PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

viernes, 29 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 52

Antes de hacer el equipaje...
Yolanda llamó a su amiga María para despedirse de ella.
Quedaron en verse en breve. Su amiga la visitaría en casa de su abuela en cuanto ella se instalase allí. Y lo haría en día festivo. Seguramente acompañada por su novio Israel.
Al rato ya lo tenía todo dispuesto.
La familia al completo marcharon a casa de la abuela. En cierta forma todos estaban algo nerviosos.
Casi todo el viaje lo hicieron en silencio.

Al aparcar el vehículo, una mujer mayor los observó desde una de las ventanas.
Salió al encuentro de ellos, cuando todavía su nuera permanecía dentro del coche. Al momento salió, pero de no muy buena gana.

Yolanda se echó en brazos de su abuela, dándole muchos besos y achuchones. La mujer correspondió a aquella muestra de cariño, besándola en el pelo.


Madre e hijo se besaron también. Eva permanecía algo retirada de dónde ellos estaban.


Su suegra fue la que se acercó a ella.

-Me alegro de verte, hija. Siento...

-No digas nada, Pilar. Las dos lo sentimos. ¿Amigas de nuevo?


-Claro que si, hija. Cuanto he deseado que llegase este momento.

Se abrazaron, dando carpetazo a aquel tema que tanto las había mortificado.

Entraron todos para la casa. La mujer la tenía limpia y ordenada. Y con un fino olor a ambientador de limón.


Ya se había solucionado aquel distanciamiento. Todo por una frase de Pilar dicha sin maldad, y que Eva se la tomó a la tremenda.

Esto ocurrió la última vez que se vieron...

-Mi hijo ha tenido algunas novias. La que a mi me gustaba para él fue la primera. Una chica bien.


Eva enrojeció del bochorno y dijo que se marchaba. Al parecer su suegra no estaba contenta con la decisión del hijo.

Pero se equivocaba...
Si hubiese dejado acabar aquella frase, la mujer habría concluido de esta forma.

-Me alegro de tenerte como nuera. Hija, tú eres la mejor de todas.

Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 27 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 51

Desayunaron con cierta normalidad.
Después la madre recogió la mesa. Yolanda iba a levantarse para ayudar a su madre pero su padre la detuvo.
-Quédate, Yoli. Tu madre se sobra y basta para hacerlo sola, cuando termine hablaremos. Lo haremos civilizadamente.

Yolanda se dejó llevar por un impulso y se levantó. Se situó por detrás de su padre y con sus brazos abarcó su cuerpo abrazándole.
-Te quiero, papi. Siento lo que está sucediendo, y si pudiese dar marcha atrás lo haría.

-Lo se, hija.

La madre ya había depositado todo en el fregadero. Más tarde fregaría.
Madre e hija cruzaron sus miradas unos segundos. Los suficientes para que Yolanda sintiese su apoyo incondicional de siempre.

El padre tomó la palabra... -Veamos, Yolanda. ¿qué piensas hacer?

-Ir a casa de la abuela, y allí tener al bebé. Quiero irme lo más rápidamente posible.

-¿Estás segura?

-Lo estoy.

-Pues no se hable más. A la tarde te llevaremos.

Su mujer lo miró sin decir palabra, sabía que su enfado con la madre de su marido tenía ya las horas contadas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 26 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 50

La noche anterior en casa de Jeremy...

-¡Nos tenemos que marchar! -Dijo el padre de Carla a su amigo.

-¿Como que os tenéis que marchar? Creí que os quedaríais más días.

-No es posible. Mañana nos vamos, mi hermana nos reclama. No es por nada grave, pero ha surgido un problemilla que debo solventar.

Carla lanzó una mirada extraña a su padre. El hombre se hizo el despistado. Y a ella le entraron  ganas de gritarle aunque se contuvo. Su padre jamás la perdonaría si lo dejaba en ridículo ante su amigo y familia.
Por él se quedaría más tiempo, pero por ella no.

