martes, 2 de diciembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 29

Aquella noche Vidal se acicaló más que de costumbre, ya que esperaba estar con Adelita la mujer de gran trasero y pequeñita. Se personó en el burdel, al verlo Otilia la dueña y madame de aquel antro, se le quedó una cara muy satisfecha, ya que mentalmente contaba las monedas de plata, que Vidal pagaría por los servicios de alguna de sus fulanas.

-¡Hola Otilia!

-¡Caballero! bienvenido otra vez, llamaré a alguna de mis chicas.

-No Otilia, no quiero a cualquiera, quiero a Adelita. Vine a estar con ella.

-Está ocupada, vino otro antes que vos.

Aquello no le gustó demasiado a Vidal, pero aquello tenía que pasar, ya que estaba al servicio de cualquiera que la requiriera.
Decidió esperarla, había que ver lo que tardaba, sin duda aquel caballero se lo estaría pasando de miedo.

Al cabo de una hora poco más o menos, bajaba por la escalera uno medio calvo, el pobre iba con la pierna renqueando, quizás un tirón le daría por culpa de tanto ejercicio sexual.

-Hola Vidal. -Dijo la mujer nada más verlo, sin duda a ella también le gustaría el estar un ratito con tan inexperto caballero.

Se despidió del otro, que había dejado en aquel burdel y con bastante pena sus monedas de plata.

-¡Vamos churumbel!

-¡Vamos Adelita!

Y los dos subieron deprisa escaleras arriba.
Autora Verónica O.M.
Continuará

4 comentarios:

silvo dijo...

Le fue tan bien que repite, besines!

Verónica O.M. dijo...

Y eso que al conocerla le dieron ganas de irse, jaja
Besos, que pases un buen día por aquí un día nuboso

Armando dijo...

Con tanto sube y baja, se va a quedar como Cantinflas ja ja.
Un abrazo.

Verónica O.M. dijo...

Jaja, ya quisiera.
Mario Moreno, Cantinflas era muy entrañable, toda mi admiración hacia él.
Un abrazo