PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

lunes, 27 de mayo de 2013

CLARA SOTO (21 DE 56)


Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi


Clara le dio la dirección de la boutique, le alargó el mismo papel, que su amiga le había apuntado la misma. Se despidieron con un buen apretón de manos. Al parecer el trabajaba en una gestoría, de aquella misma calle.
Era temprano así que decidió dar una vuelta por la ciudad, cogió el metro y se acercó a El Corte Inglés, dio vueltas y más vueltas, habían cositas muy bonitas, aunque ella no tenía apenas dinero, se dijo que cuando empezara a trabajar y cobrara podría comprarse algo. También pensó, que en casa de Marga no podría estar eternamente.
Salió de allí con cierto malestar, ya que se daba perfecta cuenta que tenía muchos problemas encima. Desde que estaba en casa de Marga, no había vuelto a ir al bingo ni a beber nada. Sexo tampoco, desde que Manolo la pilló in fraganti en su casa con aquel....
El cuerpo, le pedía esas cosas y se sentía  mal de no poder llevarlas a cabo.
Subió de nuevo en el metro y se dirigió a casa de su amiga, allí la esperaría con la comida preparada para cuando ella llegase.
Se metió en la cocina dispuesta a preparar la comida, cuando de pronto escuchó el sonido del timbre de la puerta. Y se quedó lívida, al ver delante de ella a Manolo.

-¿Puedo pasar?


-¡No, no puedes! ¿que quieres?


-¡Hablar contigo!


-Tu y yo, no tenemos nada de que hablar.


-¡Anda mujer! No te hagas la digna, que vine a buscarte.


-Pues te puedes marchar, con viento fresco. Contigo no vuelvo. ¿Quien te ha dicho dónde encontrarme?


-¡Nadie! te he visto y te he seguido. ¡Anda Clara, vuelve conmigo!


-Me echaste de casa, y eso no te lo perdono.

-¡Peor lo hiciste tu! te encontré en casa con otro tío.


-No me preguntaste, porque hacía aquello.

-Me lo han dicho, jugabas al bingo.


-¿Y quien ha sido ese alma tan caritativa?

-¡Da igual Clara! te han visto...

Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 25 de mayo de 2013

CLARA SOTO (20 DE 56)

Cuando Clara salió de la boutique no sabía bien dónde dirigirse, dudó unos momentos y optó por entrar en una croissanteria para desayunar tranquilamente, ya que el estómago le pedía alimento. Al salir de casa de su amiga, se había tomado un simple vaso de leche. Al entrar pidió lo que deseaba, sentándose en una mesa rectangular y de color marrón. Cuando le sirvieron el desayuno dio las gracias.
Pegó un bocado a un enorme cruasán y lo dejó en el plato, cogió dos sobres de azúcar y los vertió en el vaso, removiéndolo con la cucharilla tranquilamente.

En otra mesa, un hombre que estaba solo la miraba, ella al girar la cabeza a su derecha, se encontró con sus ojos clavados en ella. El hombre, se levantó de su mesa y se dirigió hacia la de ella.

-¿Nos conocemos? preguntó ella

-No, no lo creo.
-¿Vives por aquí? preguntó ahora el hombre

Clara, pensó no contestar a aquel hombre tan atrevido. Pero un rato de compañía no le vendría nada mal y cambió de opinión.
-Vivo cerca. Dijo en tono suave

-¿Me puedo sentar?

-Haz lo que gustes.
Le agradó, que aquel hombre estuviera deseoso de compartir un rato de su tiempo con ella. 

Antes de sentarse, había traído de la mesa que ocupaba su desayuno.
-¿Qué hace, una mujer guapa sola?

Clara sonrió por aquella pregunta, se sintió bien con el a su lado. Fui a una entrevista de trabajo, y paré aquí a desayunar.

-Vengo aquí de lunes a viernes a esta hora. Si te apetece ya sabes dónde encontrarme.

-¿No corres mucho?

-La verdad, es que no estoy para perder el tiempo y voy derecho a lo que me importa. ¿Como lo ves?

-Cada uno es muy libre...

El hombre sonrió contagiándola a ella.
-¿Como te llamas?

-Clara. ¿Y tu?