Jeremy había escuchado la conversación, pero nada dijo. Por fin tendría paz, sin aquella chica tan loca.
Estaba deseando que se marcharan y pensaba que ojalá nunca hubiesen venido. Aunque a su padre le hubiese hecho tan feliz reencontrarse con su amigo de la mili (servicio militar)
Pensó en Yolanda. Y en cuanto se marchasen quedaría con ella.
Al fin podría estar con la chica a la que tanto amaba.

Al día siguiente se marcharon. Pero el único que de verdad lo lamentó fue el padre, al no haberse enterado de nada de lo que había sucedido. Así lo decidieron madre e hijo. 
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 22 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 49

Yolanda  esperaba a que fuera un poco más tarde para llamar a su amiga María. Tenía que decirle algunas cosas. Pero mientras pasaba un tiempo prudencial, permanecía estirada encima de su cama.
Escuchó hablar a sus padres, ya se habían levantado. Ella no tenía intención de bajar a desayunar.
Escuchó unos pasos. Ellos se pararon en su puerta.

-¿Yolanda, puedo entrar? -Era su madre. Se lo pensó antes de contestar. No le quedaría más remedio que dejarla pasar.

-Pasa, estoy todavía en la cama.

La mujer entró bastante preocupada, pero intentó que no se le notase demasiado. -¿Estás bien, hija?

Ella no contestó. Pero la miró a los ojos.

La mujer no quería agobiarla, así que no volvió a repetir aquella pregunta. -Anda, hija. Baja a desayunar, tu padre nos espera.

-¿Me recriminará?

-No lo hará, ya verás.

-Vayamos entonces.
Yolanda se levantó de la cama y su madre la abrazó. No dijo palabra, no hacía ninguna falta en aquellos momentos.
Bajaron. Allí estaba su padre con el rostro muy serio. Pero el  hombre no tenía ninguna intención de pelear.

-Ven aquí, hija. 

Yolanda se acercó y se fundieron en un hermoso abrazo. El padre la besó en el pelo.
-Papi, te quiero.

-Yo también a ti, y más de lo que puedas imaginar.

Al rato se dispusieron a desayunar. Ninguno tenía demasiado apetito,  pero por aquello del saber estar desayunaron como si nada pasase.
Autora Verónica O.M.
Continuará
JEREMY Y YOLANDA 48

Yolanda no pegó ojo en toda la noche. Se levantó muy temprano. Se duchó. Al mirarse en el espejo del cuarto de baño, se asustó al verse tan demacrada.
No hizo tentativa de maquillarse ¿para qué? no estaba para esas cosas.
Miró la hora. Era muy temprano. Su amiga María estaría durmiendo, cuando pasase un rato la llamaría por teléfono.
Sus padres todavía dormían.

La noche anterior en casa de Jeremy...
El padre de Carla algo se estaba imaginando. Vigilaría a su hija. Por nada del mundo quería quedar mal con su amigo y familia por culpa de ella.
Cenaron y ayudaron a recoger la mesa. Carla al pasar con los vasos en la mano con el codo rozó el brazo de Jeremy.

Del salto que pegó, su madre y el padre de ella se dieron perfecta cuenta. Mientras tanto el padre de Jeremy estaba preparando unas copas.

En aquel momento Lucas ya había tomado una decisión. Se marcharían antes de que su hija metiese la pata hasta el fondo. Antes de irse a la cama les daría la noticia.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 20 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 47

-Ya está. Ya he llamado a mi madre y hemos quedado para vernos en breve.

Su mujer permanecía muy seria. -No pienso ir a verla, después de lo que pasó la última vez.

-Ya está bien, de que seas tan rencorosa, sin duda ella no dijo aquello para molestarte.

-Me lo tomé, de la única forma en que me lo podía tomar.

-Ella fue imprudente, lo se. Pero lo que si te digo es que no se deben guardar las cosas eternamente. Ya es hora de que se arreglen, y si tienes que hacer un pequeño esfuerzo, lo haces. Ella es mi madre y la quiero. Me gustaría que también la quisieras tú.

Su voz sonó tajante, esperaba que ella dejase su orgullo a un lado e hiciese lo que tenía que hacer.

