miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 56 LA ADELITA Y VIDAL

En pocos días la Adelita había rebajado peso...
No es que comiera menos, no, era por el ajetreo que había tenido en los últimos días. Todo relucía y olía a limpio.
Y aunque el bueno de Vidal no le hubiese dado importancia a esas cosas, hasta ahora, en su fuero interno reconocía la labor hecha por la mujer que tanto quería.

-Vidalín, desearía que nuestra historia de amor avanzase un poco.

-También lo desearía, pero me temo que quien tiene el poder para ello no está por la labor de hacernos el favor. 

-¿Qué le sucederá? conmigo se ha portado bien. No se vos que pensará.

-Conmigo no tan bien, pero he de reconocer que nunca esperé tener una mujer. Mis padres siempre me decían: Con lo desastroso que es, nadie le va a querer. Se equivocaron, que bien...

Se miraron sonriendo.

-¿La llamamos? si vos y yo gritamos juntos seguro nos escuchará. ¿Que dice?

-Vamos. ¿Y como lo hacemos? -preguntó dispuesto a seguirle el juego.

-La llamaremos por su nombre. A la de una, a la de dos y a la de tres. 

-Verónica O.M. ¿Está ahíííí?

-Siiiiiiiiii. Mil perdones por este parón. Les explicaría pero mejor se den un beso.
Autora Verónica O.M.

CONTINUARÁ

6 comentarios:

silvo dijo...

Jaja, esceribe cuando quieras y sobre lo que quieras que siempre lo harás bien jaja, besines!

Verónica O.M. dijo...

Gracias, Silvo, por la confianza, jaja
Besos

Pluma Roja dijo...

Simpático cierre, que sólo el final lo repetí tres veces. Jaja.

Besitos Vero.

Verónica O.M. dijo...

Gracias, amiga.
Tres veces es demasiado, jaja
Besos, Aída

Victoria dijo...

Eres un cielo Vero y siempre es un placer el leerte

No tengo mucho tiempo pero procuro visitarte cada vez que puedo

Besitos mi niña

karin rosenkranz dijo...

Muy agradable, me has hecho sonreír.
saludos