-Bruno. ¿Por cierto, como te fue la entrevista?

-Bien. Empiezo mañana.

-¿Puedo saber dónde?

-En una boutique de dependienta.

A esas, siguieron muchas más preguntas que Clara contestaba, parecían ya amigos de tiempo. Se sentía muy bien en aquellos momentos, un hombre pendiente de ella y dada su situación...
Autora Verónica O.M.
Continuará
En mi blog Me llaman Vero podrás leer un microrrelato gracioso, deseo os guste.
Su título EL NIÑO QUE TODO LO VE
http://mellamanvero.blogspot.com
Buen fin de semana a tod@s

lunes, 20 de mayo de 2013

CLARA SOTO (19 DE 56)


Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi



Manolo regresó del trabajo y paró un rato en el bar. Después subió al piso, que desde que no estaba Clara había sufrido una notable transformación. Estaba manga por hombro, todo pesimamente colocado, la cama sin hacer, un montón de platos en el fregadero, polvo por todas partes, y muchísima ropa sucia. No sabía poner la lavadora, y las prendas de ropa se le amontonaban. En el cuarto de aseo, había ropa sucia tirada por el suelo.

Echaba de menos a Clara, al ver que no era capaz de nada pensó en salir a buscarla, quizás la pudiese perdonar todavía, aunque dentro de el algo se le revolvía.
Quiso poner algo de orden, tapó la cama con la colcha. Echó un buen chorro de la lavavajillas en el fregadero, que le fue muy difícil aclarar.

-¡Ahora la maldita ropa!

La recogió toda, y la puso encima de la lavadora
-¿Y ahora que hago?

Empezó a meter prendas, unas blancas, otras de colores muy diversos, y un pantalón negro.

Alguna vez había visto a Clara ponerla

-¡No será tan difícil! si una mujer lo hace, lo hace cualquiera.


La puso en marcha, tocó un botón dónde habían unos números escritos  (temperatura) echó un buen chorro de jabón líquido, otro de lejía, y suavizante, todo ello por el mismo sitio y empezó el lavado.


-¡La lavadora ya está en marcha!


Al rato se dio cuenta que en el lavadero pasaba algo, un gran charco de agua jabonosa se había formado y que salía por detrás de la lavadora.


-¡Por Dios bendito! ¿y ahora que hago?


Se empezó a poner nervioso, ya que no sabía como actuar en aquella situación.

Cogió el cubo de fregar el suelo, y una fregona, y empezó a recoger el agua, cuando casi la tenía toda recogida y al querer escurrir de nuevo la fregona, el cubo se le vació entero por el suelo

¡Joder, si que es esto difícil!

Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 19 de mayo de 2013

CLARA SOTO (18 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi




Clara llegó a la calle que su amiga le había apuntado, el número que buscaba estaba en la otra acera, y se dispuso a cruzar.
Lo hizo por el semáforo
Sus piernas le temblaban, se acordó de aquella ocasión cuando entrando en el bingo le pasó exactamente lo mismo.
-¡Que tonta fui Dios mio!

Entró en la boutique, al abrir la puerta para entrar, una especie de campanilla musical la sorprendió, le gustó aquel recibimiento inesperado y sonrió.

-¡Buenos días! dijo al entrar

-¡Buenos días!
Alguien contestó.... era una mujer, que estaba colocando unos vestidos en una especie de colgadores giratorios, la boutique a simple vista se veía bonita y amplia.
Sus paredes tenían un tono verde muy pálido, la ropa allí lucía al estar toda muy bien colocada, en sus paredes había cuadros muy coloridos que alegraban la estancia, y se dijo.

-¡Ojalá que me cojan!

-¿Que quería?
Era una mujer mayor, y dedujo que aquella sería la que se jubilaba.

-¡Vine a una entrevista!

-Ahora llamo a la dueña, un momento.
La mujer, se dirigió a una puerta que quedaba casi escondida, y llamó con los nudillos.

-Marta, una señorita vino a la entrevista.

-¡Ahora salgo, Tere!

-Ahora saldrá la dueña.
La mujer siguió a lo suyo, colocando aquellos bonitos vestidos.

Al poco, rato salió por aquella puerta una mujer muy llamativa.
-¡Hola, soy Marta! ¿y tu, quien eres?

