PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

sábado, 28 de septiembre de 2013

LA GIOCONDA HAIKU

Hermosa pintura de Leonardo Da Vinci
tomada de internet
La Gioconda
de Leonardo Da Vinci
está en París.
Verónica O.M.

lunes, 23 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (44)

Llegó la hora de cerrar, Tere ya se despidió desde la misma puerta porque allí estaba Bruno esperando a su compañera.

-¡Hola, Clara! - dijo el hombre, acercándose a ella y dándole un beso en la mejilla.

Aceptó muy gustosa aquella demostración de cariño, y por su parte le dirigió una bonita sonrisa. Tenía una boca bonita de labios bien definidos, ni grande ni excesivamente pequeña.

Se dirigieron hacia el piso de Bruno, allí comerían. Siempre al entrar, le daba aquella sensación de amplitud y bienestar, aquel piso era muy bonito y entraba muchísima luz y dónde ella se sentía tan bien, además de estar en tan buena compañía. Todo era perfecto, un sueño hecho realidad.

Nada más entrar, se dirigieron hacia el baño a lavarse las manos, y a continuación hacia la cocina.
Él sacó de la nevera los alimentos que iban a consumir momentos después.

-Espero te guste la comida.

-Seguro que si. No te preocupes me gusta todo, solo hay algo que mi estómago al parecer no tolera o digiere.

-¿Y que es?

-Los champiñones. Siempre que los he comido me han sentado fatal.

-Pues no te preocupes que no te los voy a poner, a mi tampoco me gustan demasiado, si me los tengo que comer me los como pero si los puedo evitar los evito.

Encima del mármol, había colocado una fuente con ensaladilla que ya había preparado la noche del día anterior. Calentó una gran plancha, y empezó a colocar unas hermosas gambas con unas gotitas de aceite, ajo y perejil, las tuvo allí unos momentos y las colocó en otra fuente, dispuestas para llevarlas al salón para su consumo inmediato.

Ella puso un pequeño mantel y dos servilletas en una de las esquinas de la mesa, dos platos, copas, y cubiertos.

Bruno ya venía con las dos fuentes. Ahora solo hacía falta traer la bebida, que ella muy gustosa fue a buscar, además del pan, y un bote de mayonesa.


-¿Y tu bebida de cola?

-Mejor, vino como tu. Con esta comida tan rica es lo ideal.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 21 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (43)

La campanilla musical tintineó al entrar Clara, Marta había abierto la boutique hacía escasos cinco minutos, Tere todavía no había llegado.
Saludó al entrar, Marta fue hacia ella devolviendo el saludo
-¡Vaya pedazo de tío, has encontrado!

-¿Te refieres a Bruno?

-¡Claro! -contestó ella, esperando saber más.

Y en esas estaban, cuando entró la otra dependienta. ¿Me pierdo algo?

Contestó Clara. -¡No!  iba a explicarle a Marta, lo que nos sucedió ayer al salir de aquí con Manolo. Y a continuación le explicó de pe a pa todo lo sucedido.

Fue Marta quien preguntó. -¿Y ahora que piensas hacer?

-Separarme de él. Ya se lo dije ayer... ¡Contigo no vuelvo ni muerta!

-¿Y ese Bruno, que tal? -volvió de nuevo a la carga.

-Es un gran hombre. He tenido mucha suerte al encontrarlo, ni loca lo dejo escapar.

-¡Bueno chicas a la tarea, ya seguiremos con la conversación más tarde!

Y empezó la mañana. No hubo demasiadas ventas ya que era final de mes, y los bolsillos no deberían estar para gastos no demasiado necesarios.
Se dedicaron a limpiar los cristales, ordenar algunos estantes, y después colocar algunas prendas, mientras la empresaria con una factura en la mano y ayudada de su calculadora, ponía los precios a algunas prendas con el IVA incluido.

-¿No tienes miedo de Manolo? -preguntó su compañera de trabajo.

-¡Si! Pero no debo achicarme, después sería incapaz de salir a la calle.

-Tienes razón. Aunque debes ir con ojo, no me gustaría que te pasara algo.

-Gracias, Tere. Te prometo lo tendré en cuenta.

