viernes, 21 de noviembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 19

Y se quedó en la cama, pensaba hacer bien poco aquel día. Su padre seguro que toda la mañana dormiría, el hombre al ser tan mayor y haberse desgastado tanto la noche anterior, tendría agujetas en todas partes.

A las doce del día, ya estaba hasta las narices de tanta cama, su estómago le rugía y se metió derechita hacia la cocina, con el pensamiento de hacerse una enorme tortilla.

Se la hizo de tres huevos, y la metió en media barra de pan. Y allí mismo se la comió, pensó que aquello engordaría mucho, pero que más daba.... así Rodolfo tocaría más carne. Y con ese pensamiento se la comió. La verdad es que casi fue tragada, y pensó que la culpa era de los nervios.

Cándido, su padre,  durmió de un tirón. A eso de las seis de la tarde se levantó, tenía unas ojeras que le llegaban hasta el suelo, de un color azulado que metía miedo. Se tropezó con su hija, ella al verlo tan demacrado se asustó.

-¡Que susto, padre! vos parece un vampiro. -Que le ha pasado, para tener esa cara?

Cómo pillado infraganti, se hizo el enfermo. -Ay hija, que noche más mala que he pasado.

De reojo lo miraba, y por lo bajito se dijo. -Será sinvergüenza, si se la pasó haciendo guarradas, -pero a su padre nada dijo, aunque le quedaron ganas... -Y mi amorcito durmiendo. ¡Hay que ser gafe! me quedé compuesta, cabreada y sin sexo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

6 comentarios:

silvo dijo...

Jaja, noche mala jaja, besines!

Verónica O.M. dijo...

Jaja, malísima, de esas que no importaría repetir.
Besos, feliz día

Amapola Azzul dijo...

Saludos y feliz finde, besos guapa.
Divertida historia.

Verónica O.M. dijo...

Muchas gracias amiga, me alegra te lo parezca.
Saludos, buen finde

Pluma Roja dijo...

Vine tarde pero aquí estoy, ¡Qué barbaridad! Que nochecita, jajaa.

Saludos Vero.

Verónica O.M. dijo...

Gracias por estar, amiga.
Increíble, verdad, jaja
Saludos Aída