martes, 25 de febrero de 2014

JEREMY Y YOLANDA (24)
Israel la alcanzó de su huida y la abrazó por detrás, María se sintió tan bien que pensó se iba a derretir entre sus brazos.
La giró hacia su pecho, bajó un poco su cabeza para depositar un beso en sus labios que ella alargó al máximo.
Ninguno de ellos sabía demasiado de amoríos, Israel todavía no se había comido una rosca, y ella ni media, pero supieron defenderse para ser su primera vez. 
Aquel beso nada tenía que envidiar a esos de cine, es más, aquel era auténtico.

Mientras tanto, la otra pareja se habían tumbado encima de la hierba esperando a que volvieran.

Jeremy parecía por momentos estar en otro lugar, su rostro mostraba cierta preocupación que no le pasó desapercibida a ella.

-¿Qué te pasa?

-He tenido unas palabras con mi madre. 

-¿Soy yo, la culpable?

-¿Porqué, tú?

-No sé, Jeremy. No quisiera que por mi culpa. -La frase, allí acabó.

-No quiere, que ande con chicas. Piensa que soy demasiado joven, no comprende que pueda estar enamorado.

-¿Lo estás, Jeremy? -Sabía perfectamente cual iba a ser su respuesta, pero...

Para demostrárselo, la fundió en un beso interminable.

En cuanto pudo, toda ella sofocada le dijo: -Me vas a ahogar.

Entonces el la acarició. -Perdóname, mi amor. ¡Es tanto lo que te quiero!
Autora Verónica O.M.
Continuará

5 comentarios:

silvo dijo...

Parece que las señales de amor van en el código genético, quizás sean tan bellas y claras que no precisan nada solamente dejarse llevar, besos!

Verónica O.M. dijo...

Para silvo
Qué bien lo has definido.
Besos, buena noche

Misterio Azul dijo...

Me encanta la ingenuidad y ternura...

Mil besos

Oriana Lady Strange dijo...

Pequeños problemas que se solucionan con un beso...que hermosa ternura.

Sara O. Durán dijo...

Jajaja! todo un torrente de pasión con su primeros besos.