PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

miércoles, 30 de octubre de 2013

CLARA SOTO (53)

Manolo se quedó boquiabierto cundo vio a Carol desnuda, jamás había tenido relaciones sexuales con una mujer como ella, ni nunca había tocado semejante pechuga. Si alguien lo observase pensaría que estaba a punto de caerle la baba, los ojillos también le brillaban demasiado, aunque el no se diese ni cuenta de aquella transformación.

Se pusieron encima de la cama, sin ni siquiera destaparla y encima de la colcha, que pobrecita ella quedaría hecha una pena.

La mujer era de esas que gritan, pellizcan y gimen alto. Manolo se sintió muy macho al ver a la mujer disfrutar de aquella forma. Alucinó con aquella hembra y experiencia sexual, estaba muy seguro poder repetir siempre que quisiera.

-Ay Manolo, Manolo, etc, etc. -Su nombre lo repetía sin parar, con aquel tono de gata en celo. Se besaban con salvaje pasión. Pensó que aquella si que era una mujer como debía de ser, y no como... Se le puso cara de mala leche al pensar en Clara, y para desquitarse volvió a besar a Carol, la mujer estaba felicísima. El sexo para ella era lo más importante que un hombre podría darle. Y Manolo pensaba tanto de lo mismo del sexo contrario.

Al acabar, se quedaron a reposar encima de la maltrecha colcha, que un buen lavado posterior le vendría de maravilla.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 26 de octubre de 2013

CLARA SOTO (52)

 -Bruno, muy serio habló a Clara. -No deberías irte, quédate aquí conmigo para siempre!                                               

La mujer, no esperaba aquella propuesta tan de repente y se quedó sin habla, Bruno no sabiendo lo que ella pensaba, volvió a proponérselo todavía más serio.

-¿Me has escuchado?

-Si, te he escuchado, Bruno. ¿No crees, corres demasiado?

-¡No! Nos conocemos lo suficiente, nos llevamos bien, y estamos enamorados.

-¿Y si sale mal? -tenía mucho miedo a que aquella relación se frustase como la anterior.

-¿Porqué tiene que salir mal?

-No sé, Bruno. ¡Me dá pánico volver a fracasar!

-Ven, mujer. ¡Todo saldrá bien, ya verás! -La abrazó con muchísimo cariño, se sentía muy feliz a su lado. Le parecía imposible lo que estaba viviendo, muchas veces pensaba pudiera ser producto de su mejor sueño. Estaban tan enamorados...

Se besaron con cuidado, despacito, saboreando aquel instante, como si aquello no fuera a repetirse, pero tenían toda una vida por delante para vivir aquello. No hacía mucho se habían conocido, pero sus sentimientos habían echado raices y aquellas estaban bien arraigadas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 25 de octubre de 2013

CLARA SOTO (51)

Carol se sentía feliz, la mujer echaba de menos estar con un hombre, y a Manolo le notaba el deseo a la legua. Tenía ya sus años, unos cuarenta y cinco, aunque probablemente aparentara algunos menos debido a que iba siempre muy arreglada.

Manolo con cuarenta y dos años parecía sin embargo tener alguno más.

Salieron unos cuantos días, a tomar algún café y a dar algún que otro paseo. A la mujer le encantaba llevar a un hombre tan varonil a su lado, le gustaban bien hombres, no esos que se afeitan hasta las pantorrillas, para ella eso eran mariconadas.

Y como no... Llegaron a intimar, pero antes de hacerlo Manolo muy serio le explicó algunas cosas, de Clara y de él mismo. Fue honrado a su manera, no quiso iniciar una relación más seria, sin contarle primero todo lo que había sucedido, incluyendo el haber cogido a Clara por el cuello y tratarla de asfixiar.
Ya con todo aclarado, pensó que allí acabaría su recién iniciada relación con Carol, pero se sorprendió al escuchar a la mujer hablar.

-Manolo, siento lo que has padecido, sin duda la culpa fue de ella, mujeres como la tuya son las culpables de que los hombres hagáis según que cosas.

-¿No piensas que soy un canalla?

