jueves, 27 de noviembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 24

A la tarde a eso de las siete, llegó Vidal amigo de Rodolfo, la puerta estaba abierta, así que el joven entró. 
-Rodolfo, Rodolfo -llamó.

El susodicho estaba en su  cuarto, le pareció escuchar a Vidal llamándole. Asomó la cabeza por entre la puerta, se lo encontró mirando para todos los lados, ya que no sabía por dónde el otro andaba. -¡Ya bajo! estaba guardando algunas cosas.


Bajando la escalera se quejó. -¡Ay, ay, mis piernas!


-¿Qué le pasa en ellas?


-¡Me tiemblan! seguro es por falta de vitaminas.


-Vos se desgasta demasiado. -Dijo con un poquito de envidia, ya que el pobre no había forma de estrenarse.


-¿Qué le trajo por aquí?


-Venía a pedirle consejo. -Dijo un poco aturdido y avergonzado.


-¿Cual consejo?


-Amigo me cuenta sus escarceos, le confieso ello me pone los dientes largos, vos mucho meneo y yo sin desprecintar.


-¿Celos?


-¡Celos no! solamente me da rabia, que vos esté hasta escocido de tanto darle gusto al cuerpo, y yo no encuentro a nadie que quiera conmigo darme un gustito.


-Pues eso no está bien, amigo mio. Podía haberse estrenado si tanta prisa tenía. Se de buena tinta, que en el pueblo pusieron un burdel de mujeres finas y elegantes. Si vos quiere le acompañaré, no vaya a ser que se pierda. ¡Yo no lo necesito! ya que Amada me tiene sin descanso ni en fiestas, pero vos seguro que encuentra una para estrenarse en cuánto quiera.


-A ser posible ahora mismo. -Dijo rojo hasta las orejas.


-¡Que impaciencia! pues sea...

Autora Verónica O.M.
Continuará

2 comentarios:

silvo dijo...

Jaja, hoy precisamente pensaba yo en el pobre Vidal y lo poco que se preocupaban de él, es para irse y dejar esa amistad jaja, besines!

Verónica O.M. dijo...

Es cierto, sólo piensan en ellos, jaja
Ahora se nos estrenará, fíjate que Rodolfo hasta lo acompañará, me huelo que si llega a ser en otro sitio ni se brinda, jaja
Besos