-Soy Clara, mi amiga me dijo...

-¿Vienes de parte de Marga?

-Si. Contestó nerviosa.

-Ven, te enseñaré la boutique....Tere dentro de unos días nos abandona, así que debo contratar a otra persona. Espero que nos entendamos tu y yo, las otras que vinieron si te digo la verdad no me agradaron demasiado.

La mujer le enseñó la boutique.
Clara se dio cuenta, que allí las prendas eran bastante caras, y se dijo que allí no entraría cualquiera.

-¿Has trabajado de cara al público?

-Si, de más joven.

-¿Crees que sabrías llevar esta boutique? Me refiero, a atender a los clientes y tenerlo todo más o menos ordenado.


-Soy capaz. Contestó Clara, un poco asustada de su audacia al contestar.

-Deberías empezar mañana. Tere te enseñará como funciona todo. ¿Puedes?

-Si. Contestó muy contenta.


-Mañana al entrar, tendrás el contrato listo para firmar. De entrada te lo haré por un mes, si me gustas te lo haré indefinido. Cobrarás mil euros limpios al mes, que se incrementará en cien o doscientos más, dependiendo de las ventas. ¿Te parece?

-Si. Muchas gracias.

-Pues entonces quedamos para mañana, abrimos a las nueve, pero debes venir un rato antes. Y me puedes tutear, no me gusta que me traten con tanta ceremonia, además no soy tan vieja.

Cuando salió de la boutique, una bonita sonrisa se dibujaba en su boca.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 18 de mayo de 2013

CLARA SOTO (17 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi



Al día siguiente... Marga antes de salir por la puerta, y en el mármol de la cocina junto al microondas dejó una nota destinada para su amiga, y que vería al irse a calentar el vaso de leche.
Como cada día a aquellas horas, Marga salía derecha hacia su trabajo, dónde era muy considerada. Primero porque era una mujer muy trabajadora, segundo porque era casi imprescindible en aquella boutique de ropa femenina. Su cometido, hacer los arreglos a las prendas que por alguna razón no se ajustaban a la clientela.
Entraba por la parte de atrás de la boutique, sacó de su bolso la llave y abrió la puerta blanca. Subió catorce escalones y llegó a otra puerta del mismo color, metió otra llave y entró.
Puso en marcha los automáticos, y se encendió la luz de un gran fluorescente que emitía una luz de un tono amarillento. Entró en el vestuario, dejó el bolso colgado de una percha y cogió su bata rosa. Salió dispuesta a empezar su jornada.
Al momento llamaron al timbre y abrió la puerta.

-¡Buenos días, Marga!

-¡Hola, Olga!

La mujer pasó al vestuario, y al igual que Marga salió con su bata y unas zapatillas puestas.
-¿Como está tu amiga?

-¡Está bien! Estoy convencida que saldrá de esto.

-¡Me alegro, ya sabes! los tíos, tienen mucha culpa de las cosas que nos pasan o hacemos, cuando una se agobia...

-Su marido nunca me gustó, es de esos que te planean la vida, no eres ya dueña de ti para nada. Mi marido siempre me dejó elegir, lo que yo quisiese hacer estaba bien, pero a Clara Manolo no la dejaba ni respirar, de eso siempre me dí cuenta. En una ocasión recuerdo que la advertí ¿Sabes que me dijo?

-¿Que te dijo? preguntó Olga muy interesada

-Pues que estaba enamorada, y que Manolo la adoraba.

-¡Las hay tontas! no lo digo en el mal sentido, cuando nos enamoramos caemos a sus pies rendidas, y no vemos lo que no queremos.

-Así es Olga. Tenías que haber conocido a mi amiga hace muy poco tiempo, era muy dicharachera, y muy guapa, tenía a los chicos del barrio bebiendo los vientos por ella, y la muy tonta se dejó enredar por ese sopla gaitas. Por cierto dentro de un rato vendrá a la boutique, a hacer una entrevista para ver si ocupa el puesto que queda vacante.

-¡Ojalá se lo den!

Conectaron la radio, y empezaron a hacer los arreglos de aquellas prendas que esperaban colgadas de un perchero con ruedas.