La campanilla tintineó, entraba una clienta...
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 16 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (42)

El hombre la acompañó a casa de su amiga, aunque no quiso entrar cuando ella se lo ofreció. Se despidieron en el rellano, dándose un cándido beso en los labios, y hasta que ella no entró en el piso el hombre no se movió de allí.

Al escuchar la llave, Marga salió disparada de la cocina esperando que diera alguna explicación por su tardanza. -¿Qué ha pasado?

-Ahora te lo cuento. -Le explicó todo lo sucedido momentos antes.

-Debí llamarte para que no te preocuparas. Ni pensé si te soy sincera. ¡Lo lamento!

-¡No te preocupes, me pongo en tu lugar! -¿Viniste sola?

-Me acompañó Bruno, es un buen tío...

-Me alegro mucho por ti, amiga.

-¿Y Borja?

-En su habitación estudiando, por lo menos es lo que me dijo, aunque pienso que está chateando con sus amigos. Está creciendo demasiado deprisa, una no está preparada todavía para eso.

Clara sonrió, después del nerviosismo de la tarde ya estaba mucho más tranquila.
Después de lavarse las manos puso la mesa, mientras su amiga servía la cena en unos bonitos platos.

Después se acercó a la habitación del chico, y con los nudillos llamó a la puerta a la vez que le decía
-Borja, la cena.

-Ahora voy, Clara.

La madre puso el televisor muy bajito, y cuando él se sentó empezaron a cenar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 15 de septiembre de 2013

EL AÑO HAIKUS

Bonita imagen de internet
La primavera 
trae días más largos
y luminosos.

Euforia 
estado de ánimo
veraniego.

Tristeza algo
que es más habitual
en el otoño.

El invierno 
la época del año
que me gusta.
Verónica O.M



miércoles, 11 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (41)

Los llevaron a comisaría, los tres iban sentados en el asiento de atrás. Para evitar conflictos, hicieron sentar a los hombres uno en cada esquina, Clara iba en medio.
A Manolo se le notaba que estaba aguantando lo indecible, ya que de buena gana se hubiese tirado de el (coche) en marcha.

Al llegar les tomaron declaración a los tres. Después de muchas preguntas dejaron marchar a la pareja, Manolo debería permanecer más tiempo ya que fue quien agredió. Pero antes de marchar, la mujer se acercó a él tras pedir permiso a un agente.

-¡Siento haberte hecho daño, pero no voy a volver contigo!

El macho ibérico sin poderse contener explotó
-¡Eres una mala persona! -aquella exclamación quedó mucho más suave de lo que a el le hubiese gustado, pero dado en el lugar que estaba y con la vista de los agentes clavada en su persona...

A la mujer aquella situación no le gustaba, y quería acabar cuanto antes con aquel tema
.¡Ya puedes ir tramitando la separación!

Sin nada más que añadir, la pareja salió de la comisaria. Lo hicieron mucho más relajados y felices. Para ellos empezaba su nueva vida.

-Ya va siendo hora de que tú y yo...

-¡Claro, mi amor, cuando quieras! Pero antes, me gustaría recoger los resultados de una citología que me hicieron hace un tiempo, y tener la certeza de estar bien. ¿Me acompañarás?

-¿Cuando?

-Mañana.


-¡Está bien! Iremos después de comer.

Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 10 de septiembre de 2013

CUMPLEAÑOS

Bonito dibujo de internet

Hoy es mi cumpleaños
nací en el año 56
cuenta...
Voy a pedir un deseo:
PAZ PARA EL MUNDO
CON TODO LO QUE ELLO CONLLEVA.

Seguro que entre lineas

sabéis leer.
Estáis tod@s invitad@s...
Verónica O.M.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Los niños son unos angelitos
¡Qué gamberro soy!
De mi blog Me llaman Vero 
Deseo os guste.
http://mellamanvero.blogspot.com

domingo, 8 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (40)

Marta no se había percatado de mucho. Así que después de salir el hombre preguntó
-¿Quien es ese tío?

-Manolo -dijo Tere-.
A continuación, la mujer empezó a explicar a Marta lo que había sucedido momentos antes.

-Ahora mismo vas a ir a poner una denuncia. Algo así no puede quedar impune.

-Pero yo no quiero ir -echándose a llorar por tanta tensión acumulada-.

