PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

jueves, 30 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 5

Rodolfo salió del poblacho huyendo, la verdad es que nunca pensó el tenerlo que hacer de ningún sitio.
Y si los niños son seres tan indefensos, ¿cómo era posible que huyera de ellos?

-¡Vaya lugar! -pensó con desprecio.


Aunque bien pensado nada más le podían sacar, en sus bolsillos nada le quedaba, pero se temía que no les hubiese importado dejarlo desnudo en el camino, sólo de imaginarlo le daban escalofrios en la cabeza y en su cuerpo entumecido.
Cuando llegó a su vieja mansión, calentó un poco de agua y la vertió en una palangana, y allí metió su pie herido.

A eso de que llegó su amigo Vidal. -Qué hay ¿lavándose los pies?-preguntó muy sonriente.

Él lo miró con cara de pocos amigos, Vidal fijó sus ojos en aquella palangana, viendo que su agua se tornaba de un color bastante turbio. -¿Que le pasa a ese agua?

-¿No ve que estoy herido? ¡por Dios, amigo! Que ya no ve muy bien, le digo.

-¿Que le ha pasado?

Pues es evidente, que me he herido.

-Venía a decirle algo importante, ya no hace falta que vaya a ese sitio.

-¿Que sitio? preguntó Rodolfo muy mosqueadillo.

Al poblacho dónde vive la gitana, he oído que allí le dejan a uno sin blanca. Esta mujer viene con sus encargos hasta casa, así que amigo mio ya no hace falta que vaya.

-¿Y ahora me lo dice, mal amigo? Esto que me pasa es consecuencia de haber ido. Me herí, mucho trabajo y dolor he padecido, y me he quedado sin mis monedas de plata, esas que dedico horas a abrillantarlas, ¿y ahora me dice que ya no es preciso? ¿y que la gitana viene a domicilio? -¡Váyase mal amigo! que hoy estoy muy enfadadillo.

No esperaba que su amigo lo echase de aquella manera. Y se dijo que ya volvería en cualquier otro momento, cuándo estuviese más calmado. Ahora iría a decírselo a su novieta, para que no le esperase aquella noche. Entre el pie y la mala leche, seguro se quedaba compuesta y sin cirio.
-Todo le pasa por haber corrido. Ay, lo que tenemos que hacer los amigos, pero mañana estará arrepentido y muy contento conmigo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 29 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 4

Rodolfo empezó a caminar. Le costaba un poco e iba un poco cojo, seguro la herida le dolía un poco.

Su acompañante iba más campante, a pesar de ser mayor subía la cuesta sin esfuerzo, no cómo él que parecía un mártir.

-Ya queda poco. ¿Vos ve aquella casita encarnada? pues ahí vive Encarna, mi prima gitana. Y por si quiere saber mi nombre me llaman Silvestre, para lo que vos necesite o guste.

-Perdone, por lo de antes. Me daba vergüenza decirle a lo que he venido.

-No se apure, que soy como vos. Bueno como vos no, que soy bastante más viejo.

-No tanto. Si parece que tenga unos cuarenta y pocos.

-La verdad, es que se equivoca poco. Tengo cuarenta y siete, dentro de poco uno más cumpliré.

-Para su edad está muy bien. Ya quisiera yo, que con esos años poder así correr.

A todo eso iban llegando. Una mujer con ropas muy coloridas estaba sentada en la puerta, cómo no... En una silla.

-Hola, prima. Aquí traigo un posible cliente. 

-¿Que es lo que quiere, caballero? -Preguntó la gitana con voz cantarina.

-Algo, para no quedar mal con mi amada. ¿Ya sabe? -Dicho esto su rostro se tornó muy rojo por la vergüenza dada. El pobre no podía ni imaginar que el haberlo dicho a destiempo le había causado tanto tormento.

-Anda, primo. Pasad allí dentro y me esperen un momento, que le busco para su problema un remedio muy bueno.

-¿Quiere beber agua fresca? -Silvestre le preguntó.

-Si, por favor. La cuesta hay que ver lo que subir me costó, me entró mucha sed, que ahora gracias a vos saciaré.

Cogió un cubo y lo metió dentro del pozo. Al momento y con un cuenco le trajo el liquido saciador, que el joven Rodolfo tragó demasiado deprisa. Un golpe de tos le vino enseguida.

-Vos, parece un poco avaricioso, que nadie se la quita. Si quiere aquí quedó para llenarse bien la barriga.

Al rato la gitana volvió -Con la mitad de esto se pondrá cómo un toro, no tome más que no se si su cuerpo lo aguantaría.

-¿Señora gitana, cuánto cuesta?

-¿Cuánto me da?

Rodolfo sacó unas cuantas monedas de plata que a la mujer entregó, ella muy contenta del trato quedó.

-Prima, Encarna. Nos vamos, que el joven tiene todavía un rato que andar, y con este pie mucho esfuerzo tendrá que hacer.

-Vayan los dos con Dios.

Hicieron el camino de vuelta, bajar era mucho más rápido, aunque el dolor era el mismo o parecido. Al llegar al final del camino dónde se llegaron a encontrar, Silvestre alargó una mano. Con ese gesto le daba a entender que quería cobrar.

El joven que lo entendió, del bolsillo varias monedas sacó.

Silvestre quedó muy contento, había que ver sus ojillos brillando, parecían dos pequeños luceros negros.

-Adiós, buen hombre.

-Adiós, caballero. Que ese remedio le funcione, no tome más de lo debido porque quizás ni lo contase.

Cada uno fue por un camino distinto. Más adelante los niños se le echaron de nuevo encima, no le quedó otra que terminar tirando de nuevo otras monedas, que eran las últimas que le quedaban. Los niños marcharon en busca de ellas, aprovechó el momento y escapó corriendo. Parecía como si el pie ya no le doliese.  -Pero caray, que dolor sintió.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 28 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 3

El primo de la gitana se preguntó. -¿Y ahora que hago?

