martes, 16 de diciembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 36

Vidal salió de allí a escape, las lágrimas se le salían solas y en momento mojó sus prendas. Pensó que su amigo tenía mucha razón, aquella mujer no era la adecuada. Cuándo se la imaginó, torció la boca en un rictus de dolor, la expresión de su cara había adquirido algo parecido al gesto de la idiotez. -¡Adelita ya no te quiero! -ni él mismo se lo creía.
Echó a andar hacia lo que consideraba su hogar y dónde vivía completamente sólo, ya que su familia hacía poco vivían en el pueblo vecino, habían casi huído hartos de aguantar su terrible desorden. Se habían instalado en una lujosa mansión que ya la quisieran algunos envidiosos del lugar, y cómo todo hay que decirlo se la habían adjudicado mediante el juego al que cómo no... Hicieron trampa.
Pero la suya no era nada del otro mundo, aunque grande si, allí solamente se veían enredos, muchos enredos. Cuándo se casara, la mujer que eligiese debería pegarse un buen hartón de frotar por todas partes.

-¡Me voy a acostar! después iré a ver a Rodolfo para que me consuele con sus sabias palabras. -Y tal como llegó se acostó no pudiendo pegar ojo, aunque aprovechó para descansar las piernas. Aunque eso es mucho decir, ya que las tenía inquietas.

A las cinco de la tarde se levantó de la cama, y vació su vejiga llena a rebosar. Después marchó de visita e iba con la ropa arrugadísima, aunque ni cuenta se dio ya que aquello no tenía para él importancia alguna.
Autora Verónica O.M.
Continuará

6 comentarios:

Armando dijo...

Seguiremos atentos a la historia.
Un abrazo.

silvo dijo...

Debe consultar consigo mismo que su amigo puede no aconsejarle bien aún sin querer, besines!

Omar enletrasarte dijo...

entre trampas y malquereres, me voy junto a él a lo de Rodolfo
saludos

Verónica O.M. dijo...

Gracias por hacerlo.
un abrazo

Verónica O.M. dijo...

Es cierto lo que comentas, pero ya veremos lo que hace él.
Besos

Verónica O.M. dijo...

Así te enterarás pronto, ya nos contarás...
Saludos