Por mucho que las mujeres dijeran no hubo forma. Pasaron la tarde atendiendo a alguna clienta, y dejando todo bien colocado hasta que llegó la hora de cerrar.

-Si quieres te acerco a casa. No debes andar sola por la calle por si acaso.

-Marta, vienen a recogerme, muchas gracias.

A la mujer, le quedaron ganas de saber más pero pensó que no era el momento para ello.

Cerraron la boutique. A lo lejos se veía venir a Bruno, con él se sentía a salvo.
-Hasta mañana a las dos.

Las mujeres, dijeron adiós dándole las buenas noches.
Cuando se alejó un poco, ellas compartieron unas palabras y se despidieron hasta el día siguiente.
Tere se fue caminando, Marta fue en busca de su coche, lo tenía aparcado a dos calles de allí.

-¡Hola! Dijo Bruno, besándola en la mejilla-.

Ella estaba nerviosa, el no tardó en darse cuenta de ello.
-¿Te ocurre algo?

-Manolo me agredió. Vino a buscarme a la boutique, y como no quise irme con el -entre sollozos le explicó todo-.

-¡Debes denunciarle! Sino lo haces nunca va a dejarte tranquila.

Manolo salió de su escondrijo. Estaba entre dos coches que habían aparcados.
-Pero que ven mis ojos, mi mujercita con otro. ¡Menuda tiparraca que estás hecha, Clarita!

Se quedó blanca como la cera, más por verlo que por las palabras que salían de su boca.

-¡Más respeto! Trataba de convencerla para que te denuncie, tipos como tu no deberían estar en la calle. La cárcel es tu lugar.

Al escuchar aquellas palabras, se lanzó a el como un animal, dispuesto a que pagara por meterse en lo que no le importaba.

En aquellos momentos, pasaba un coche de la policía que al ver aquella escena pararon allí mismo.

Trató de escapar. Pero uno de los agentes lo agarró por una de las mangas de su chaqueta.

-¡Ni se te ocurra!

Los hicieron subir al coche. Debían declarar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 3 de septiembre de 2013

CLARA SOTO (39)

Clara había ido a buscar algo a una habitación que hacía las veces de pequeño almacén. Escuchó el sonido de la campanilla musical, la persona que llegó Tere la atendería. Y siguió allí buscando, que era ni más ni menos que una caja de  pantys que debía colocar en unos grandes cajones.

El hombre que había entrado buscaba a Clara con la mirada, no la veía por parte alguna y decidió que esperaría.

La antigua dependienta muy solícita se acercó al hombre y preguntó: -¿Que desea, señor?

-Miraré sino le importa.

-Claro, si necesita algo estaré por aquí.

-¡Gracias!


La  mujer siguió colocando unos vestidos de punto que llegaron por la mañana, y por el rabillo del ojo no perdía de vista al hombre.

Clara salía con la caja cogida de las dos manos ya que era bastante grande, aunque no pesaba gran cosa. Al salir se encontró con los ojos de Manolo que la miraban. Del impacto recibido se le cayó al suelo.

-Hola mujer. ¡Estás muy guapa!

-¿Que haces aquí?

-Vine a verte para hablar contigo.

-¡No tenemos nada que hablar! -dijo ella demasiado nerviosa-.

Tere los observaba, y sin pensarlo demasiado se quedó por allí cerca por si acaso.

El hombre intentaba parecer lo más natural posible, pero ella estaba con la mosca detrás de la oreja y no se fiaba.

-No voy a aceptar un no por respuesta. He venido a buscarte y no me voy a ir sin ti.

-Ya te dije que no iba a volver, deberías aceptar mi decisión.

El hombre ya no se pudo contener, se abalanzó en décimas de segundo encima de ella, e intentó de nuevo cogerla por el cuello.

Tere muy decidida ya tenía el móvil en la mano.

-Si no la suelta en dos minutos tiene aquí a la policía, así que usted verá. Salga de la boutique, por favor. Le aconsejo no entre nunca más.

La campanilla musical volvió a sonar, entraba Marta la dueña de la tienda.

Manolo no se marcharía demasiado lejos, en cuanto cerrasen la abordaría otra vez y en la calle.
Autora Verónica O.M.
Continuará