Los ojos de su mujer brillaban mucho, estaba a punto de echarse a llorar, no quería hacerlo delante de él, así que se dirigió al lavabo y una vez echado el pestillo descargó su rabia e impotencia. Sabía que iría,  pero si por ella fuese...
Permaneció un rato largo sentada en la taza del wc, se levantó y lavó la cara. No quería que quedase en ella  ni rastro de lágrimas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 19 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 46

Yolanda de pronto dejó de llorar, y sorprendió a sus padres con lo que dijo. -Quiero ir a vivir con la abuela.
Lo dijo en tono alto,  no lo hizo premeditadamente pero podría parecer como si quisiera imponer su voluntad,  pero quien la conociese de verdad se daría cuenta de que no era así. Le había nacido sin pensar.

-¿A vivir con la abuela? -Preguntó la madre.

-¡Si! quiero irme con ella.

Al padre, le cambió el color de la cara de repente. Pero quedó en silencio, la procesión la llevaba por dentro.

-¿Y porqué si puede saberse? Nuevamente preguntó la madre.

-Porque me quiere, y seguro que ella me entiende. Además no quiero que me vean así algunos amigos, incluido Jeremy. No quiero nada con él.

Ahora el padre ya no pudo mantenerse callado, y con gesto altivo espetó. -Eso ni te lo crees, Yolanda. Ahora mismo voy a hablar con él y con sus padres. Este no se va a ir de rositas.

-No irás porque yo no quiero, ni ya le quiero. -Y sin poderlo evitar nuevamente se puso a llorar.

-Bueno, no nos exaltemos. Cuando estemos todos más tranquilos ya buscaremos una solución. -Esta vez fue el padre quien sugirió.

Yolanda se levantó del sofá y marchó corriendo a su habitación. Se escuchó un gran portazo al cerrar la puerta.

-Déjala, mujer. ¡Que se vaya! seguro que mañana verá las cosas de otra forma. Además tenemos que hablar tú y yo.

-¿De qué?

-De mi madre. Hace mucho tiempo que no tenemos contacto,  tú eres cabezota y ella también, pero si partimos de la base que fuiste tú quien se enfadó  con ella...

-Pero con motivo.

-Con motivo o sin motivo, ya es hora de que hagáis las paces.  Además ahora mismo voy a llamarla por teléfono te guste o no.

Y dicho y hecho, fue hacia el teléfono...

-Ring, ring, ring, ring. Sonó  unas cuantas veces.
Al otro lado del hilo telefónico, escuchó una voz muy conocida. Y una punzadita sintió en el corazón.
-¿Quien es? -preguntó tímidamente.

-Soy yo, madre.

-Hijo, qué alegría me has dado, cuanto tiempo sin oír tu voz. Te hubiera llamado, pero no  quería que tuvieras problemas con tu mujer.

-Madre, parecéis niñas, y ya sois bastante mayorcitas las dos.

-Y yo más por supuesto. Soy una pobre vieja que pronto va a estirar la pata.

-No digas tonterías. Te he llamado, para hablarte de mi hija.

-¿Qué pasa con mi nieta? -Preguntó alterada.

-No te asustes que ahora te cuento.

Estuvieron hablando como una media hora. Al despedirse quedaron en verse, después de algunos años sin tener contacto.
En el fondo ambos estaban contentos, aquella situación  los iba a unir de nuevo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 16 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 45

El padre permaneció sentado,  pero era tanta la ansiedad que sentía por querer saber, que se decidió a preguntar.
-¿Quién es el padre?

Yolanda,  al escuchar la pregunta tan directa que le hacía su padre, sintió como una oleada de calor en su rostro a pesar de estar destemplada.
-Es Jeremy.

-¿Jeremy... el que pienso?

-Si, el mismo.

-Qué yo sepa,  no nos habías informado que salieras con él.

-Nos queremos desde  niños. -Afirmó, y lo hizo a punto de echarse a llorar.

La madre los observaba y escuchaba, hasta que volvió a hablar.
-No se acaba el mundo por eso, deberíamos pensar antes de tomar una decisión.

Yolanda la miró sorprendida.
-La decisión ya la tengo tomada, tendré a mi hijo.

-Eres una menor. -Dijo la madre, y lo hizo en un tono más fuerte del habitual.

-Digo como tu madre, Yolanda. Eres una cría todavía, no puedes hipotecar tu vida por un error.