Mientras tanto Clara se preparaba para aquella entrevista, en la nota Marga le dejó la dirección claramente escrita. En el ascensor, quedó el olor de su colonia Chanson D´eau
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 16 de mayo de 2013

CLARA SOTO (16 DE 56)




Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi

Marga también se marchó a la cama, al día siguiente entraba a trabajar muy temprano.
-Se me ha olvidado decirle a Clara... Bueno mañana ya lo haré.

El piso quedó en silencio


Ni en sueños, podría haber imaginado que volvería a su antiguo barrio y más en aquellas condiciones. Trató de dormir pero era tarea imposible, se tapó con la sábana hasta las orejas, pero no había forma de conciliar el sueño.
Al cabo de algunas horas sintió sed, y se dirigió hacia la cocina. Vio luz en ella y se detuvo.

Marga ya la había escuchado.
-¿Eres tu, Clara? 
Preguntó la mujer muy despacito. Borja dormía, al igual que muchos de sus vecinos y respetaba la comunidad dónde vivían

-Si, soy yo.

-¿No has dormido?

-No lo he hecho pero he descansado, falta me hacía. Me he levantado a beber agua.

Marga, sacó del frigorífico la botella de agua mineral y se la dio a su amiga. Por cierto Clara, se me olvidó decirte que entro a trabajar dentro de un rato, tu puedes hacer lo que quieras, aunque te pido no vuelvas a las andadas, no te conviene amiga. Me duele verte en esta situación. 

-¡Lo se y te lo agradezco! Me quedaré por aquí, no te preocupes que cuando regreses tendrás todo limpio y recogido. A partir de la próxima semana, empezaré a buscar trabajo si tu me lo permites. Todavía no estoy en condiciones de hacerlo.

-No te preocupes, soy consciente que todo en esta vida necesita su tiempo.
Marga, se tomó un vaso de leche y dos tostadas con mantequilla, hecho esto se despidió de su amiga hasta la tarde.

Borja a eso de las 8.30 salía para la academia, ella se quedó sola en el piso. Ni corta, ni perezosa, empezó a limpiar y ordenar por aquí, y por allá.

A eso de las cuatro de la tarde llegó Marga del trabajo.
-¡Clara! 
Llamó al entrar

-Estoy aquí.
Estaba limpiando el polvo del salón comedor. 

-Tengo buenas noticias para ti, dónde trabajo se jubila una compañera, están buscando sustituta. Les he hablado de ti, y me han dicho que mañana te persones allí. Te harán una prueba, y si les interesas la semana próxima estarás trabajando. No es nada del otro mundo ese trabajo, pero me imagino que te vendrá muy bien de momento. Hay gente interesada en el puesto, pero me han asegurado que si les gustas antes estás tu.

-Marga, no se como agradecerte tanto...


-Volviendo a ser la Clara que eras.

-Te lo juro.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 15 de mayo de 2013

CLARA SOTO (15 DE 56)


Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi



Marga, mientras Clara estaba en el aseo, había hablado con su hijo Borja, le explicó que Clara estaría un tiempo con ellos, ya que ella y Manolo se habían dado un tiempo para reflexionar sobre su matrimonio.

El chico no hizo preguntas.
-Está bien mamá, Clara es una tía magnífica, mejor que esté con nosotros.

-¡Gracias hijo!

-Porqué mamá?

-¡Por entenderlo!

Se sentaron en la mesa dispuestos a cenar, Clara estuvo con una media sonrisa, solo ella sabía lo que le estaba costando tenerla, dentro de ella agradecía lo que su amiga estaba dispuesta a hacer por ella.

-¿Quieres vino, Clara?

-No gracias. Agua por favor.

Borja le acercó la botella de agua mineral, Clara vació un poco en un vaso que llevó a sus labios temblorosos.

Cuando acabaron de cenar recogieron la mesa, Borja dio las buenas noches, dispuesto a seguir con su ordenador hasta la hora de acostarse.
-Buenas noches, hasta mañana.

-Hasta mañana.
Las dos dijeron casi al vez

-Ven Clara sentémonos aquí. Cerraré la puerta del comedor.

-¿Que piensas hacer amiga?