El joven estaba caído en el suelo, en una pose un tanto cómica, tenía un rictus de dolor, los ojos algo extraviados. Pero lo miró sin compasión. -Este tontuelo. Ahora me hará perder el tiempo. -No es que hiciera nada de provecho, pero lo quitó de sentarse a tomar el sol. Y ahora tenía que hacer de samaritano.

-¿Oiga está bien? -Diciendo esto, lo zarandeaba.

-¿Que pasa? -dijo el joven, con el rostro desencajado y blanco como la nieve.

-Se desmayó y cayó al suelo, déjeme que le mire el pie, tiene un buen corte. Le pondré este pañuelo y detendremos la sangre. Ya veo que vos se marea al verla o imaginar.

-Nunca  me había pasado. -Dijo avergonzado.

Le envolvió el pie con el pañuelo. ¿De que color? En sus tiempos sería blanco, pero con el tiempo había ido cogiendo un tono grisáceo.

A Rodolfo le dio repelús, y pensó. -Con este andrajoso pañuelo seguro cojo una infección.

El hombre fue a lo suyo. Le ató el pañuelo y en la punta le echó un nudo. -Esto ya está, seguiremos el camino hasta casa de mi prima.

-No pienso caminar descalzo, y la suela me resbala. ¿Cómo podré caminar en estas condiciones?

-Con una piedra le haré algunos arañazos a la suela, así no le resbalará su fino calzado.

-¿Pero que hago con este pie? -preguntó señalando el miembro dañado. No podré ponerme el zapato.

-Espere, rediez. Vos es bastante insensato, me di cuenta de eso hace rato. -También le haré unos cortes al calzado con mi navaja, así le cogerá el pie. No quiero engañarle, pero no espere milagros. Joven que blando es, si lo llego a saber con vos no me tropiezo. -Y se empezó a dar golpetazos en la cabeza con los nudillos de sus manos. -Toma, por tonto, tonto y más que tonto.

Y a esto Rodolfo se puso en pie, dispuesto a seguir subiendo por aquella empinada cuesta de piedras.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 26 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 2

Los dos fueron caminando. El supuesto primo de la gitana, lo miraba de reojo. Aquel caballero parecía muy blando.
En aquel lugar no venían personas así, sin duda algo muy importante necesitaba para andar por semejante lugar. Tan elegante y finolis que le daban ganas de mandarlo a paseo, si no fuera por esas moneditas que de él esperaba.

-¿Caballero, no es por chafardear, pero a que viene por este barrio? 

-Oiga. Es de mala educación el preguntar.


-No se lo tome a mal. Sólo pregunté por preguntar.

-Pues siga callado, buen hombre. No puedo pregonar a que vine, y a vos no debería interesar.

-Bueno. Pues caminemos en paz, si vos lo quiere.

El hombre lo llevó por una cuesta muy pendiente. -Ahora se va a enterar, por no querer conmigo hablar.

Rodolfo que llevaba un calzado muy resbaladizo, patinaba sin parar. El hombre lo miraba de reojo, su semblante estaba sereno, parecía como si no se diese cuenta que el joven patinaba. Pero vaya que si se la daba...

-Oiga. ¿No podemos ir por otra parte? Deberé descalzarme porque con este calzado me voy a matar.

-No. Solamente podemos ir por aquí. Si quiere tratos con mi prima, este es el camino a seguir.

Se descalzó al final. Por la cuesta que subían, habían muchas piedras que se le clavaban en las plantas de los pies.-Seguro que ni en un mes podré calzarme. -Pensó.

Pero lo peor estaba por llegar. A los pocos segundos pisó una piedra que estaba de canto. Pegó un grito de espanto, y un pie le sangró tanto, que al verlo le dio un mareo cayendo al suelo.

-Buena la hemos hecho. ¿Qué hago ahora con este tontuelo?
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 25 de octubre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 1

Rodolfo estaba deseando que llegara la tarde, su buen amigo Vidal le había hablado muy bien de una gitana que tenía remedio para todo.
Su problema, era que no quería quedar mal con su amada que era muy fogosa, al pobre aquello lo traía por el camino de la amargura, ya que alguna vez no había podido. Seguro que las mentes malsanas ya saben de lo que aquí se habla.
Su amigo le había advertido, que el lugar dónde vivía era muy peligroso para incautos como él.

-Seguro que Vidal exageró. -Se dijo. -No será para tanto.

Llegó la tarde y hacia allí se dirigió. Al entrar en el barrio unos chiquillos se colgaron de él, intentó sacudírselos pero era misión imposible. A lo lejos vio que venían más, muchos más y se asustó, de un bolsillo sacó algo que echó a lo lejos. Eran tres monedas de plata, que horas antes había abrillantado.
Los chiquillos fueron a buscarlas, Rodolfo aprovechó y salió corriendo. -Se dijo. -Pies para que os quiero.
Sentía tanto miedo que por la calle se iba escondiendo.

Caminó y caminó, y no le quedó otra que preguntar. -¿Oiga, me diría dónde puedo encontrar a la gitana milagrera?

-¿Quien es esa, caballero? -dijo un hombre mal vestido y oliendo a porquino.

-Una gitana que tiene remedio para todo. - Contestó Rodolfo apartando su olfato, ya que el hombre olía un rato.

-Esa va a ser mi prima, la que vive allá arriba. -Dijo señalando con su sucio dedo. -Le acompaño caballero, pero el viaje le costará unas cuántas monedas. 

Rodolfo se empezó a preocupar, de momento lo único que hacía era soltar y soltar. Y la gitana todavía sin encontrar.
Autora Verónica O.M. 
Continuará

jueves, 23 de octubre de 2014

DOLORES 28 Y FINAL


Bonito dibujo de internet
Novela escrita por mi


De camino para el bar fueron hablando de nimiedades, que si que día más bueno hace, que si este vestido te hace parecer más delgada. Era Julia la que llevaba la voz cantante.

No se veía un alma por la calle. Parecía que la aldea estuviera desierta, y a pesar de no tener muchos habitantes era bastante sospechoso no haberse cruzado con alguien.

