PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

domingo, 8 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (40)

Marta no se había percatado de mucho. Así que después de salir el hombre preguntó
-¿Quien es ese tío?

-Manolo -dijo Tere-.
A continuación, la mujer empezó a explicar a Marta lo que había sucedido momentos antes.

-Ahora mismo vas a ir a poner una denuncia. Algo así no puede quedar impune.

-Pero yo no quiero ir -echándose a llorar por tanta tensión acumulada-.

Por mucho que las mujeres dijeran no hubo forma. Pasaron la tarde atendiendo a alguna clienta, y dejando todo bien colocado hasta que llegó la hora de cerrar.

-Si quieres te acerco a casa. No debes andar sola por la calle por si acaso.

-Marta, vienen a recogerme, muchas gracias.

A la mujer, le quedaron ganas de saber más pero pensó que no era el momento para ello.

Cerraron la boutique. A lo lejos se veía venir a Bruno, con él se sentía a salvo.
-Hasta mañana a las dos.

Las mujeres, dijeron adiós dándole las buenas noches.
Cuando se alejó un poco, ellas compartieron unas palabras y se despidieron hasta el día siguiente.
Tere se fue caminando, Marta fue en busca de su coche, lo tenía aparcado a dos calles de allí.

-¡Hola! Dijo Bruno, besándola en la mejilla-.

Ella estaba nerviosa, el no tardó en darse cuenta de ello.
-¿Te ocurre algo?

-Manolo me agredió. Vino a buscarme a la boutique, y como no quise irme con el -entre sollozos le explicó todo-.

-¡Debes denunciarle! Sino lo haces nunca va a dejarte tranquila.

Manolo salió de su escondrijo. Estaba entre dos coches que habían aparcados.
-Pero que ven mis ojos, mi mujercita con otro. ¡Menuda tiparraca que estás hecha, Clarita!

Se quedó blanca como la cera, más por verlo que por las palabras que salían de su boca.

-¡Más respeto! Trataba de convencerla para que te denuncie, tipos como tu no deberían estar en la calle. La cárcel es tu lugar.

Al escuchar aquellas palabras, se lanzó a el como un animal, dispuesto a que pagara por meterse en lo que no le importaba.

En aquellos momentos, pasaba un coche de la policía que al ver aquella escena pararon allí mismo.

Trató de escapar. Pero uno de los agentes lo agarró por una de las mangas de su chaqueta.

-¡Ni se te ocurra!

Los hicieron subir al coche. Debían declarar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

4 comentarios:

  1. Bueno ya va a haber denuncia que si no no habría forma, besos!

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  2. Haber si la cárcel le hace reflexionar.
    Verónica, un abrazo.

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  3. ¡Hola! ¡Ya estoy aquí! He llegado justo a tiempo de ver por fin a Manolo en la comisaria. Si no pasa la policía, esta mujer seguía sin hacer nada.
    Verónica gracias por tus comentarios en mis blogs, mi poco internet no me daba opción a contestaros o a hacer yo un comentario en vuestros blogs, pero ya estoy de vuelta en la ciudad. Un abrazo

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  4. Muchas gracias a tod@s, os deseo una buena semana.
    Besos

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La letras, tienen el poder de llevarte a ese mundo dónde todo es posible, deseo te gusten las mias...