PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

martes, 28 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 3

El primo de la gitana se preguntó. -¿Y ahora que hago?

El joven estaba caído en el suelo, en una pose un tanto cómica, tenía un rictus de dolor, los ojos algo extraviados. Pero lo miró sin compasión. -Este tontuelo. Ahora me hará perder el tiempo. -No es que hiciera nada de provecho, pero lo quitó de sentarse a tomar el sol. Y ahora tenía que hacer de samaritano.

-¿Oiga está bien? -Diciendo esto, lo zarandeaba.

-¿Que pasa? -dijo el joven, con el rostro desencajado y blanco como la nieve.

-Se desmayó y cayó al suelo, déjeme que le mire el pie, tiene un buen corte. Le pondré este pañuelo y detendremos la sangre. Ya veo que vos se marea al verla o imaginar.

-Nunca  me había pasado. -Dijo avergonzado.

Le envolvió el pie con el pañuelo. ¿De que color? En sus tiempos sería blanco, pero con el tiempo había ido cogiendo un tono grisáceo.

A Rodolfo le dio repelús, y pensó. -Con este andrajoso pañuelo seguro cojo una infección.

El hombre fue a lo suyo. Le ató el pañuelo y en la punta le echó un nudo. -Esto ya está, seguiremos el camino hasta casa de mi prima.

-No pienso caminar descalzo, y la suela me resbala. ¿Cómo podré caminar en estas condiciones?

-Con una piedra le haré algunos arañazos a la suela, así no le resbalará su fino calzado.

-¿Pero que hago con este pie? -preguntó señalando el miembro dañado. No podré ponerme el zapato.

-Espere, rediez. Vos es bastante insensato, me di cuenta de eso hace rato. -También le haré unos cortes al calzado con mi navaja, así le cogerá el pie. No quiero engañarle, pero no espere milagros. Joven que blando es, si lo llego a saber con vos no me tropiezo. -Y se empezó a dar golpetazos en la cabeza con los nudillos de sus manos. -Toma, por tonto, tonto y más que tonto.

Y a esto Rodolfo se puso en pie, dispuesto a seguir subiendo por aquella empinada cuesta de piedras.
Autora Verónica O.M.
Continuará

4 comentarios:

  1. Muchas dificultades está pasando, besines!

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    1. Para silvo
      Si, muchas, pobrecillo, este día no lo va a olvidar.
      Besos

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  2. Bueno, a ver si Rodolfo llega a su destino después del percance.
    Seguiré la historia.
    Un abrazo.

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    1. Para Armando
      A ver, le está costando un poco, jaja
      Gracias, otro para ti

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La letras, tienen el poder de llevarte a ese mundo dónde todo es posible, deseo te gusten las mias...