Luis y su hermana se quedaron un tanto atrás al llegar. Y fue ella la que se encargó de abrir la puerta. Allí al parecer celebraban algo. Saludó al entrar, y muchas personas contestaron al saludo. Luis y Julia no se atrevían a decir nada.

La mujer observadora e inteligente los increpó con un tono de voz suave y flojito. Nadie más que ellos se enteraron.

-¿Que celebramos? Puede saberse?

-Ya te lo dije. -Contestó su hermana nerviosa. 

Se les acercó un hombre muy bien vestido y educado. Les pidió que se sentasen. Todavía quedaba alguien por llegar.

Al momento, se escuchó un coche llegando y aparcando. Después entró Carlos, muy sonriente y guapísimo, vestido elegantemente.
Al entrar besó a ambas, y saludó a Luis. -Es el nuevo alcalde y os quiere decir algo.

El hombre, se acercó de nuevo a ellas cuándo Carlos con un gesto le hizo venir. -Pido excusas en nombre de todos. Dolores, la hemos traído aquí engañada, a usted me consta que menos. -Dijo mirando a Julia. -El motivo de que estemos aquí, es hacer un homenaje a vuestro padre, un hombre bueno que murió injustamente. Por desgracia nada podemos hacer para devolverlo a la vida. En esta aldea tendrá una calle con su nombre, y que mejor calle que la que vivían hace años y que me consta ha vuelto a ser habitada por usted.  -Dijo mirando a Dolores.
Pero sobre todo, para que algo tan canalla no permanezca por más tiempo oculto. Todos los vecinos debían saber la verdad, que convivieron sus familiares y algunos de ustedes con dos criminales. Por desgracia se marcharon a mejor vida sin pagar por su crimen. Cada uno de los presentes, recibirá en su domicilio una revista dónde les explicará todo. 

Los vecinos se miraban los unos a los otros, sus caras expresaban sorpresa al confesar el alcalde aquella noticia tan inesperada.

Julia, a pesar de saber que algo así iba a suceder, no pudo evitar llorar cómo su hermana lo estaba haciendo en aquellos momentos. Aquel llanto de emoción tanto tiempo contenida.

Un montón de aplausos se escucharon. Ahora celebrarían una comida, en la cual estaban todos invitados. Para aquella ocasión especial, Domingo había contratado cuatro camareros para que todo saliese perfecto. 

De vez en cuando las hermanas secaban sus lágrimas. Empezaba para ellas una nueva vida.

-Dolores, tengo que decirte algo. Dijo Julia a su hermana. -Me mudo a la casa de Luis, allí viviré a partir de ahora. Ya no os molesto más.

-¿Cómo que te mudas?

-Mañana me instalaré. Y no te preocupes por mi, ya soy grandecita. ¿No crees? Me quedo en la aldea para siempre, y estoy abierta a enamorarme como tú. Y quien sabe si todavía no volveré a celebrar una nueva boda, que con anticipación te puedes dar por invitada. -Dijo queriendo parecer seria sin conseguirlo, ya que la risa hizo acto de aparición.

-¡Mira que eres loca! -Contestó muy emocionada todavía.

Ocuparon la mesa principal adornada con hermosas flores. Y en ella también se sentó el alcalde.

La pareja sería inmensamente feliz, ya todo estaba en su lugar. Y sentían ese amor otoñal que no envidiaba a cualquier otro mucho más joven.

Al finalizar la comida. Les fueron entregados dos preciosos ramos de rosas, que recibieron entre sonoros aplausos.

Después, el alcalde pagaría la comida. Claro, que con el fondo del Ayuntamiento dedicado a festejos y que todos pagaban con sus impuestos.

Esta novela ha llegado a su fin. Mi agradecimiento a quien la siguió. Y deseo os haya entretenido y gustado.
FIN
Autora Verónica O.M.

miércoles, 22 de octubre de 2014

DOLORES 27

Bonito dibujo de internet
Novela escrita por mi

Al día siguiente Luis fue hacia su casa, con el pensamiento de limpiar un poco. Estaba muy acostumbrado a realizar las tareas caseras. Pasó la mañana sacando el polvo, limpiando el suelo y dejando la casa en perfectas condiciones. Allí había nacido y vivido siempre. Su padre fue el primero en fallecer, a los seis meses lo hacía también la madre.
La soledad le pesó al principio. No había buscado una mujer, su mente siempre la tuvo ocupada con Dolores, la única mujer a la que amó siempre.
Allí pasó la mañana. Y buscó viejas fotografías, recreándose en el pasado ya ido. 

Los días pasaban rápidamente. Aquel sábado, Carlos iba a estar escasos minutos en su visita semanal.


-El lunes iremos a comer al bar, supuestamente invitados por Julia. -Dijo Luis a Carlos.


-Es lista. No creo que Dolores sospeche nada.


-No lo aseguraría. -Dijo Luis.


-Pues que sospeche. Cuando llegue allí lo entenderá y nos perdonará. Por eso no debes preocuparte.


- Ojalá sea así. Este tema me está quitando el sueño.


-No es para tanto, hombre. Vaya par, jaja.


Su visita fue un visto y no visto. Sin tiempo para nada. Dolores, quedó un poquito defraudada al irse tan pronto su ahijado.

No sabía que él, debía ultimar unos detalles para que todo saliese perfecto.

El domingo pasó lentamente para Luis y Julia. Dolores los miraba no comprendiendo lo que les pasaba, ya que insistentemente miraban el reloj, Julia de tanto en tanto suspiraba.


-Muy sospechoso todo, pero lo descubriré. Vaya que si...


Y llegó el lunes. 
La primera en levantarse fue Dolores, al rato apareció Luis.

-¿Ya te has levantado?


-Si.  Tengo que dejar la casa en orden, ducharme y arreglarme. No querrás que para una vez que me invita mi hermana vaya hecha un adefesio.


-Que exagerada eres. Siempre estás guapa.


-Tunante, más que tunante.


