martes, 28 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 3

El primo de la gitana se preguntó. -¿Y ahora que hago?

El joven estaba caído en el suelo, en una pose un tanto cómica, tenía un rictus de dolor, los ojos algo extraviados. Pero lo miró sin compasión. -Este tontuelo. Ahora me hará perder el tiempo. -No es que hiciera nada de provecho, pero lo quitó de sentarse a tomar el sol. Y ahora tenía que hacer de samaritano.

-¿Oiga está bien? -Diciendo esto, lo zarandeaba.

-¿Que pasa? -dijo el joven, con el rostro desencajado y blanco como la nieve.

-Se desmayó y cayó al suelo, déjeme que le mire el pie, tiene un buen corte. Le pondré este pañuelo y detendremos la sangre. Ya veo que vos se marea al verla o imaginar.

-Nunca  me había pasado. -Dijo avergonzado.

Le envolvió el pie con el pañuelo. ¿De que color? En sus tiempos sería blanco, pero con el tiempo había ido cogiendo un tono grisáceo.

A Rodolfo le dio repelús, y pensó. -Con este andrajoso pañuelo seguro cojo una infección.

El hombre fue a lo suyo. Le ató el pañuelo y en la punta le echó un nudo. -Esto ya está, seguiremos el camino hasta casa de mi prima.

-No pienso caminar descalzo, y la suela me resbala. ¿Cómo podré caminar en estas condiciones?

-Con una piedra le haré algunos arañazos a la suela, así no le resbalará su fino calzado.

-¿Pero que hago con este pie? -preguntó señalando el miembro dañado. No podré ponerme el zapato.

-Espere, rediez. Vos es bastante insensato, me di cuenta de eso hace rato. -También le haré unos cortes al calzado con mi navaja, así le cogerá el pie. No quiero engañarle, pero no espere milagros. Joven que blando es, si lo llego a saber con vos no me tropiezo. -Y se empezó a dar golpetazos en la cabeza con los nudillos de sus manos. -Toma, por tonto, tonto y más que tonto.

Y a esto Rodolfo se puso en pie, dispuesto a seguir subiendo por aquella empinada cuesta de piedras.
Autora Verónica O.M.
Continuará

4 comentarios:

silvo dijo...

Muchas dificultades está pasando, besines!

Verónica O.M. dijo...

Para silvo
Si, muchas, pobrecillo, este día no lo va a olvidar.
Besos

Armando dijo...

Bueno, a ver si Rodolfo llega a su destino después del percance.
Seguiré la historia.
Un abrazo.

Verónica O.M. dijo...

Para Armando
A ver, le está costando un poco, jaja
Gracias, otro para ti