-Pues claro que no, tonto. ¡Eres un buen tio!

Aquello sonó a sus oídos, como la más bella música jamás escuchada. La besó, y ella se entregó a aquel beso con mucha pasión, era una buena maestra en esos temas.

Regresaron subiendo al piso de él. A los pocos minutos consumaban su primer encuentro sexual.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 22 de octubre de 2013

CLARA SOTO (50)

Fueron hacia la habitación de Bruno. Clara quitó de encima de la cama, dos grandísimos cojines de color crema y los puso encima de una silla. A continuación se quitó la toalla, y se metió en la cama tapándose casi en su totalidad.
        
Bruno a su vez hizo lo mismo, tapándose medio cuerpo. Y abrazó a Clara.

La mujer se dejó querer por aquel hombre tan apuesto, y a su vez lo amó con locura. Nunca llegó a imaginar tener relaciones con un hombre como aquel.
Se acordó de Manolo, y se dio cuenta la diferencia que había entre ambos. Sin duda había salido ganando con el cambio.
Daba gracias a Dios por haber salido de la vida de Manolo. Y aunque al principio lo pasó mal, gracias a todo el apoyo que había encontrado por parte de su amiga e hijo las cosas le salieron como rodadas.

-¡Te amo, Clara! ¿Me amas tú?

-¡Muchísimo, Bruno!
Y era verdad aquello. Lo amaba, y para ella era ese amor que se sabe que existe, pero que no todas las personas tienen la suerte de encontrar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 19 de octubre de 2013

BAILA Y BAILA DESMELENÁNDOSE

Bonito gif en movimiento de internet
Baila y baila desmelenándose
al ritmo de esa música 
que suena demasiado alta.
Menea frenéticamente su cuerpo
que otras con menos tablas
nos desconyuntamos seguro
pero que a ella da vida.
Baila sin parar
y en cada contoneo
deja la rabia que siente
por tantas injusticias...
Verónica O.M.


viernes, 18 de octubre de 2013

CLARA SOTO (49)

 El domingo al mediodía y a eso de las doce, Manolo salió a dar una vuelta. Hacía un bonito día. Al salir a la calle y más adelante iba caminando su nueva vecina, le apetecía dialogar con una hembra como aquella tan pechugona.                                             
-¡Espera, espera! -la llamó muy alto.

La mujer, giró la cabeza hacia dónde venía aquella voz que le pareció conocer. Al ver, que era aquel vecino tan fortachón y bien parecido esperó a que llegase hasta ella.

-¡Buenos días! -Dijo él. 

Ella le sonrió. Aseguraría sin miedo a equivocarse que había hecho mella en él. -Hola vecino. ¿Dónde vas?

-He salido a pasear. ¿Y tú?

-A dar una vuelta también.

-Si te apetece podríamos darla juntos.

-Bien, siempre es más divertido en compañía. ¿Cómo te llamas?

-Manolo. ¿Y tú?

-Carol.

Se estrecharon la mano, que el sujetó más tiempo del debido.

La mujer se sintió de maravilla, ya que hacía un tiempo se había quedado sin pareja, aquel hombre la salvaría de aquella soledad y sinsabor que sentía por su última ruptura sentimental. No es que la mujer no tuviera éxito con los hombres, muy al contrario tenía muchísimo pero solamente para pasarlo bien. Ella deseaba algo serio y con un palpable futuro.

El hombre se daba cuenta de que su compañía no le desagradaba a ella, por ello se lanzó sin pensarlo demasiado.
-¿Qué hace sola una mujer como tú?

No contestó a su pregunta, pero sonrió enseñando sus bien alineados dientes.

-Vamos, te invito a tomar algo.

-¿No te espera nadie?

-Nadie, estoy solo. -Y se echó a reír. 

Carol pensó, que no le costaría nada cazarlo ya que lo tenía casi a punto...
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 15 de octubre de 2013

CLARA SOTO (48)

 -¡Hola mi amor! -Dijo Bruno nada más llegar.                                                        
-Hola. -Clara le sonrió. Aquellas sencillas palabras habían sonado en sus oidos a música celestial.