Luis la abrazó, y ella le estampó en la boca un sonoro beso.


Julia los pilló in fraganti. La mujer se hizo la disimulada.


A las doce treinta salieron para el bar, con el pensamiento de tomar un aperitivo y después y tanquilamente comer, pero...

Continuará
Autora Verónica O.M.
Tan sólo queda un capítulo para finalizarla, ya me contaréis si os gustó. Gracias.

martes, 21 de octubre de 2014

DOLORES 26

Bonita imagen de internet
novela escrita por mi


A la mañana siguiente. Luis se acercó hacia su casa. Hacía días que no pasaba por allá.
Entró en ella. Y miró cada objeto, cada silla, y pensó que entre aquellas paredes había llevado una vida bastante absurda y triste. Aunque antes no lo viera así.
Aireó la casa. Estaba bastante aceptable, no le gustaba que hubiese polvo en los muebles, ni en el suelo, así que decidió que al día siguiente por la mañana se dedicaría a tal menester.

Las hermanas se quedaron en la casa limpiando, más tarde se sentarían un rato a hablar de sus cosas, y sería antes de meterse en la cocina a preparar la comida. Les daba tiempo de todo y más.

-Hay que ver, que café tan estupendo prepara Domingo. Jamás probé otro igual. -Dijo Dolores a su hermana.

-Muy cierto, hermanita, yo tampoco. El muy tunante tiene su truquillo que no nos quiere revelar.

-Me parece que puede llevar una pizquita de cacao en polvo. ¿Qué te parece? -Dijo Dolores.

-No se. Para mi, que pudiera ser vainilla incluso.

Domingo no lo revelaría nunca a sus clientes. 

Julia no sabía como abordar el tema, y lo primero que se le ocurrió es lo que dijo. -El lunes os invito a comer en el bar.

-¿Vamos a ir a comer?

-Claro. Me apetece que vayamos.

-Si te empeñas iremos. -Algo había allí que no le cuadraba demasiado. Últimamente no le cuadraban algunas cosas. Y pensó. -¿Será por la vejez? Seguro que es por eso, al parecer ya estoy perdiendo facultades.

Dialogaron un rato hasta que fueron a preparar la comida.

Al rato, Luis entró en la casa. -Tengo un hambre canina. ¿Qué hay para comer?

-Algo que te gusta. -Contestó Dolores.

-Si me gusta mucho, eres tú.

-Me vas a ruborizar y a mis años. -Dijo la mujer con una gran sonrisa. Luis se la tenía completamente ganada.

Comieron arroz con conejo, después recogieron la mesa, y jugaron al parchís. Más tarde las dos hermanas recogerían la cocina.

-El lunes os invito a comer. -Dijo Julia, dirigiendo su mirada hacia Luis.

-Mira que bien. ¿Algo que celebrar?

-Si. Que estamos en casa nuevamente.

-Buen motivo es. Me alegro de que estéis aquí. -Dijo mirando a Dolores en particular, y le guiñó un ojo.

Dolores aceptó aquel guiño y se lo devolvió.

Julia se dio cuenta, y los tres al unísono se echaron a reír.
Continuará
Autora Verónica O.M.

lunes, 20 de octubre de 2014

DOLORES 25

Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Dolores observaba a su hermana y a Luis, y pensaba que algo se estaba cociendo entre ambos.
No pensaba mal con respecto a ellos,  pero había algo que se escapaba a su comprensión. Los había visto cuchicheando en algunas ocasiones.

-En fin. Algún día lo descubriré.

El gatito descansaba en la falda de Julia que lo acariciaba con mimo. El animalito parecía dormitar.

Pasaron unos días tranquilos. 
Hacían las labores de la casa, salían a pasear, también iban al bar de Domingo a tomarse aquella delicia de café. Volvían despacio caminando y charlando. 
Ya en casa jugaban al parchís. Juego al  que las hermanas eran muy aficionadas.

-Luis, has hecho trampa. -Dijo Julia a voz en grito.

-Eso no es cierto. Mira, estaba aquí y me salió un cuatro, Ya ves, está dónde debe.

-Mira que eres tonto, era una broma, jaja -Repitió Julia.

Dolores estaba bastante mosqueada. Al parecer aquellos dos se llevaban demasiado bien.

-Ojalá me equivoque. -Pensó disgustada.

Se oyó el claxon del coche de Carlos. Luis muy solícito se dispuso a salir a la puerta a recibirle.

-Ya salgo yo.

Las dos mujeres se quedaron sentadas conversando.

-Hola Carlos. ¿Cómo fue el viaje?

-Bien. A estas horas no hay excesivo tráfico. Por cierto, ya podéis ir preparando a Dolores. El lunes en el bar de Domingo. 

- Para mi que sospecha de su hermana y de mi también. Me gustaría sacarla de su error, pero entonces debería de decirle algunas cosas que todavía no debe saber.

-Jaja. Con lo enamorado que estás de ella y pensar mal. Pronto saldrá de su error. El lunes a eso de las doce del mediodía os presentáis allí.

Entraron en la casa. Y como siempre con algunas bolsas de compra.

Al entrar en la casa besó a las hermanas.

Continuará
Autora Verónica O.M.
Un inciso aclaratorio...
Carlos le trae la compra semanalmente desde que está en la casa.
También le lleva sus cuentas, y ahorros. Así ha sido desde hace muchos años. 

domingo, 19 de octubre de 2014

DOLORES 24

-¿Que me querías consultar? - Preguntó la mujer a Carlos.

Ya se cumple el plazo del capital que invertiste. ¿Qué piensas hacer?


-Dado como están las cosas, supongo que será mejor dejarlo dónde está. ¿No crees?


-Pienso como tu, pero me interesaba saber tu opinión. Yo no soy nadie para disponer que hacer con tu dinero.


-¿Cómo que no eres nadie? Eres mi ahijado, que para mi equivale a como si fueses hijo mio, segundo eres mi amigo, y tercero eres mi administrador y consejero. Para mi el mejor, no olvides eso, además de tener mi plena confianza puesta en ti. Y tu sabes que siempre ha sido así.


