo imaginar, después de haber sufrido la doble pérdida (esposa y bebé que iba a nacer próximamente)
Ahora se daba cuenta, que en el libro de los sentimientos se podía seguir escribiendo durante toda la vida. 

Marga ya estaba avisada, así que la pareja se dirigió hacia el domicilio de Bruno.
Nada más entrar al ático y cerrar la puerta la abrazó en un arranque de pasión.

-¿No corres mucho?

-Claro que no. Esto solo es un adelanto de lo que te espera cuando cenemos.

Se acurrucó en su pecho y le confesó. -¡Te amo, Bruno!

-¡También yo a ti!

Después... Fueron hacia la cocina dónde se lavaron las manos. El hombre sacó del frigorífico embutidos ibéricos, mientras ella huntaba tomate y ponía aceite y sal a grandes rebanadas de pan. 
Bruno puso un pequeño mantel en la mesa, y depositó aquellos alimentos que en muy poquito rato desaparecieron de ella.
Al rato y sin palabras, fueron al cuarto de baño para asearse. Iban a tener esas relaciones sexuales tan deseadas por ambos.
Se ducharon juntos. Las manos de él la tocaban con suavidad deseosas pero sin prisas, todo llegaría en breves instantes. Se secaron en unas enormes toallas, y envueltos en ellas marcharon hacia el dormitorio.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 9 de octubre de 2013

CLARA SOTO (47)

Entró en la boutique y al momento también lo hizo la otra dependienta.

-Hola Clara. ¿Y Marta? -preguntó la mujer.

- Hola. Está dentro en la oficina.

-¿Y tú, qué tal?

-Bien, sino fuera por Manolo sería feliz del todo.

-¿Que tal con Bruno?

-¡De maravilla! Es un gran tipo, y estamos muy enamorados.

-No quiero que me taches de chafardera, ¿pero que tal en la cama?

-¡No lo sé! no hemos tenido todavía sexo por raro que te pueda parecer.

-Seguro va en serio contigo, no como otros que a la primera ocasión ya lo intentan y después si te vi no me acuerdo.

-Perder a la mujer y al bebé que esperaban, sin duda ha sido un golpe muy fuerte para él. Pero creo ya lo va asumiendo, no le queda otra al pobre.

-¿No sientes celos?

-¿De quien? ¿De ella? -No puedo sentir celos de alguien que no está, además él se ha portado conmigo de maravilla, no me ha afeado nunca nada de mi pasado. No te engaño si te digo que estoy muy enamorada.

-Eso es bueno. Ya seguiremos hablando. Debemos colocar género en los estantes. Tú doblas y yo lo iré colocando. ¿De acuerdo?

-Por mi no hay problema.

Y así pasaron la tarde. Hasta que a eso de las seis treinta de la tarde, llegaron algunas clientas y dejaron lo que estaban haciendo.

Marta salió de la oficina unos minutos antes de cerrar la boutique, se dirigió hacia Tere y hablaron.

A las ocho en punto, bajaron un poco la persiana metálica. Ya había acabado la jornada de trabajo y se dispusieron a cerrar.
La campanilla musical, sonó por última vez aquel día al ellas salir. Marta apagó las luces.

Bruno ya venía en su busca. Las  mujeres se despidieron hasta el día siguiente.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 6 de octubre de 2013

CLARA SOTO (46)

Manolo después de haber estado en la comisaria, razonó y se dio cuenta que aquello ya se había salido de contexto, debería tranquilizarse. Se estaba haciendo a la idea de haber perdido a Clara para siempre.
No es que se muriera de amor por ella muy al contrario, estaba convencido de que nunca la perdonaría del todo. Su orgullo estaba herido al haberlo también rechazado. La muy zorra ya tenía a otro, y aquello no le gustó en absoluto.
Además había muchísimas mujeres por el mundo, seguro que encontraba a otra mejor que ella. Sonrió imaginándoselo.