El hombre se acercó a ella y besó en los labios dulcemente.
-Hoy te quedas conmigo, Clara. ¡No dejaré que te vayas!

-Llamaré a Marga, no quiero que se preocupe por mi.

-Llámala ahora, que después no se si vas a poder.

Lo miró con cara de sorpresa. Pero ella ya intuía el porqué.
Llamó en aquel mismo momento, mientras lo hacía el hombre la contemplaba y pensaba que aquella mujer lo tenía loco de amor. Jamás lo pudo imaginar, después de haber sufrido la doble pérdida (esposa y bebé que iba a nacer próximamente)
Ahora se daba cuenta, que en el libro de los sentimientos se podía seguir escribiendo durante toda la vida. 

Marga ya estaba avisada, así que la pareja se dirigió hacia el domicilio de Bruno.
Nada más entrar al ático y cerrar la puerta la abrazó en un arranque de pasión.

-¿No corres mucho?

-Claro que no. Esto solo es un adelanto de lo que te espera cuando cenemos.

Se acurrucó en su pecho y le confesó. -¡Te amo, Bruno!

-¡También yo a ti!

Después... Fueron hacia la cocina dónde se lavaron las manos. El hombre sacó del frigorífico embutidos ibéricos, mientras ella huntaba tomate y ponía aceite y sal a grandes rebanadas de pan. 
Bruno puso un pequeño mantel en la mesa, y depositó aquellos alimentos que en muy poquito rato desaparecieron de ella.
Al rato y sin palabras, fueron al cuarto de baño para asearse. Iban a tener esas relaciones sexuales tan deseadas por ambos.
Se ducharon juntos. Las manos de él la tocaban con suavidad deseosas pero sin prisas, todo llegaría en breves instantes. Se secaron en unas enormes toallas, y envueltos en ellas marcharon hacia el dormitorio.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 9 de octubre de 2013

CLARA SOTO (47)

Entró en la boutique y al momento también lo hizo la otra dependienta.

-Hola Clara. ¿Y Marta? -preguntó la mujer.

- Hola. Está dentro en la oficina.

-¿Y tú, qué tal?

-Bien, sino fuera por Manolo sería feliz del todo.

-¿Que tal con Bruno?

-¡De maravilla! Es un gran tipo, y estamos muy enamorados.

-No quiero que me taches de chafardera, ¿pero que tal en la cama?

-¡No lo sé! no hemos tenido todavía sexo por raro que te pueda parecer.

-Seguro va en serio contigo, no como otros que a la primera ocasión ya lo intentan y después si te vi no me acuerdo.

-Perder a la mujer y al bebé que esperaban, sin duda ha sido un golpe muy fuerte para él. Pero creo ya lo va asumiendo, no le queda otra al pobre.

-¿No sientes celos?

-¿De quien? ¿De ella? -No puedo sentir celos de alguien que no está, además él se ha portado conmigo de maravilla, no me ha afeado nunca nada de mi pasado. No te engaño si te digo que estoy muy enamorada.

-Eso es bueno. Ya seguiremos hablando. Debemos colocar género en los estantes. Tú doblas y yo lo iré colocando. ¿De acuerdo?

-Por mi no hay problema.

Y así pasaron la tarde. Hasta que a eso de las seis treinta de la tarde, llegaron algunas clientas y dejaron lo que estaban haciendo.

Marta salió de la oficina unos minutos antes de cerrar la boutique, se dirigió hacia Tere y hablaron.

A las ocho en punto, bajaron un poco la persiana metálica. Ya había acabado la jornada de trabajo y se dispusieron a cerrar.
La campanilla musical, sonó por última vez aquel día al ellas salir. Marta apagó las luces.