La abrazó dándole un beso en la mejilla, que la mujer correspondió con un gran abrazo. Los dos sonrieron después.

Mientras tanto Luis, ya tenía el papel requerido muy bien doblado y metido en un bolsillo de su pantalón.


La mujer y su ahijado regresaron de la cocina ya con todo guardado.

-Me tengo que marchar, se me ha hecho muy tarde. No se lo que pasa que el tiempo cada vez me cunde menos.

-Te acompaño. -Dijo Luis.


Besó a las dos mujeres, y se despidió hasta la semana próxima.


Los dos hombres salieron de la casa, y se detuvieron dónde no podían verlos desde ninguna de sus ventanas.


-Este es el papel del que te hablé, firmado por mi padre, aquí explica lo que sucedió aquel fatídico día. Espero que sirva, para en cierta forma hacer justicia por un buen hombre que no mereció ese final. Mi padre nunca se perdonó el haber callado. Pero en fin... Más vale tarde que nunca. ¿No crees?


-Por supuesto que si. Por lo menos que sirva para hacer un homenaje a un buen hombre, y que sus hijas puedan ya vivir en paz.

Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 17 de octubre de 2014

DOLORES 23


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Había muy buena convivencia en la casa. Todos ellos se llevaban a las mil maravillas, tanto que Dolores pensaba que Luis y su hermana habían congeniado muy bien, ya que los cogía muchas veces hablando largo rato. Ella no quería intervenir en aquellos momentos y los dejaba estar.
Pasaron los días gratamente. Alguna tarde iban al bar a tomar aquel delicioso café, pero nunca se enterarían del secreto de aquella delicia, que estaba en boca de todos y que Domingo llevaba tan en secreto.

El gatito, el primer día huía de Julia, pero ya la había aceptado como nuevo miembro de la familia, y se paseaba entre los pies de todos ellos.
El felino estaba muy bonito, tenía un pelaje muy brillante, sin duda por su buena salud, y como no... Vivía como un rey.

Llegó de nuevo el fin de semana, el sábado concretamente. Llegó Carlos tocando el claxon. Luis salió a recibirlo. Se dieron un apretón de manos, y le ayudó a sacar del maletero algunas bolsas del supermercado.

Ambos, se habían caído muy bien desde el primer momento. Antes de entrar en la casa cruzaron unas palabras en tono bajito.

-Luis, ya está todo en marcha. Necesito el papel que me dijiste.


-Después te lo daré. No quiero que Dolores se percate, deberás entretenerla unos minutos.

-Así lo haré, tranquilo. Cuando me vaya sales a despedirme. Esto ya está en marcha, no hay quien lo frene.


-Esperemos que salga como esperamos. No me gustaría disgustarla. 


-Seguro no lo hace. Déjalo todo en mis manos.


- Ojalá hubiese venido antes. ¿Puedes creerte, que no lo hice por miedo? -Dijo Julia a su hermana.

-Claro, hermanita. Los primeros días a mi me daba repelús de estar aquí.


Entraron. Carlos besó a ambas hermanas, que en aquellos momentos no hacían absolutamente nada pero si hablar.

-Dolores, ahora te ayudaré a guardar las cosas. Y mientras te consultaré algo.


Ella asintió con la cabeza

Tomaron un refrigerio, y hablaron de cosas vanas. La mujer y su ahijado se levantaron de la mesa.


Julia y Luis se miraron comprendiendo. El salió disparado a buscar aquel papel tan necesario. Ella siguió sentada tranquilamente. 

Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 15 de octubre de 2014

DOLORES 22


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


-Me tengo que marchar. Mañana me espera un día muy ajetreado.
Se levantó y besó a las hermanas.

-Salgo a despedirte. -Dijo Luis.

Los dos salieron. Se situaron en un ángulo dónde las mujeres no podían verlos.

-¿Lo tiro para adelante? -preguntó el más joven.

-Si tu y Julia estáis de acuerdo, a mi no me queda nada por decir. Échalo para adelante, y recemos para que todo salga bien, porque Dolores es capaz de cortarnos el cuello.

-Entonces, así lo haremos. La conozco muy bien, y pienso que es lo mejor para ella. 

-Ni se lo espera. -Dijo Luis muy satisfecho.

Se estrecharon la mano. Y se despidieron hasta el próximo sábado. Al marchar, Carlos tocó el claxon,  Luis le dijo adiós con la mano.

Con una sonrisa en los labios Luis entró de nuevo en la casa. Las dos hermanas se contaban intimidades. Y pilladas in fraganti se sonrojaron.

-¿Me pierdo algo? -Preguntó el hombre.

-Nada. -Contestó Dolores. 

Las dos hermanas cruzaron sus miradas.

-¿Que te parece la casa? -Preguntó Luis a Julia.


-Es como si nunca me hubiera marchado. Estas son nuestras raíces, nacimos y crecimos en esta casa. Me alegra estar aquí, aunque deberé marchar.


-No tienes a nadie que te espere, podrías quedarte. La casa es de las dos. -Dolores deseaba se quedase.

Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 14 de octubre de 2014

DOLORES 21


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Llegó el martes...
Carlos llegó y tocó el claxon. Dolores y Luis salieron a recibirle. No venía solo, una mujer mayor le acompañaba. La ayudó a salir del coche.

Dolores al verla se llevó una muy grata sorpresa, parecía que Carlos la había podido convencer. Las dos mujeres se fundieron en un abrazo muy tierno.

-Dolores, estás muy guapa. El cambio de aires te ha sentado muy bien.

-Julia, este es Luis. ¿Te acuerdas de él?

-Claro, Carlos ya me ha contado. -La mujer le estampó dos besos en las mejillas, dejándole los labios marcados en ellas. 
-Te he manchado, déjame que te limpie.

-No te preocupes, Julia. Te veo fenomenal.

-Tan galante, cómo hace tantísimos años.