-¡No se! No me ha dado tiempo a pensar, se que la vida que llevaba debo olvidarla. Te juro que me dejé llevar, no era totalmente consciente a que hacía mal.

-¡Lo se, amiga! no tienes conmigo que disculparte, estas cosas pasan y también otras peor, cuando ya están en ese punto volver atrás no se puede, así que con lamentarte nada conseguirás, a partir de ahora debes cambiar. Manolo nunca me gustó demasiado para ti, lo veía muy machista, de esos que te cortan las alas para que no puedas volar. Quizás eso fue el desencadenarte, pienso que Manolo aquí fue muy culpable.

-Marga eres un verdadero Ángel. No me lo merezco, pero te lo agradezco tanto...

Clara empezó a llorar, su amiga la dejó hacerlo, no quiso interrumpir su llanto, sacar todo aquello de dentro la beneficiaría.

Cuando se calmó, Marga la llevó hacia la habitación que a partir de ahora ocuparía.
Antes de salir de la estancia, la besó y abrazó.

Se sintió arropada y querida
-¡Gracias Dios mio, por no haberme dejado tirada en la calle!
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 14 de mayo de 2013

DESDE DENTRO

Los sentimientos están dormidos
déjalos que descansen
para seguir vivos necesitan
por lo pronto un respiro.
(-)(-)(-)
Olvidar es negarte 
a ti misma que has vivido
recordar es la prueba
más contundente
de que lo has hecho.
(-)(-)(-)
No quiero amigos falsos
para eso estoy mejor
con mi sola compañía.
Autora Verónica O.M.
(-)(-)(-)

lunes, 13 de mayo de 2013

CLARA SOTO (14 DE 56)



Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi


Sin saber muy bien lo que hacía, Clara se dirigió hacia el metro, iba cargada con una gran bolsa de deporte, dónde iban desde prendas de vestir hasta zapatos, y enseres de aseo personal y maquillaje. Era como si su inconsciente la llevase hacia alguna parte.
Y aquella, era su antiguo barrio. No sabía muy bien lo que iba a hacer allí, pero sus pasos fueron precisos y en ningún momento dudó dónde dirigirse.
Andó un trecho no muy largo, y llegó a  aquel lugar. Dió alguna vuelta por allí, ya que aquello pesaba un poco. Al rato se sentó en la entrada de una finca, no sabía muy bien que hacía allí.
Pero se quedó esperando. ¿Esperando qué? ¡Como poco, un milagro!
Las personas pasaban, la miraban sin disimulo preguntándose que hacía allí sentada, ella ni se inmutaba, tenía como un nudo en su garganta, deseaba llorar y gritar, pero...

A eso que alguien se detuvo a su lado.
-Eres Clara. ¿Qué haces aquí?

-¡Hola Borja!
Saludó ella a punto de llorar

-¿Vienes de visita? Mi madre se pondrá muy contenta.
Dijo el joven. Un chico adolescente de unos dieciséis años, que ella conocía desde siempre.
-¿Subimos? 
Preguntó el joven, no imaginando su drama

La mujer cargó con la bolsa, y echaron a andar unos metros. Borja muy amablemente ofreció llevarle la bolsa, ella se negó agradeciendo su gesto.

Llegaron y subieron en el ascensor, eran cinco pisos de altura. Al llegar en la puerta número uno, el joven metió su llave y entraron.

-¡Mamá mira quien viene a verte! 
Chilló el joven

La madre que estaba en la cocina, salió secándose las manos.

-¡Hola Marga! 
Clara dejó su bolsa en el suelo, y dio dos besos a la mujer.


El chico, marchó para su habitación a conectar su ordenador.

-¡Hola Clara! Deja que te mire. Te noto rara, ¿es que ha pasado algo?

Clara se echó a llorar. La mujer,  la dejó que se desahogara. Al rato y más tranquila, aceptó entrar en la salita sentándose en el sofá junto a su amiga.

-¡Manolo me ha echado de casa! 
Diciéndolo nuevamente se echó a llorar.

-¡Pero eso no puede ser! 

-¡Lo es, Marga! la verdad es que tiene motivos de sobra para hacerlo.