Bruno ya venía en su busca. Las  mujeres se despidieron hasta el día siguiente.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 6 de octubre de 2013

CLARA SOTO (46)

Manolo después de haber estado en la comisaria, razonó y se dio cuenta que aquello ya se había salido de contexto, debería tranquilizarse. Se estaba haciendo a la idea de haber perdido a Clara para siempre.
No es que se muriera de amor por ella muy al contrario, estaba convencido de que nunca la perdonaría del todo. Su orgullo estaba herido al haberlo también rechazado. La muy zorra ya tenía a otro, y aquello no le gustó en absoluto.
Además había muchísimas mujeres por el mundo, seguro que encontraba a otra mejor que ella. Sonrió imaginándoselo.

Estaba abriendo la puerta de la calle, cuando una mujer a su vez intentaba hacer lo mismo.
-¡ Buenos días! -Dijo muy amable.

-¡Buenos días! -contestó ella.

No es que fuera demasiado guapa pero tenía una espectacular delantera, los ojos se le fueron allí al momento.
-¡Está buena la tía! -pensó, y subió con ella en el ascensor. ¿Vives aquí?

-Si, desde hace dos días.

-¿En qué piso? - Preguntó muy interesado.

-En el ático.

-No sabía que lo vendieran o alquilasen.

-Ni lo han vendido, ni alquilado, es de mi hermana. He venido por un tiempo.

-Me alegro. Ya nos iremos viendo.
El ascensor paró en el rellano de Manolo. -¡Adiós! -dijo.

-Hasta luego. -Contestó ella. Subiendo hasta el ático,  con una sonrisa en los labios. Aquel tío la había mirado con deseo, solo había que observarlo como miraba su delantera, allí tenía a un hombre que lo haría beber en su mano, y sino al tiempo...

El piso, ya no lo tenía tan desarreglado como la última vez que supimos de Manolo. Las sábanas las estiraba mejor. Se había dado cuenta, que en una cama bien hecha se duerme mejor. La lavadora ya no tenía para el tanto secreto, si le salía la ropa hasta limpia. En el fregadero ya no se le acumulaba tanto cacharro, y la cocina la tenía más presentable. A resumidas cuentas había asumido un poco que vivía solo, y no podía vivir con tanto enredo, manteniendo el piso con mejor presencia.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 3 de octubre de 2013

CLARA SOTO (45)

Cuando acabaron de comer y tomar café, Clara con la mitad de leche, reposaron un rato. Después llevaron lo utilizado al fregadero, el hombre a la noche ya se encargaría de fregarlo, o de optar por meterlo en el lavavajillas.
Salieron a la calle y caminaron dirección hacia el metro que los llevaría al hospital, y así poder recoger los resultados de la citología de Clara.
Pasaron por la calle dónde estaba el Bingo aquel. La mujer señaló hacia allí, su cara había cambiado notablemente su expresión.
-¡Ahí es, el lugar dónde yo perdía dinero y también la vergüenza.

-¡No es necesario que te mortifiques! dicen que agua pasada no mueve molino. Todo eso se ha terminado, no debes recrearte en lo que ocurrió.

La mujer intentó seguir con buena cara, pero no lo consiguió del todo.

Para el hombre aquello no pasó desapercibido, pero no quiso insistir sin duda ya se le pasaría.

Llegaron al hospital y se dirigieron hacia ginecología. Se dirigió hacia el mostrador y dijo a lo que había venido, la enfermera muy amable fue en busca de sus resultados. A los pocos minutos se los entregó en mano.

-Todo está perfecto. Hasta dentro de tres años.

-Gracias, adiós.

Bruno se había quedado unos pasos atrás dejándola a ella a sus anchas para que tuviese más privacidad. Aunque había escuchado.
-¿Tres años ha dicho?

-¡Si, ahora cada tres años! Me hace mucha gracia, antes si te pasabas un mes del año te metían bronca, ahora cada tres años, es increíble.

-Por lo pronto todo ha salido bien, me alegro mucho por ti.

-¡Gracias!

-Tenemos que celebrarlo.

Lo miró y sonrió, ya sabía como sería la forma de hacerlo.

Volvieron a coger el metro, ya dispuestos a volver a su trabajo, dejó a Clara en la puerta de la boutique. Se besaron levemente en los labios, y caminó hacía el suyo.
Autora Verónica O.M.
Continuará