miércoles, 9 de mayo de 2018

EL ANCIANO Y SUS MANÍAS relato

El anciano había ido una temporada  a casa de una de sus hijas. Tenía tres.
El primer día y en cuánto llegó, pensó en importunar lo menos posible. Así que decidió que cuando se le preguntase algo, contestar con un simple monosílabo.

Su hija María del Calvario  "Mava" se empezó a preocupar por aquello. Ella procuraba que su padre se sintiese en su casa lo mejor posible.
-Padre, he pedido hora para que le hagan una analítica de sangre. Mañana a las ocho se la harán.

El hombre movió la cabeza de arriba a abajo.
Y así siempre.

Ella lo miró y a punto estuvo de decirle una bestialidad, pero se lo pensó mejor y nada le dijo.

Y al día siguiente...
-¡Súbase la manga de la camisa!
Le dijo una enfermera con cara de pocos amigos.
Le puso una especie de brazalete de goma apretándole el brazo. La vena se le empezó a hinchar y allí clavó la aguja de la jeringuilla.
Y en cuanto la sacó, un gran chorro de sangre salió manchándole su  camisa más nueva. 

El hombre, al ver aquello estalló en improperios.
-¡Es usted una inepta, señora, me ha puesto perdido y deberían despedirla!

La enfermera se quedó a cuadros y rayas y su tez se cubrió de rojo escarlata.

Y se dirigió cabreado a la sala de espera. Su hija estaba sentada, esperándole.
-Esa enfermera es una calamidad. ¡Mava, fíjate cómo me ha puesto!

-Padre, baje la voz que todos nos miran.

-Qué miren, qué leches me importa.
Y ya no pudo callar. 

En cuanto llegaron a casa.
-¿Padre, quiere desayunar?

-Ahora mismo. Esa bruta me ha dejado casi sin sangre y debo reponerme. Mientras, voy a cambiarme la camisa.

Cuándo se dirigía a la cocina para preparar el desayuno, Mava iba pensando.
- No sé lo que es peor, si antes o ahora. Y mis hermanas ya se enterarán, en fin...
Autora Verónica O.M.


12 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

No es fácil... la edad va transformando. Y no todo mundo tiene la paciencia y el tacto necesarios.
Un abrazo.

llorenç Gimenez dijo...

Bueno, es que no había para menos, se puede ser muy calladito y discretito, pero cuando te hacen una chapuza así, es para montar en cólera y mandarla al carajo, y nada tiene que ver la edad, o es que los jóvenes no se cabrean y montan el cirio a la mas minima..
Sera que ya tengo una edad y me la repampinfla lo que piesen los demas, si me cabrea algo, pues me cabreo y ya está, o no..jeje.
Un abrazo..

Verónica O.M. dijo...

Sara, tienes toda la razón.
Tiene tres hijas y quizás cada una de ellas lo llevaría de forma distinta.
Un abrazo 🌸

Verónica O.M. dijo...

Ja,ja, de pasarte a ti ya veo cómo ibas a reaccionar, es broma...
Si, a cualquiera nos molestaría algo así.
Un abrazo

Rafa Hernández dijo...

Pues hombre quizás no sé hasta que punto tendría motivos para ponerse en ese plan. Ahora hay abuelos, que para aguantarlos hay que tener mucha paciencia y correa, y esto es indiscutible, me parece a mí.

Besos Verónica.

TORO SALVAJE dijo...

Ayyy que vejez tan mala nos espera....

Besos.

Verónica O.M. dijo...

En casa de la hija había que sacarle las palabras y mira como se ha soltado, ja,ja.
Los hay, Rafa, pero de otras edades también. ¿No crees?
Besos

Verónica O.M. dijo...

Seguro que a mi antes que a ti...
Besos

Abuela Ciber dijo...

Los tiempos que corren hacen que poco se respeta a las personas mayores
En lo personal mi presencia trato que sea respetada, igual que lo hice con mis mayores
Y .... muchas veces los mayores callan por sabiduria
Cariños

Verónica O.M. dijo...

Es tan sólo un relato...
El respeto hacia los mayores, siempre.
Besos 🌸

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Pero quién no....Un abrazo. Carlos

Verónica O.M. dijo...

Si, todos nos hubiésemos quejado..
Un abrazo