Las hermanas se metieron para adentro de la casa. Luis ayudó a Carlos, con la maleta de Julia, bolsas llenas de alimentos, y otras cosas para el hogar.

-Dolores, parece que te has quitado de encima un buen montón de años. El amor parece obrar maravillas.

Dolores sonrió por las ocurrencias de su hermana. Parecía como si de golpe hubieran retrocedido en el tiempo, y fuesen aquellas jovencitas tan llenas de vida e ilusión.

Mientras los hombres se encargaban de las bolsas y colocar las cosas en su lugar, ellas se dirigieron a la antigua habitación de Julia.

-¡Cuantos años fuera del hogar! Por culpa de aquello, nos marchamos de un sitio tan bello y tranquilo. ¡Pobre papá! Y nosotras toda la vida creyendo que hizo aquello, si bien pensado era absurdo. Algo no cuadraba en la historia que nos contaron.

-A nosotras no nos cuadró nunca. No me explico como mamá conociéndolo tanto creyó aquello. ¿Para cuánto tiempo vienes?


-No lo se. Ya veremos.


-Me alegra que hayas venido. Te vendrá bien estar aquí. Los viejos fantasmas desaparecerán para siempre. Ya verás.


-Seguro que si. ¿Dolores, quieres a Luis? -la mujer de un tema pasó al otro en décimas de segundo.


-Aunque suene feo decirlo a mi edad. Estoy loca por él.


.Así me gusta, ya has perdido demasiado el tiempo. No sabes lo que me alegro por ti.


Las hermanas se abrazaron, y así salieron para el comedor dónde las esperaban aquellos dos hombres tan generosos.

Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 12 de octubre de 2014

DOLORES 20


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Marcharon hacia casa caminando despacito. 
Luis esperaba pacientemente que ella dijera algo, no quería interrumpirla en sus pensamientos.

La mujer entendiendo su silencio le dijo. -Tenía pánico de entrar en el bar. Pensaba que todo estaría igual y eso me hacía tener el corazón en un puño. Cual ha sido mi sorpresa que estaba cambiadísimo. Cuánto me alegro. Se que tengo que continuar con mi vida, lo que me quede de ella, pero te confieso que me ha costado mucho sufrimiento. ¿Imaginas lo que ha sido mi vida? Mi madre estaba muy dolida y hablaba con mucho resentimiento. Yo no quería sentirlo, pero de tanto escucharla se me había metido aquí dentro cómo un nudo que a veces me dificultaba la respiración, -señalaba con su pequeño dedo hacia el corazón.

Luis le apretó la mano, como diciéndole sin palabras que la entendía, que la acompañaba en su sentir.

Llegaron a la casa, el gatito salió a recibirles paseándose por las pies de ambos. Y parecía decirles que se sentía feliz al tenerlos en casa.

-Dolores, vamos a sentarnos, más tarde te ayudaré a preparar la cena.
Luis la acercó hacia si abrazándola muy delicadamente. Posó sus labios en los de ella, la mujer devolvió aquel beso. Sabía que a su lado tenía a un hombre maravilloso.

Ella nunca imaginó que el amor la esperaba en aquel lugar.

Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 11 de octubre de 2014

DOLORES 19

Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi
Pasaron los días subidos en una nube. Dolores y Luis se acoplaron muy bien a pesar de ser bien distintos. Hacían las labores caseras entre los dos, al atardecer salían a dar un paseo por la aldea. Los vecinos ya la saludaban con simpatía. No se sabía como, pero todos ya sabían que ella era Dolores, la chiquilla que había nacido y vivido en la aldea hacía muchísimos años.

Se pararon en el antiguo bar. No tenía buenos recuerdos de aquel lugar, pero se dijo que tarde o temprano debería entrar allí para poder continuar con su vida sin que aquello la limitase. Al jubilarse Ginés pasó a manos de su hijo Salvador, y posteriormente a su único hijo llamado Domingo. Su abuelo Ginés hacía años había fallecido. Se acostó un día y no se levantó más. En su rostro se dibujaba una bonita sonrisa. Murió en silencio, sin sufrir.

Entraron en el bar. Allí no había nada que le recordase aquel fatídico día, cuando encontró a su madre en aquellas condiciones tan lamentables. Y se relajó. Luis se dio cuenta pero nada dijo.

-Buenas tardes Domingo. ¡Hace un día espléndido!

-Hola, Luis y compañía.

-Ven Dolores, acerquémonos.

-Ella es Dolores.

El joven ya sabía quien era. Conocía lo que por allí se decía. Pero no toda la verdad. Estrecharon sus manos, la de ella quedó casi oculta entre las manos de él.

Domingo muy solícito y servicial, les sirvió unos cafés que sabían a gloria.

Dolores, jamás había probado uno tan exquisito. Muy amable y dispuesta se lo dijo. -¡Está riquísimo! En toda mi vida probé uno igual.

El se lo tomó cómo un cumplido. Aunque sabía que la mujer decía una gran verdad, tenía su secreto transmitido de sus antepasados.


La mujer se sintió al momento muy cómoda. Y se dijo que volverían muy a menudo por allí.

Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 9 de octubre de 2014

DOLORES 18




Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Ocuparon de nuevo sus asientos. Luis acercó una silla y se sentó al lado de ambos.

-¿Dolores, que piensas hacer?

-Nada. Ya nada se puede hacer, tampoco quiero remover el pasado, son viejas heridas que todavía sangran. Lo que si te voy a pedir, es que llames a mi hermana Julia y le expliques todo lo que te he contado. Que se le quite la manía que le tiene a esta casa. Dile que venga unos días de vacaciones, se lo puede permitir, no tiene que dar explicaciones a nadie ya que está sola. Y que no me venga con tonterías del trabajo, sé que está jubilada desde hace tiempo.

-¿Luis, y tu que dices?

-¿Que quieres que diga? Dolores, ya es grandecita y puede hacer lo que quiera. Yo respeto su decisión.

-¡Estáis hechos el uno para el otro!

La pareja se miró sonriendo. Opinaban igual que Carlos.