-No lo es, no es un error.
Y allí ya se desmoronó su fortaleza, y se echó a llorar desconsolada. Pero no lo hacía por su situación sino porque su amor al parecer ya no la quería.
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 11 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 44

Los padres la vieron entrar en el salón, y ambos la miraron a la vez. La notaron pálida y ojerosa, quizás porque no llevaba ningún tipo de maquillaje en su tez. Eso es lo que pensaron, aunque nada dijeron al respecto.

-Debo hablar con vosotros. -Su tono de voz era muy flojito, como si le costase hablar. Y así era, ya que dentro de su garganta se le había formado como un nudo que le impedía casi tragar la saliva.

Ambos se sentaron en el sofá, y ella lo hizo enfrente, en un cómodo sillón, aunque su espalda la mantuvo rígida en todo momento, no dejando que ella descansase relajada. Los nervios los tenía tensos, al igual que sus pies y manos que no paraba de mover o balancear.

La conocían demasiado, para no darse cuenta que algo grave ocurría. Pero no se anticiparon para preguntar, la dejaron que fuese ella la que dijera lo que fuese tuviera que contarles.

-Se que os voy a dar un disgusto, pero no lo puedo evitar. -Su voz sonó entrecortada, como si contuviese unas ganas locas de llorar. Pero no lo hizo.

-Estoy embarazada. Os pido no me juzguéis demasiado severamente. Ya lo hago yo misma.

La madre se levantó del sofá, y se sentó en un brazo del sillón al lado de su hija, y tomó la palabra.

-¿Estás segura, hija?

-Lo estoy.

El padre se mantuvo sentado en el sofá, aunque su cara se había tornado muy seria. No hizo ademán de levantarse, si hubiese querido hacerlo seguro que sus piernas no le hubiesen sostenido por el impacto recibido.
Verónica O.M.
Continuará

sábado, 9 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 43

-¿Si puedo ayudarte en algo?

-No, nadie puede hacerlo, María. Esto debo solucionarlo sola.
-Su voz sonaba triste. Muy triste...

María se sentía mal, al ver a su amiga en aquellas condiciones tan lamentables. Yolanda tenía edad de divertirse, y no estar pasando por aquellos momentos tan duros. Ella misma,  en alguna ocasión ya la había advertido que era peligroso lo que hacía con Jeremy, pero no la escuchó, dejándose llevar por aquel amor nacido en la niñez.

-María te voy a dejar... Voy a hablar ahora mismo con mis padres. Reza por mi ¿quieres?

-Lo haré, amiga. Que te vaya bien, dentro de lo que cabe. Si me necesitas, llámame.

-Mañana te llamo. Hoy estoy muy triste. Después, seguro lo estaré más. Te cuelgo.

-Cuídate, guapa. Te quiero, besos.

-Yo también te quiero, María. Besos y gracias. Muchas gracias. 
-Yolanda colgó el teléfono. Fue hacia el cuarto de aseo para lavarse la cara. Una vez hecho, se dirigió hacia el salón en busca de sus padres. Caminaba muy despacio, como si quisiera retrasar  aquel momento ya ineludible para ella.
Verónica O.M.
Continuará

sábado, 2 de agosto de 2014

JEREMY Y YOLANDA 42

Nada más llegar a su casa, Yolanda llamó por teléfono a su amiga incondicional de siempre.
-María soy yo...

Aquella breve frase, la puso en alerta. 
-A ti te pasa algo.

-Si, ya sabes...
Arrancó a llorar, despacito. Intentando que sus padres no la oyesen.
A continuación se tumbó en la cama, y ahogó los últimos sollozos en la almohada. Eran alaridos de dolor, más que por la situación inevitable a la que debía enfrentarse, lo eran por la desilusión recibida momentos antes cuando su amor y aquella chica...
El mundo se había hundido a sus pies, y ahora se sentía la más desgraciada.
-¿Qué voy a hacer?

-Decírselo a tus padres.

-Si eso ya lo sé, pero...

-¿Pero qué?

-Jeremy tiene a otra. Los he visto con mis propios ojos.

-¿Estás segura?

-Si, lo estoy. -Y siguió llorando...
Verónica O.M.