A grandes rasgos Clara le contó. La mujer se hacía cruces.
-¡Por Dios Clara! ¿Como has sido tan tonta e inconsciente? ¿Y ahora dónde vas  vivir?

-No se. No tengo dinero, ni dónde ir.

-¡Quédate aquí un tiempo! No es que tenga demasiado, pero una cama y comida te puedo ofrecer, aunque te tendrás que espabilar. No te voy a permitir que sigas por ese camino.

Se abrazaron, y Clara se echó a llorar.

-¡Anda tonta! No te voy a dejar al raso, ya sabes que somos amigas. Aunque últimamente no nos hallamos visto. Lávate la cara, seca esas lágrimas que vamos a cenar. A mi hijo ni mu, le diremos que vas a estar un tiempo con nosotros, el no lo entendería es demasiado joven.

Haciendo caso a su amiga, Clara se dirigió hacia el baño, dónde en silencio lloró nuevamente, se lavó la cara, y cuando estuvo más calmada salió.

Su amiga ya estaba con la cena puesta en la mesa.
Autora Verónica O.M.
Continuará

CLARA SOTO (13 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi




Manolo había entrado en el bar de al lado de su domicilio, al hacerlo se lo quedaron mirando sin disimulo. El bastante cabreado espetó.
-¿Que pasa, tengo monos en la cara?

Se dirigió hacia la barra, y pidió
-¡Un coñac doble! 

Esperó que se lo sirvieran, y se sentó en un alto taburete que empezó a girarlo un poco enloquecido.

El dueño del bar, lo miró con desagrado.
-¡Oiga usted! a dar vueltas a las norias, así que quietecito o le tendré que pedir que salga de mi bar.

-¡Hombre, no es para tanto! Estoy algo nervioso y no me dí cuenta.

-Está usted perdonado.
El hombre, le sirvió su coñac en una copa grande

El dueño del bar pensó
-A este tío, al parecer le ocurre algo.

El coñac lo bebió de un solo trago. Se quedó allí largo rato, mirando a un punto fijo.

-¿Le pasa a usted algo?

-Son cosas mias, usted a lo suyo.

-Lo preguntaba por si podía ayudarle, no para que me conteste tan desagradablemente.

-¡Lo siento, amigo! Es que me he llevado un buen disgusto.

-¿Que le ha pasado?

-Encontré a mi mujer en casa con un tio, haciendo ya sabe...

-Debió de llevarse un buen disgusto, si señor. Perdone por la indiscreción, ¿pero vive usted en la segunda planta del número veinte?

-Si. ¿Qué pasa?

-No es por malmeter, pero ahí suben hombres a diario. Lo sabe todo el barrio.

-Tremenda gracia me hace, me he enterado el último. 
Lo dijo con una sonrisa forzada

-¡No se preocupe amigo! Las hay zorronas que saben mucho. Suerte que yo estoy soltero, no quiero una tía a mi lado para que me complique la vida.

Manolo decidió que ya se marchaba para casa, esperaba no encontrarse a Clara en ella. No quiso ponerle la mano encima, pero su trabajo le había costado. 
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 10 de mayo de 2013

CLARA SOTO (12 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi





Y así continuó la vida de Clara.
No se sabía como, pero en el bingo todos la miraban. Se había corrido la voz, que por dinero hacía de todo además de ser ludópata y bebedora.

También en su escalera se oían rumores, que cuando el marido no estaba en casa subía hombres.
Los escuchaban jadear, reír, e incluso los habían visto pasear por el piso desnudos.

Se creó muy mala fama, pero ella ni imaginaba...

Manolo una tarde, salio antes del trabajo y pensó en darle una sorpresa ya que no lo esperaba. Podrían salir a tomar algo, o mejor todavía quedarse en casita, no les vendría mal tener un poco de intimidad.
Subió por la escalera, solo eran dos pisos de altura.
Al ir a meter la llave en la cerradura, sintió risas dentro. Pensó, que alguna vieja amiga la había visitado. Abrió esperando aquello, pero se llevó la peor sorpresa de su vida.

Allí estaba su Clara, desnuda y abrazada a otro tío, consumando el acto sexual.

-¡Eres una puta! ¿Y tu, no sabías que esta zorra estaba casada?

