PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

viernes, 27 de febrero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 51

La Adelita toda picarona le guiñó un ojo. Vidal se derretía ante aquella hembra que le había enseñado todo lo que debía de saber en cuestión de cama. La idolatraba, comería por dónde pisaba. Ya quisieran algunas... de mejores familias, más guapas, más altas y más delgadas. Estando tan enamorado para él era la mujer perfecta. Quien se lo iba a decir hace un tiempo, cuándo sentía envidia de que su amigo tuviese quien lo quisiera. Se hubiese contentado con tener una centísima parte de aquello. La abrazó con ímpetu.

Ella se dejó querer. Ni por asomo pudo jamás imaginar que un caballero de buen ver y con capital se fijase en ella. Seguramente que ese Dios al que rezaba había escuchado sus plegarias.

-La quiero, Adelita, tanto que me duele el corazón de hacerlo. No se que haría si no la tuviese. Ya se que he estado sólo mucho tiempo, pero después de conocerla no podría vivir sin vos. ¡Me ha dado y enseñado tanto! -diciendo esto un par de lagrimones le mojaron las cuencas de los ojos.

La mujer que lo miraba se enterneció. Pensó nuevamente la suerte que había por fin alcanzado. Estaba convencida que algo grande había allí en el cielo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 6 de febrero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 50

Una vez pasado el primer momento y Rodolfo más calmado...
Observó algo inusual en la mansión de su amigo, mejor dicho a lo que su vista alcanzaba. Todo estaba en su lugar y brillaba cómo nunca. 
La Adelita al parecer era una joya, pensó que quizás se había precipitado al haber hecho un juicio de valor.
Observaba a su amigo, lo percibía feliz con aquella donna que al parecer le había abierto las puertas del cielo. Estaba convencido que Vidal allí se sentía.
Se alegró por él, por ella también pero muy en el fondo. Le molestaba tener que cambiar de opinión, cuándo anteriormente se había puesto muy en su sitio de gallito peleón.

Adelita dejó de limpiar, se acercó a Vidal, él le pegó un pellizco en una de sus gordas nalgas. No parecía que aquello la disgustase, aunque sabía que si en aquellos momentos se la mirase ya tendría un liloso cardenal. Cosas peores había tenido que pasar en su paso por el burdel. Se había encontrado con cada tipejo, que él parecía un santo sin todavía santificar al lado de todos ellos.


Cuándo salía por la puerta lo hacía con una opinión muy diferente a la que había tenido hasta entonces. Pero al ser tan cabezón confesarlo le iba a costar.

Autora Verónica O.M.
Continuará

Buen finde para tod@s, otro día más...