Estaba abriendo la puerta de la calle, cuando una mujer a su vez intentaba hacer lo mismo.
-¡ Buenos días! -Dijo muy amable.

-¡Buenos días! -contestó ella.

No es que fuera demasiado guapa pero tenía una espectacular delantera, los ojos se le fueron allí al momento.
-¡Está buena la tía! -pensó, y subió con ella en el ascensor. ¿Vives aquí?

-Si, desde hace dos días.

-¿En qué piso? - Preguntó muy interesado.

-En el ático.

-No sabía que lo vendieran o alquilasen.

-Ni lo han vendido, ni alquilado, es de mi hermana. He venido por un tiempo.

-Me alegro. Ya nos iremos viendo.
El ascensor paró en el rellano de Manolo. -¡Adiós! -dijo.

-Hasta luego. -Contestó ella. Subiendo hasta el ático,  con una sonrisa en los labios. Aquel tío la había mirado con deseo, solo había que observarlo como miraba su delantera, allí tenía a un hombre que lo haría beber en su mano, y sino al tiempo...

El piso, ya no lo tenía tan desarreglado como la última vez que supimos de Manolo. Las sábanas las estiraba mejor. Se había dado cuenta, que en una cama bien hecha se duerme mejor. La lavadora ya no tenía para el tanto secreto, si le salía la ropa hasta limpia. En el fregadero ya no se le acumulaba tanto cacharro, y la cocina la tenía más presentable. A resumidas cuentas había asumido un poco que vivía solo, y no podía vivir con tanto enredo, manteniendo el piso con mejor presencia.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 3 de octubre de 2013

CLARA SOTO (45)

Cuando acabaron de comer y tomar café, Clara con la mitad de leche, reposaron un rato. Después llevaron lo utilizado al fregadero, el hombre a la noche ya se encargaría de fregarlo, o de optar por meterlo en el lavavajillas.
Salieron a la calle y caminaron dirección hacia el metro que los llevaría al hospital, y así poder recoger los resultados de la citología de Clara.
Pasaron por la calle dónde estaba el Bingo aquel. La mujer señaló hacia allí, su cara había cambiado notablemente su expresión.
-¡Ahí es, el lugar dónde yo perdía dinero y también la vergüenza.

-¡No es necesario que te mortifiques! dicen que agua pasada no mueve molino. Todo eso se ha terminado, no debes recrearte en lo que ocurrió.

La mujer intentó seguir con buena cara, pero no lo consiguió del todo.

Para el hombre aquello no pasó desapercibido, pero no quiso insistir sin duda ya se le pasaría.

Llegaron al hospital y se dirigieron hacia ginecología. Se dirigió hacia el mostrador y dijo a lo que había venido, la enfermera muy amable fue en busca de sus resultados. A los pocos minutos se los entregó en mano.

-Todo está perfecto. Hasta dentro de tres años.

-Gracias, adiós.

Bruno se había quedado unos pasos atrás dejándola a ella a sus anchas para que tuviese más privacidad. Aunque había escuchado.
-¿Tres años ha dicho?

-¡Si, ahora cada tres años! Me hace mucha gracia, antes si te pasabas un mes del año te metían bronca, ahora cada tres años, es increíble.

-Por lo pronto todo ha salido bien, me alegro mucho por ti.

-¡Gracias!

-Tenemos que celebrarlo.

Lo miró y sonrió, ya sabía como sería la forma de hacerlo.

Volvieron a coger el metro, ya dispuestos a volver a su trabajo, dejó a Clara en la puerta de la boutique. Se besaron levemente en los labios, y caminó hacía el suyo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 28 de septiembre de 2013

LA GIOCONDA HAIKU

Hermosa pintura de Leonardo Da Vinci
tomada de internet
La Gioconda
de Leonardo Da Vinci
está en París.
Verónica O.M.

lunes, 23 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (44)

Llegó la hora de cerrar, Tere ya se despidió desde la misma puerta porque allí estaba Bruno esperando a su compañera.