El hombre, se vistió deprisa y pudo salir del piso. Manolo no intentó retenerlo.

Clara había intentado cubrirse, pero ya era demasiado tarde.

-Ya me parecía extraño a mi, esas nuevas modalidades tuyas. Y es que te lo montas con otros tíos, ¿con cuantos si puede saberse?

-Este es el primero.
Dijo con un hilo de voz

¿Piensas que me lo voy a creer? ¡Seguro pensabas que soy tonto! Pues este tonto, te va a poner de patitas en la calle. ¿Que te parece, Clarita?

-¿Y dónde voy a ir? 
Preguntó llorando

-Eso señora puta, es tu problema y no el mio. Si no habértelo pensado antes. Te doy dos horas para que te marches, si no lo haces todo el barrio sabrá por mi que eres una zorra. Así que decide.

El hombre cerró la puerta de un gran portazo, ella se quedó llorando, sin duda Manolo hablaba en serio. Se duchó, y cogió unas cuantas cosas antes de irse. 
De golpe había aterrizado a la cruda realidad. No se consideraba, como Manolo la había culpado. Todo era culpa de su adicción.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 8 de mayo de 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

MADRE

Bonita imagen de internet

Madre es aquella
que te mima y quiere
te haya llevado
o no en su vientre.
Madre es aquella
que por sus hijos
se desvive y son
para ella lo mejor
aunque en ocasiones
la hagamos sufrir.
Mi madre se fue
y no hay día que de
ella no me acuerde.
FELIZ DÍA A TODAS LAS MADRES, A LAS QUE ESTÁN Y A LAS QUE NO, PORQUE ELLAS PERMANECEN PARA SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES.
Verónica O.M.

sábado, 4 de mayo de 2013

CLARA SOTO (11 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi


Llegó el lunes, Manolo ya se había marchado para su trabajo, Clara, al escuchar la puerta cerrarse se levantó dirigiéndose al baño. Se miró en el espejo.
-¡Estoy radiante!

Desayunó, e hizo la cama. Después se duchó, y maquilló. Del armario, sacó un vestido de tirantes de color negro que le quedaba por encima de las rodillas, como complemento un cinturón dorado.
Sin ser consciente de ello, estaba adoptando otras costumbres. Antes no se fijaba tanto en su vestuario, que muchas veces compraba y se le quedaba temporadas en el armario, sin haberlo siquiera estrenado.
Cogió del fondo de un cajón, el dinero que había escondido y que Sergio le había dado en pago por sus favores sexuales. No sentía para nada vergüenza, su sola preocupación era gastarlo.

Y como no... Se marchó para el bingo.
En el metro llamó la atención, alguna mujer la miraba con ojos envidiosos, algún hombre con deseo. Ahora, se daba perfecta cuenta de su atractivo.

Ya sentada, vio sentado en una mesa al hombre con quien tuvo relaciones sexuales en el lavabo, el la miró y sonrió. Ella se hizo la disimulada, no quería que la relacionasen con él.
Llevaba cien euros que se dispuso a despilfarrar, en cartones y sus dos cubatas. Pensó que debía comprar ginebra en el supermercado, por la tarde y viendo la tele bien podría tomar aquella bebida a la que rápidamente se había habituado.
A punto de marchar

-¡Espera!

Ya imaginaba lo que quería. 
-¿Cuanto me vas a pagar?

-Como el otro día.

-Eso es muy poco, necesito más. Si quieres...

-¿Cincuenta?

-Está bien.

Entraron en el aseo y...
El hombre salió primero, después ella con cincuenta euros dentro de su bolso. Parecía una profesional.
Continuará
Autora Verónica O.M.

CLARA SOTO (10 DE 56)



Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi


Llegó el domingo...
Manolo no tenía ganas de salir, así que se quedaron en el piso. Abrió el balcón, para que entrase aire puro.

Clara estaba haciendo las labores de casa. 

El marido, fue en su busca a la par que la llamaba
-¿Clara dónde estás?

-Estoy haciendo la cama. Aunque, menuda tontería para deshacerla después.

-Pues no la hagas. Así ya está bien, además dentro de un rato quien sabe.

Clara, se acordó de Sergio, y lo que hicieron. Empezó a sentir calor.

