lunes, 20 de mayo de 2013

CLARA SOTO (19 DE 56)


Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi



Manolo regresó del trabajo y paró un rato en el bar. Después subió al piso, que desde que no estaba Clara había sufrido una notable transformación. Estaba manga por hombro, todo pesimamente colocado, la cama sin hacer, un montón de platos en el fregadero, polvo por todas partes, y muchísima ropa sucia. No sabía poner la lavadora, y las prendas de ropa se le amontonaban. En el cuarto de aseo, había ropa sucia tirada por el suelo.

Echaba de menos a Clara, al ver que no era capaz de nada pensó en salir a buscarla, quizás la pudiese perdonar todavía, aunque dentro de el algo se le revolvía.
Quiso poner algo de orden, tapó la cama con la colcha. Echó un buen chorro de la lavavajillas en el fregadero, que le fue muy difícil aclarar.

-¡Ahora la maldita ropa!

La recogió toda, y la puso encima de la lavadora
-¿Y ahora que hago?

Empezó a meter prendas, unas blancas, otras de colores muy diversos, y un pantalón negro.

Alguna vez había visto a Clara ponerla

-¡No será tan difícil! si una mujer lo hace, lo hace cualquiera.


La puso en marcha, tocó un botón dónde habían unos números escritos  (temperatura) echó un buen chorro de jabón líquido, otro de lejía, y suavizante, todo ello por el mismo sitio y empezó el lavado.


-¡La lavadora ya está en marcha!


Al rato se dio cuenta que en el lavadero pasaba algo, un gran charco de agua jabonosa se había formado y que salía por detrás de la lavadora.


-¡Por Dios bendito! ¿y ahora que hago?


Se empezó a poner nervioso, ya que no sabía como actuar en aquella situación.

Cogió el cubo de fregar el suelo, y una fregona, y empezó a recoger el agua, cuando casi la tenía toda recogida y al querer escurrir de nuevo la fregona, el cubo se le vació entero por el suelo

¡Joder, si que es esto difícil!

Autora Verónica O.M.
Continuará

12 comentarios:

ana dijo...

¡Ay! Cuantos Manolos hay por la vida y todos tenían que vivir esa experiencia, (la de quedarse solo por un tiempo, no la de los cuernos) a sí aprendían a valorar y a la vez a valerse por sí solos. Un abrazo

silvo dijo...

Y tanto que lo es jaja, quizás un cursillo le puede venir bien, encima mezcla todo, muy verde estaba en eso de los lavados, besos!

Verónica dijo...

Para ana
Jaja, no estaría nada mal esa experiencia, algunos no sobrevirían a ella como Manolo.
Un abrazo

Verónica dijo...

Para silvo
El cursillo, le hace falta como el aire que respira. Y la colada imagina como le va a salir de la lavadora, jaja.
Besos

trimbolera dijo...

Que bueno el jabón de la lavadora, eso también nos pasa !!!

Verónica dijo...

Para trimbolera
Jaja, a nosotras también, y quien diga lo contrario miente.
Besos

Pluma Roja dijo...

Él no necesita una mujer, necesita una empleada doméstica.

Saludos Vero.

Verónica dijo...

Para Pluma Roja
La necesita como el respirar, jaja
Saludos Aída

Anónimo dijo...

¡y hasta los cuernos tambien!...¿porquè no?, jajaja

¿vaya con el Manolo!

Abrazos

Paso a dejarte el link de mi nuevo blog, me cambie de casa..,

http://cuentosyotrosfantasmas.wordpress.com

Verónica dijo...

Para Adelfa Martín
El Manolo, un desastre total para las cosas del hogar, jaja (como tantos otros)
Pasaré a visitarte en tu nuevo blog.
Besos, buen finde Adelfa...

Universo dijo...

Verónica, todavía me esto riendo. Ahí más Manolos de lo que parece.
Un abrazo.

Verónica dijo...

Para Universo
Me alegra te rías (es bueno para la salud)
De Manolos está el mundo lleno, jaja.
Un abrazo, buen finde