domingo, 10 de junio de 2018

MARCELO relato

Como cada día sobre las doce del mediodía salía de su apartamento, para dirigirse al gimnasio dónde cultivaba su cuerpo. Su trabajo le había costado, modelarse cada milímetro de él. Pero lo conseguido le satisfacía mucho. Se enorgullecía, y ello saltaba a la vista.
Allí estaba unas dos horas, haciendo un poco de todo. Lo que más le gustaba, era al acabar meterse en el jacuzzi y relajarse.

Salía del gimnasio, y se dirigía a un restaurante cercano para comer.
No comía en exceso, pero se regalaba el paladar a base de bien. Allí lo tenían por todo un señor, ya que su presencia era inmejorable. Y dejaba unas magníficas propinas.

Después volvía al apartamento, para adecentarlo un poco. Sobre las siete de la tarde, empezaban a llegar...
Poquito a poquito, veremos quienes eran.
El apartamento, lucía sin mota de polvo y estaba más que aceptable.

Ringggg ringggg ringggg
Abrió la puerta.
-¡Adelante princesa! estás preciosa, como siempre.
La mujer, conocía el apartamento palmo a palmo. Había estado allí, en muchísimas ocasiones.
Se dirigió a una habitación, y allí dejó su abrigo y bolso.
Iba vestida elegantemente. Se apreciaba, que el dinero no era preocupación para ella.
Le ofreció una copa. La tomaron, y se dirigieron hacia el dormitorio.

Una cama enorme en el centro, y dos mesitas redondeadas muy modernas. El armario ocupaba toda una pared. Sus cinco puertas eran espejos, y la cama se veía a través de ellos.
La mujer se desnudó. Comenzó a acariciarla por todas partes. 
Diciéndole unas cosas, que a la mujer debería sonarle a música. Su cara, era la viva imagen del placer más absoluto.
Y cuando ella estuvo más que saciada, se despidió con un...
-¡Hasta otro día Marcelo!
Encima de la cama, le había dejado trescientos euros.

Al poco rato...
Ringggg ringggg ringggg
-¡Pasa princesa! hoy estás que te sales de guapa.
Entró. Aquella, no era tan elegante ni tan fina, pero tenía "su sex-apil"
La mujer se dirigió para la habitación. Al minuto,  ya estaba desnuda encima de la cama.
¿Marcelo, mira que he hecho para ti?
 La miró, allí estaba ella con su sexo rasurado, y con las piernas medio abiertas. Empezó a acariciarla, y con su lengua a darle lametones por todo el cuerpo.
La mujer, tenía una cara de satisfacción que ya la quisieran muchas. Al acabar...
-¡Cariño, hoy solo puedo darte doscientos euros!
-No te preocupes si no puedes. Ya está bien así.
Se besaron al despedirse.

A la media hora de ella marcharse, se escuchó una llave introduciéndose por la cerradura de la puerta.
Allí estaba su enamorado. Y se besaron con deseo.
-Ahora mismo, estoy contigo cariño.

Felipe fue para la habitación, se desnudó y se metió en la cama esperando a su amor.
Marcelo, entró desnudo y acabado de duchar.
Se metió deprisa en la cama, saltando encima de él.

-Ya tenía ganas, Marcelo de estar contigo. Cuánto te he deseado estos días en los que estuve de viaje.

-Y yo mi amor. Pero ahora ya estamos juntos.
Dieron rienda suelta, a sus fantasías y deseos. Sus ojos, tenían el brillo de la lujuria.

- ¿A ver cuando dejas ya esta vida, y la dedicas por entero a mi?

-Felipe, ya sabes lo que pienso de eso. No quiero, quedarme en casa como una mujer esperándo al marido. Si estuviera contigo  eso me pasaría, y yo no quiero eso. Mi cuerpo me lo he cultivado mucho, por eso vivo de él. No creo que eso importe mucho, solo son mujeres. ¡Yo te deseo y quiero a ti!
FIN
Autora Verónica O.M.

8 comentarios:

llorenç Gimenez dijo...

Hola Verónica.. Bueno, eso ya pasa, son las cosas de la vida, a cada uno con su vida que haga lo que le apetezca, siempre que no haga el mal..
Un abrazo..

Verónica O.M. dijo...

Completamente de acuerdo.
Un abrazo

Rafa Hernández dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que ha dicho Llorenç y tu has recalcado; sin hacer daño a nadie cada uno que haga de su capa un sayo. Y hablando de gimnasios y te juro que es verdad, yo aunque me pagaran la cuota de lo que costara al mes, y encima me dieran un extra para mí, no voy a un gimnasio ni "atao" estoy yo de los huesos como para ir gimnasios.

Besos Verónica.

Verónica O.M. dijo...

Rafa, es que es así...
El gimnasio no es obligatorio, a no ser que vivas del cuerpo como el protagonista.
Besos
Cuida esos huesos.

Sara O. Durán dijo...

"Sólo son mujeres" que fuerte me suena que se exprese algún individuo así, como si fuera de menor valor ser mujer.
Besos. 🐦

Verónica O.M. dijo...

Por suerte no todos opinan igual, pero hay quien si.
Diferente sexo, igual valor...
Besos 🌷🍀

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Bueno la vida y su modo de llevarla es un derecho de cada uno. Pero vaya¡ tu personaje un superatleta, capaz de llevar paralelamente el fisiculturismo, y las acrobacias de cama. Me hiciste recordar a Henry Miller, viviendo en París, de las damas de la burguesía y la nobleza europea, gracias a sus malabares de catre. UN abrazo, y mi aprecio, Verónica. Carlos

Verónica O.M. dijo...

Si, ambos muy parecidos.
Cada uno es muy libre y a nadie nos incumbe...
Un abrazo, Carlos, el aprecio es mutuo.