Manolo la empujó en la cama, la mujer cayó de espaldas en ella.

-¿Manolo, que quieres?

-Ya lo sabes.

-Siempre hacemos lo mismo, me gustaría hacer otras cosas.

-¿Como qué?

-Pues no se. A mi siempre, me ha apetecido andar desnuda por casa y hacer ciertas cosas.

-¿Qué cosas?

-Cosas eróticas, porno...

-Estás irreconocible, quien te ha visto, y quien te ve. Anda, empieza si es tu gusto.

La mujer deseaba repetir aquello... 
Se paseó desnuda por la vivienda, e hizo paso por paso lo vivido con Sergio.

Manolo pensó, que su mujer aprendía aquellas cosas viendo películas porno mientras el trabajaba.

Se pusieron a la labor, al rato ella chillaba de placer. Aquello era algo insólito, si siempre había pecado de sosa.
Continuará
Autora Verónica O.M.

jueves, 2 de mayo de 2013

CLARA SOTO (9 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi


Siempre se hacía la dormida, si alguien la observara parecía que no había roto nunca un plato, parecía relajada y profundamente dormida, por lo menos eso era lo que pensaba Manolo.

Se acababa de marchar, todavía esperó como unos cinco minutos, para poner los pies en el suelo.
Del baño, pasó a la cocina a calentarse un vaso de leche y coger unas galletas, que llevó inmediatamente a la mesa del comedor, allí se sentó a desayunar.
Ya estaba pensando como lo haría, para de nuevo sacar dinero y que Manolo no se enterara.

-¿Y si saco de la tarjeta? En la libreta, no quedará reflejada si no la llevo.
Desayunó, y de nuevo entró en el dormitorio, hizo la cama y sacó el polvo por encima, cada día debía hacerlo ya que eran de color negro.
Fregó los platos de la noche, ya con todo recogido se dirigió de nuevo hacia el baño.
Se duchó y peinó con esmero, el día anterior se sintió bastante mal. Pero ahora veía las cosas de forma diferente. De vestuario eligió un pantalón negro, y una blusa larga con un pequeño y bonito estampado floral que reservaba para ocasiones especiales, y calzó sus pies con unos zapatos bajos de color negro.
Cerró la puerta, y marchó para el banco dispuesta a sacar algo...
Sacó con la tarjeta. No mucho, pero si lo suficiente para jugar un buen rato. Después cogió el metro. La gente la miraba, pero ella ni cuenta se daba. 

Con cartones, y cuba libre, pasó parte de la mañana.
Al rato se empezó a emocionar, le quedaba salir el número quince, su corazón se aceleraba por momentos, y cantaron el quince.
-¡Línea! 

Había empezado con buen pié, ella ya lo había presentido. Sin duda ahora empezaría a tener suerte, eso era lo que ella esperaba. Pero perdió lo conseguido, además de lo que había sacado. Se levantó de la mesa muy disgustada.
Salió del bingo...

-¡Espera!

Volvió la cabeza
-¿Es a mi?

-¡Quiero hablar contigo!

La mujer esperó, lo había visto en el bingo varias veces pero nunca habían cruzado palabra.
-Dime!

-Quisiera, ya sabes.

-¿El que?

-No te hagas la interesante, tu me haces, y yo pago.

-Te equivocas conmigo. No soy una fulana.

-Pues bien que te lo montaste ayer, os oí. Así que ya sabes... Te pagaré más, no me conformo con hacerlo en el lavabo. Quiero un lugar más cómodo, así que tu dirás.

-¿Cuanto me vas a pagar?

-Depende, de lo bien que te lo montes.

-¿Y dónde lo vamos a hacer?

-Me gustaría en tu casa. ¿Te parece?

Manolo no llegaba hasta la noche, así que asintió con la cabeza.
Una vez allí, el hombre que al parecer se llamaba Sergio, la hizo andar desnuda por la casa, enseñarle su sexo, y hacerla masturbarse, mientras el hombre la miraba con los ojos llenos de deseo. La tumbó en la cama salvajemente, nunca con nadie había sentido aquello, le gustó muchísimo y se dijo que se lo iba a pasar de miedo a partir de ahora.
Continuará
Autora Verónica O.M.