-Me tengo que marchar. Carlos se levantó del sillón, Luis a su vez hizo lo mismo de la silla. Se estrecharon las manos.

-Luis, cuídamela. Estoy mucho más tranquilo si la dejo a tu cuidado. Es muy cabezota, ya te irás enterando.

-No te preocupes, la cuidaré. -Y diciendo esto guiñó un ojo a la mujer. Ella a su vez miró a Carlos cómo diciendo, viste te iba a gustar a ti también. Salieron a despedirlo.

Al momento el coche arrancó, ambos dijeron adiós con la mano. Carlos tocó el claxon.

-Vamos para dentro. -Dijo ella. Fue él quien cerró la puerta.
Continuará
Autora Verónica O.M.

miércoles, 8 de octubre de 2014

DOLORES 17




Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Llegó el sábado y Carlos acababa de llegar. Tocó el claxon, para que la mujer supiese  que había llegado. Ella salió a recibirlo. Un beso en cada mejilla recibió de él.


Sacó bolsas de compra, con muchísimas cosas que no le había encargado. Las depositó en el suelo de la cocina.

-¿Como estás?

-¡Bien, hijo! Siéntate, que tengo que decirte algo. -Lo dijo en un tono no acostumbrado. Carlos la miró interrogante.

-¿Que me quieres decir?

-Primero te diré que mi padre no se suicidó. -La mujer le contó a grandes rasgos todo lo que sabía por boca de Luis. -Ya nada se puede hacer, quienes lo mataron ya no están entre los vivos. Tengo que decirte otra cosa, no pienses que estoy loca por ello.

-Anda, dime.  Que me huelo lo que es.

-Tengo a alguien. Un amigo de cuando vivía aquí, estamos juntos.

-Eso es una buena noticia, no sabes cuanto me alegro por ti.

-Lo se, lo se. No hace falta que me lo jures, te conozco como la palma de mi mano que para eso soy  tu madrina.

-¿Y dónde, está tu amor?

-Ha ido a buscar sus enseres personales, ya está por llegar. Ya verás como te gusta, a ti también.

Se escuchó la llave girando dentro de la cerradura de la puerta. Por ella apareció un hombre mayor no mal parecido. Se llevó una sorpresa al ver que Dolores tenía visita. Según ella le había dicho Carlos vendría mucho más tarde.

- Os voy a presentar. Luis, este es Carlos, mi ahijado.

Se estrecharon las manos. Los dos eran grandes personas. La mujer miraba a ambos muy satisfecha. De distinta forma los quería a los dos.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 7 de octubre de 2014

DOLORES 16


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novela escrita por mi


Dolores hizo intención de soltarse, la mujer a pesar de su edad estaba avergonzada de haber tenido aquel momento de debilidad.

-Voy a entrar a casa. ¿Quieres pasar?

-No quiero molestarte.

-No lo haces. Entra y te pongo un café.

Entraron. El gatito estaba al lado del sillón de la anciana durmiendo. Dolores fue a preparar el café, Luis siguió sus pasos y la contempló  apoyado en el marco de la puerta.

-Sabes, Dolores. Muchas veces te imaginé compartiendo mi vida.

-¡Que cosas dices! 

-Es cierto. Desistí de volverte a encontrar, pero a pesar de eso te imaginaba.

-Tienes mucha imaginación. -Quería parecer lo más serena posible, pero las palabras de Luis no se lo permitían. 

-Dolores, a nuestros años no deberíamos perder el tiempo. - El hombre calló de repente esperando su reacción. Ella a su vez sin pensarlo demasiado le preguntó -¿Me estas proponiendo algo?

-Si, querida Dolores. ¿Te quieres casar conmigo?

Ella se echó a reír. -¿A estas edades?

-Pese a ella estás fenomenal.

-Con mis achaques, no vayas a pensar...

La abrazó y  besó en los labios. Ella le devolvió aquel beso delicadamente. 

Pasaron la noche juntos, prodigándose caricias y palabras de amor. De ahora en adelante ya no se separarían.
Continuará
Autora Verónica O.M.

domingo, 5 de octubre de 2014

DOLORES 15

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novela escrita por mi



La mujer marchó hacia su casa, pero el trayecto lo hizo mucho más despacio, parecía como si se hubiera quedado sin fuerza alguna.
Lo que Luis le había contado la dejó muy mal anímicamente, su padre por el que había sentido tantísimo cariño no se había suicidado. Tantos años sufriendo por ello. Su madre jamás le perdonó por haberlas abandonado, tiró para adelante, pero lo hizo por sus hijas, por ella misma jamás lo hubiera hecho. Dolores tenía plena convicción de ello.

El gatito salió a recibirla. -Miau, miau, miau.

-Ya estoy de vuelta. Anda tunante, deja que cierre la puerta.

Se sentó en el sillón. El gato, cómo sabiendo su estado de ánimo se acercó a sus pies ronroneando.
Lo cogió en sus brazos y lo puso encima de sus piernas. Pasó su mano derecha por su pelaje. Él se dejó acariciar.

Al medio día del día siguiente y estando ella en su pequeño jardín, pasó Luis y se acercó a la cancela llamándola.
-¡Dolores!

La mujer lo miró.

-¿Como va eso?

-Va, Luis, va.

-Me alegro. Esta noche no he pegado ojo, estaba muy preocupado por ti. 

-Gracias. Tampoco he dormido, pero esa sensación que he tenido durante tantos años se me ha quitado de repente. Mi padre no hizo lo que todos pensamos. No nos quiso abandonar. Eso para mi es un alivio, aunque siento una gran tristeza por como fue su final, y el de mi madre no perdonándolo.
Las lágrimas hicieron su aparición e intentó secarlas con los dedos.

No soportaba verla llorar. Un nudo se le formó en la garganta. Se acercó a ella y la abrazó. Ella sin apenas darse cuenta de lo que hacía apoyó la cabeza en su pecho.

