PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

domingo, 16 de noviembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 16

A las nueve de la noche el padre de Amada salió al exterior, con una silla en la mano dispuesto a estar un rato a la fresca.

Su hija aprovechó para meterse en la cocina, con la intención de preparar dos vasos de agua, uno para su padre y el otro para Rodolfo, que últimamente deberían cambiarle el nombre. Parecía más un bravo semental. Cuándo se quiso dar cuenta y detrás de ella, escuchó la voz de su padre que por poco la descubre. -¿Que quiere padre? -Su pregunta salió un tanto temblona...

-Tengo una sed increíble, cogeré este vaso de agua. -Cogió el vaso que más cerca le quedaba. Y salió con el en la mano.

Se quedó un rato dudando. -¿Que vaso cogió? Me parece que el correcto. El que quedaba lo llevó para su habitación, colocándolo encima de la mesilla de noche.

El padre de dos sorbos se lo bebió. ¡Que rica que está hoy el agua! -Al momento sintió algo muy extraño,  ya que por la entrepierna algo le iba rozando. -¡Milagro! -Y en forma marchó para su cuarto y se dedicaría a jugar un rato. De emoción los ojos de lágrimas se le llenaron.

Amada también salió al exterior y en busca de su padre. -¡Padre! -Llámó y nadie contestó. -Mosqueada entró dentro, y se dirigió para la habitación del padre. Con los nudillos llamó en la puerta. -¡Pom, pom!

El padre que estaba con aquello entretenido, al oír la voz de su hija y el pom pom descrito se puso muy rojo y nerviosillo.

-Padre. La cena ya está en la mesa.

-Cene sola. No me encuentro bien.

-¿Quiere una manzanilla?

-Hija, no se preocupe por mi. Seguro que mañana ya estaré bien.

-Que descanse.

-Vos también. -Aquello parecía un milagro, su herramienta no estaba oxidada y cómo respondía la muy vivaracha. - Sus manos olían cómo a pescado...

A lo lejos y por el camino venía Rodolfo muy despacito, haría tiempo para que el viejo ya estuviese durmiendo,  y no escuchara el ruido del portón abriendo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

2 comentarios:

  1. Jaja, una alegría se ha llevado el padre por fin jaja, besines!

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La letras, tienen el poder de llevarte a ese mundo dónde todo es posible, deseo te gusten las mias...