-¡Hola, Clara! - dijo el hombre, acercándose a ella y dándole un beso en la mejilla.

Aceptó muy gustosa aquella demostración de cariño, y por su parte le dirigió una bonita sonrisa. Tenía una boca bonita de labios bien definidos, ni grande ni excesivamente pequeña.

Se dirigieron hacia el piso de Bruno, allí comerían. Siempre al entrar, le daba aquella sensación de amplitud y bienestar, aquel piso era muy bonito y entraba muchísima luz y dónde ella se sentía tan bien, además de estar en tan buena compañía. Todo era perfecto, un sueño hecho realidad.

Nada más entrar, se dirigieron hacia el baño a lavarse las manos, y a continuación hacia la cocina.
Él sacó de la nevera los alimentos que iban a consumir momentos después.

-Espero te guste la comida.

-Seguro que si. No te preocupes me gusta todo, solo hay algo que mi estómago al parecer no tolera o digiere.

-¿Y que es?

-Los champiñones. Siempre que los he comido me han sentado fatal.

-Pues no te preocupes que no te los voy a poner, a mi tampoco me gustan demasiado, si me los tengo que comer me los como pero si los puedo evitar los evito.

Encima del mármol, había colocado una fuente con ensaladilla que ya había preparado la noche del día anterior. Calentó una gran plancha, y empezó a colocar unas hermosas gambas con unas gotitas de aceite, ajo y perejil, las tuvo allí unos momentos y las colocó en otra fuente, dispuestas para llevarlas al salón para su consumo inmediato.

Ella puso un pequeño mantel y dos servilletas en una de las esquinas de la mesa, dos platos, copas, y cubiertos.

Bruno ya venía con las dos fuentes. Ahora solo hacía falta traer la bebida, que ella muy gustosa fue a buscar, además del pan, y un bote de mayonesa.


-¿Y tu bebida de cola?

-Mejor, vino como tu. Con esta comida tan rica es lo ideal.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 21 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (43)

La campanilla musical tintineó al entrar Clara, Marta había abierto la boutique hacía escasos cinco minutos, Tere todavía no había llegado.
Saludó al entrar, Marta fue hacia ella devolviendo el saludo
-¡Vaya pedazo de tío, has encontrado!

-¿Te refieres a Bruno?

-¡Claro! -contestó ella, esperando saber más.

Y en esas estaban, cuando entró la otra dependienta. ¿Me pierdo algo?

Contestó Clara. -¡No!  iba a explicarle a Marta, lo que nos sucedió ayer al salir de aquí con Manolo. Y a continuación le explicó de pe a pa todo lo sucedido.

Fue Marta quien preguntó. -¿Y ahora que piensas hacer?

-Separarme de él. Ya se lo dije ayer... ¡Contigo no vuelvo ni muerta!

-¿Y ese Bruno, que tal? -volvió de nuevo a la carga.

-Es un gran hombre. He tenido mucha suerte al encontrarlo, ni loca lo dejo escapar.

-¡Bueno chicas a la tarea, ya seguiremos con la conversación más tarde!

Y empezó la mañana. No hubo demasiadas ventas ya que era final de mes, y los bolsillos no deberían estar para gastos no demasiado necesarios.
Se dedicaron a limpiar los cristales, ordenar algunos estantes, y después colocar algunas prendas, mientras la empresaria con una factura en la mano y ayudada de su calculadora, ponía los precios a algunas prendas con el IVA incluido.

-¿No tienes miedo de Manolo? -preguntó su compañera de trabajo.

-¡Si! Pero no debo achicarme, después sería incapaz de salir a la calle.

-Tienes razón. Aunque debes ir con ojo, no me gustaría que te pasara algo.

-Gracias, Tere. Te prometo lo tendré en cuenta.

La campanilla tintineó, entraba una clienta...
Autora Verónica O.M.
Continuará