viernes, 5 de julio de 2013

CLARA SOTO (30 DE 56)

Siguieron colocando género en las estanterías y colgadores giratorios. A las cinco y treinta, el sonido de la campanilla musical volvió a sonar, una señora de unos cuarenta años entró y dio las buenas tardes

Las dos contestaron, casi a la vez...
-Clara, atiende a la señora -dijo Tere, y disimuladamente la observaría en todo momento para ver si atendía bien a aquella clienta.

Muy solícita se acercó y preguntó
-¿Que desea?

-Quería probarme un suéter que he visto en el escaparate, uno de color negro con un bordado de plata.

Clara fue hacia la estantería, y le trajo el mismo modelo y color, y la talla que ella utilizaba, de cuerpo más o menos estaban igual. Con delicadeza desdobló el suéter, y encima del mostrador lo extendió.

-¡Es muy bonito! hace dos días lo vi  en el escaparate, y no me he podido resistir. ¿Qué vale?

-Clara miró la etiqueta, y pensó que un suéter como aquel no lo tendría en su vida. 
-Cien euros.

La mujer se lo probó, y le gustó.
-Me lo voy a quedar. La verdad, es que es muy caro pero me voy a dar un capricho, me acabo de separar y lo voy a celebrar, y he pensado que la ocasión bien lo vale.

Clara muy discretamente la escuchaba

Al irse la mujer, Tere la felicitó.
-¡Lo has hecho perfecto!

-¡Gracias, Tere! -y las dos sonrieron-

La siguiente persona que entró fue Tere quien la atendió. Pasaron el resto de la tarde colocando género.

A la hora de cerrar se despidieron de Marta, que estaba repasando unos albaranes en aquellos momentos.

Fueron caminando un trecho, y se despidieron hasta el día siguiente

Llegó a la portería de Marga, y alguien deprisa entró detrás de ella.
-¡Clara! -alguien llamó-

La mujer se quedó lívida y temblorosa, era Manolo.

-Llevo parte de la tarde esperándote.

-Tu y yo, nada tenemos que hablar, ya te lo dije...

-Deberías estar contenta, de que venga a buscarte.

-Yo no te lo he pedido. Puedes marcharte y no vengas más, jamás me iré contigo.

-¡Eres una puta! y yo un pardillo por venir a buscarte -el hombre se abalanzó dispuesto a apretarla del cuello-

Un vecino del inmueble fue a entrar
-¿Que le hace, a esta señorita? sino la deja en paz llamo a la policía.

Manolo se tuvo que reprimir, pero estaba muy enfadado y a voz en grito le dijo
-¡Tu y yo, ya hablaremos otro día, hoy te has librado! - y salió de la portería, dando largas zancadas-

-¡Gracias! sino llega a ser por usted -dijo Clara casi llorando-

-¡No hay de que! me llamo Juan.

-Yo Clara, muchas gracias -contestó ella bastante sofocada, por aquella situación que no esperaba.

El hombre se despidió, subió las escaleras hasta el entresuelo, se oyó en un momento abrir y cerrar una puerta, mientras ella ya iba subida en el ascensor.
Autora Verónica O.M.
Continuará

12 comentarios:

trimbolera dijo...

Seguimos ...

Verónica dijo...

Para trimbolera
Gracias, Angelines.
Besos

Fiaris dijo...

Abrazo amiga buen finde,beso

Verónica dijo...

Para Fiaris
Mil gracias amiga, otro grande para ti.
Besos, buen finde

Pluma Roja dijo...

Bonita historia Vero, continuaré por acá hasta el final.

Te deseo un lindo viernes.

Besos.

ana dijo...

Cuernudo sí, pero maltratador jamás pense que fuese el Manolo. Un abrazo y buen fin de semana Verónica

Verónica dijo...

Para Pluma Roja
Me alegra te guste Aída (gracias)
Besos, buen finde

Verónica dijo...

Para ana
Ana, maltratador físico desde que se han separado, no lo era en absoluto aunque si machista.
Un abrazo, buen finde

Rita dijo...

Real como la vida misma Vero, que tenga cuidado Clara, no sea que mañana sea noticia
Besitos

Verónica dijo...

Para Rita
Tendrá cuídado, te aseguro que nada malo le va a pasar, la historia puede dar un giro inesperado.
Besitos, buena semana

Paraíso Perdido dijo...

Aiiinnss como se ha puesto de agresivo Manolo, hay que ver,pobre Clara, veo que sigue en la tienda y que no se le da nada mal, eso es estupendo ; )

Besos grandes amiga, un placer seguir leyendo tus lindas historias.

Universo dijo...

Vaya con el Manolo, esto si que no me lo esperaba. Esperemos que lo piense antes de hacer una tontería.
Un abrazo.