Luis la besó en el pelo. Permanecieron abrazados unos instantes. Era el hombre más feliz del mundo, aquello lo había deseado toda su vida.
Continuará
Autora Verónica O.M.

viernes, 3 de octubre de 2014

DOLORES 14


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

-Eso es todo. Siento mucho el mal rato que te he hecho pasar, pero te lo tenía que decir. Se lo prometí a mi padre, y por su cobardía habéis estado engañadas.


-¡Pero es, horrible!

-Lo es, y por años que pasen seguirá siéndolo. Pero tienes que aceptarlo.

-¡Qué remedio! Lo que no entiendo es cómo Alfonso participó en ese crimen.

-En su juventud Alfonso estaba enamorado de tu madre, ella le dio calabazas. ¿Lo entiendes?

-Claro que lo entiendo, pero lo que hicieron no tiene justificación y es inhumano.

-Lo es. Pero se la tenía jurada a tu padre. Zacarías sabía toda la historia, pero de boca de Alfonso. Los dos odiaban a tu padre, no porque fuese malo sino todo lo contrario. Según mi padre, tu madre era de las mozas más guapas de aquí, raro era quien no le fue detrás, pero eligió a tu padre entre todos los demás. Ellos no se lo perdonaron.

-Entiendo. Ellos han muerto y no se ha hecho justicia.

-No, no se ha hecho justicia, pero si te sirve de consuelo te diré que nunca fueron felices. 

-Luis ¿qué consuelo puede darme eso? Uno muy tonto.

-Es lo que hay, Dolores. Nada se puede hacer ya. -Y cambiando adrede de conversación. -¿Te quedas a comer conmigo?

-Otro día será. Ahora tengo que pensar y asimilar todo esto. Iré a casa y me tumbaré un rato a descansar. Te aseguro que lo necesito.

-¿Quieres que te acompañe?

-No, no te molestes conmigo, iré sola. -Dicho esto, la mujer se levantó y se dirigió hacia la puerta. Luis muy atento se la abrió.

-Luis, hasta otro día.

-Adiós, Dolores.

La observó un rato y se metió para la casa muy serio.
Ya había cumplido con lo prometido a su difunto padre. Le supo muy mal tener que hacerlo, ahora ya sabía la verdad y aunque le doliese siempre sería mejor que seguir engañada.

-Padre, ya puedes descansar en paz. -Y se le saltaron las lágrimas, las cuales no se molestó en secar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 2 de octubre de 2014

DOLORES 13



Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Al despertar, Rosario alargó su brazo en la oscura habitación.
- ¡Todavía no ha vuelto! -Abrió  la luz nerviosa e impaciente, aquello ya no era normal. Se vistió deprisa, y en zapatillas salió a la calle, dirigiéndose hacia el bar, iba desesperada. No quiso despertar a sus hijas, para que preocuparlas...
Entró en el bar. Llevaba la cara desencajada, Ginés que estaba fregando unos vasos se la quedó mirando no entendiendo.

-Ginés ¿y José? No ha llegado a casa todavía.

Un escalofrío, recorrió la columna vertebral del hombre temiendo lo peor. Recordó que al entrar el día anterior en el bar, algo debía preocuparle ya que incluso le preguntaron por ello.

-Espera, Rosario. Me seco las manos y vamos a buscarle.

La mujer estaba muy nerviosa, también sospechaba que algo grave le había sucedido.

En la calle ya empezaban a transitar algunos vecinos.

-¡Venid, os necesitamos! José no ha vuelto a su casa. -Ginés fue quien habló. La mujer sacaba fuerzas de dónde no las tenía para mantenerse en pie.

Ramiro vio en la calle bullicio, ya sabía el porqué de ello. De pronto se sintió mal, pero intentó dominar su nerviosimo.  Se dirigió hacia el tumulto de personas que por momentos ya se había triplicado. -¿Que ocurre? -preguntó.

-¡José no ha vuelto a casa! -Dijo Rosario muy nerviosa. -¡Por favor, ayúdame a encontrarlo.

Había tanto escándalo,  que salió Zacarías de su casa, y al poco rato allí también llegó Alfonso. Los dos se miraron de reojo, sabiendo cada uno los pensamientos del otro.

Ginés tomó la palabra. -Iremos unos por este lado. -Dijo señalando hacia el río. -Otros que rastreen por allí. -Señaló hacia la otra parte de la aldea.

La mujer acompañó a Ginés y a otros cuántos hombres, entre los cuales se encontraba Ramiro también. Pensó que cuánto antes lo encontraran, antes acabaría su nerviosismo. Bordearon cerca del riachuelo, y un poco más adelante allí lo encontraron.
De la fuerte impresión, Rosario cayó desmayada. Algunos vecinos trataron de reanimarla.
Todos estaban horrorizados. Ninguno esperaba que José hiciera aquello.

Ginés empezó a chillar. -¡Aquí, aquí, aquí está!

Los hombres que habían partido hacia el otro lado, desandaron sus pasos y fueron hacia dónde los llamaban. Zacarías y Alfonso disimularon muy bien, fueron los primeros en dirigirse hacia allí.

-¿Que ha pasado? -¡Joder! -Dijo Zacarías.

-¡Llevaba unos días rarísimo! -Ahora Alfonso.

Ramiro los miraba a hurtadillas, no se podía creer que tuvieran la sangre tan fría.

-¡Criminales!  -Dijo mentalmente, a la par que se avergonzaba de su propia cobardía.

Llevaron a la mujer hacia el bar, la hicieron sentar en una silla. Ginés le trajo un vaso de agua.

-Rosario, bebe un poco.

Mientras tanto, algunos vecinos descolgaban a José. Había pasado toda la noche al raso.

Dolores y Julia se habían despertado a causa de tanto alboroto. Salieron disparadas a la calle. -¿Y nuestra madre? -Preguntó Julia.

-¡Mamá! ¡mamá! -Llamó Dolores.

Fueron al bar de Ginés, corriendo. Encontraron a su madre tan pálida, que tuvieron la seguridad que algo grave había sucedido.
Autora Verónica O.M.
Continuará