sábado, 2 de marzo de 2013

CONSTANZA

Bonito dibujo de internet





Llegaba tarde... se le habían ido los minutos más rápido de lo qué pensaba, eligiendo un regalo para su mejor amiga qué cumplía años. Le costó decidir qué regalarle, estaba entre un bolso o un buen perfume.
Optó por el perfume. Sabía los gustos de su amiga. 
Salió de la perfumería mirando el reloj, y casi se da de narices  con un hombre.
Sus ojos se cruzaron.
El hombre, al parecer iba en su misma dirección adelantándole su paso. Después lo hizo a la inversa. Volvieron a cruzarse, y una punzada sintió en su interior.
Le pareció qué era él. Con más años, más kilos, más mayor. Lo mismo qué seguramente él pensó de ella.
Habían pasado algunos años, desde qué dejaron de verse. 
¿Qué hacía allí? ¿Buscarla?
Se dio cuenta, qué por mucho tiempo qué pasase jamás lo podría olvidar.
Su amiga, hacía rato la esperaba. Llevaba en la mano, lo qué se suponía era una tarta.
-¡Anda tú, qué no tardas!
La reprendió cariñosamente.
El hombre al verlas juntas desapareció.
Pero a Constanza, ya se le había abierto de nuevo aquella vieja  herida qué creía sanada.
Estaba segura, qué cualquier día, en cualquier lugar se encontrarían de nuevo, y ya no tendría escapatoria.
-¡Vamos, qué tengo qué preparar todavía el café!
En cuanto llegaron al piso de su amiga, le entregó su regalo.
-¡Feliz cumple, Rosa!
-¡Muchas gracias, guapetona!
La mujer lo abrió... Era su perfume favorito. Su amiga se había dejado una pasta.
Se dieron dos besos. 
A pesar de ser amigas, jamás le había contado nada referente a él. Hacerlo, en nada iba a mermar su sufrimiento.
Autora Verónica O.M.


4 comentarios:

silvo dijo...

Tiene una asignatura pendiente, besos!

Verónica dijo...

Para silvo
La tiene, en si ambos la tienen.
Besos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Muy humano el cuento. El amor es más duro cuando se hace nostalgia. Un abrazo. carlos

Verónica dijo...

Para Carlos Augusto Pereyra Martínez
Sin duda debe serlo, Carlos. Hay tantas personas infelices por ahí.
Un abrazo