jueves, 25 de julio de 2013

HASTA QUE EL SUEÑO LA VENCE...

Bonita imagen de internet
Quedó en silencio
no se esperaba aquello
humillada y sin quererlo
empezó a llorar.
Sus lágrimas eran amargas
vertió en ellas aquel dolor
difícil de explicar.
Gritó en la noche
tapando aquel grito
con la almohada
mojándola entre suspiros.
Ya nada será igual...
lo sabe
no lo asume
 preferiría morir
a sentirse así.
De un manotazo
aparta sus lágrimas
y en alta voz grita
¡Hijo de puta!
Se pone nuevamente a llorar
y así se pasa la madrugada
hasta que el sueño
la vence...
Verónica O.M.

martes, 23 de julio de 2013

VIOLENCIA HAIKU

Imagen de internet

Canalla eres
por tu sucia boca
a las mujeres
Verónica O.M.


jueves, 18 de julio de 2013

UNA ESTAMPITA DE SAN... MIS PERSONAJILLOS DE POCA MONTA

Bonito dibujo de internet

El hombre quería recordar cuando era niño...
Y no se le ocurrió otra cosa que bajar la escalera muy deprisa, no supo como se lo montó pero sus piernas se le enredaron haciéndole caer al suelo. Sin ninguna duda pudo ser peor, ya que no se rompió ningún hueso.
En el asfalto se dejó un peine, la dentadura postiza,  y la cartera. Aunque el no se dio ni cuenta. Se levantó rápidamente, por aquello de no hacer el ridículo. Al momento había desaparecido de allí.
Otro que desde lejos lo había visto todo...
Fue hasta aquel sitio, al observar que en el suelo algo se le había caído a aquel hombre.
-Joder, un peine. ¿Para que lo quiero si soy calvo? Una dentadura, ¡qué asco! Hostia, una carterita flamante seguro que tiene buena guita. La abrió y se llevó un chasco. Allí dentro solo había una estampita de un santo al que no tenía el gusto de conocer. En la parte de atrás y escrito en mayúsculas:
-SÉ BUENO, NUNCA ROBES, Y SOCORRE A QUIEN LO NECESITE.
Se le quedó mal cuerpo, no tenía ningún interés en llevarse nada de aquello, aunque la cartera al ser nuevecita si pensó en un primer momento quedársela.
Echó a correr con las tres cosas en la mano...
-¡Oiga buen hombre, se le ha caído esto!
Se puso rojo como un demonio, ahora tenía la certeza de que aquel otro lo había visto aterrizar en el suelo. Y disimulando más mal que bien...
-Gracias, ni cuenta me había dado. ¿Porqué no se las quedó usted?
-El peine, para que lo quiero si soy calvo. La dentadura, no es que esté sucia pero para estas cosas soy muy delicado, en mi boca no entra cualquier cosa. Y la cartera, que quiere que le diga a usted... si le soy sincero pensaba llevaba dinero, me encontré con que solo llevaba una estampita de san...
-¿De san qué? -preguntó el otro-
-Eso deberá decírmelo usted.
-No es un santo, es mi hermano disfrazado.
-Ya decía yo no conocerlo. Bueno, que pase un buen día.
-Qué también lo pase usted.
Autora Verónica O.M.

martes, 16 de julio de 2013

CLARA SOTO (31 DE 56)

Ya en la cama, y estando muy preocupada decidió llamar al móvil de Bruno...


-¡Dime Clara!  ¿ya estás en la cama?

-Si! -dijo con voz apagada.-

-¿Te sucede algo?

La mujer como esperando aquellas justas palabras, se echó a llorar...


Bruno esperó pacientemente a que ella pudiera hablar, aunque preocupado. En ningún momento la quiso atosigar con preguntas.

Cuando dejó de llorar
-¿Estás ahí?

-¡Claro! te estoy esperando.

-Manolo me asaltó esta noche. Me cogió del cuello, y me quiso estrangular.
De nuevo las lágrimas volvieron a hacer su aparición, y pacientemente Bruno esperó a que ella se calmara, pero ya muy preocupado ante las palabras de ella.
-¿Y no lo has denunciado?

-¡No!  no quise hacerlo. Marga me lo dijo también, pero me entró pánico... No quiero tener que contar nada de mi vida a gente que no conozco.


-Clara, deberías plantearte hacerlo ya que corres peligro, en cualquier ocasión esto se puede volver a repetir, y Manolo sin duda será más fuerte que tu, y si el se lo propone no creo que tengas nada que hacer ante eso. ¡Hazme caso, si quieres te acompaño a la policía!

-No quiero, ni voy a ir, tendré más cuidado la próxima vez.

-Pienso que te equivocas. Mañana hablaremos, te esperaré en la puerta de la boutique, vienes a comer a casa y ya decidiremos que hacer. -¡Ten cuidado, no me gustaría que te sucediera algo malo!

-¡Lo tendré! gracias por escucharme.

-Buenas noches Clara, que descanses.

Le iba a contestar que descansara también pero no lo hizo, y colgó el teléfono sin decir nada no quería ponerse a llorar otra vez.

Bruno así lo entendió, colgó el teléfono muy despacio a la vez que en su memoria aparecía ella, y la vio tan guapa, tan necesitada de amor, y el estaba dispuesto a dárselo para siempre.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 13 de julio de 2013

SIN ALAS


Le cortó las alas
ya no puede volar...
La melancolía es su
forma de vida
ya no quiere luchar
y espera la muerte
como un aliciente
para que su espíritu
pueda elevarse.
Y llorando recuerda
aquellas alas que
le daban la libertad
pero que a el
no gustaba tuviera.
Y decía amarla...
hay amores que matan.
Verónica O.M.

viernes, 5 de julio de 2013

CLARA SOTO (30 DE 56)

Siguieron colocando género en las estanterías y colgadores giratorios. A las cinco y treinta, el sonido de la campanilla musical volvió a sonar, una señora de unos cuarenta años entró y dio las buenas tardes

Las dos contestaron, casi a la vez...
-Clara, atiende a la señora -dijo Tere, y disimuladamente la observaría en todo momento para ver si atendía bien a aquella clienta.

Muy solícita se acercó y preguntó

-¿Que desea?

-Quería probarme un suéter que he visto en el escaparate, uno de color negro con un bordado de plata.

Clara fue hacia la estantería, y le trajo el mismo modelo y color, y la talla que ella utilizaba, de cuerpo más o menos estaban igual. Con delicadeza desdobló el suéter, y encima del mostrador lo extendió.


-¡Es muy bonito! hace dos días lo vi  en el escaparate, y no me he podido resistir. ¿Qué vale?

-Clara miró la etiqueta, y pensó que un suéter como aquel no lo tendría en su vida. 
-Cien euros.

La mujer se lo probó, y le gustó.
-Me lo voy a quedar. La verdad, es que es muy caro pero me voy a dar un capricho, me acabo de separar y lo voy a celebrar, y he pensado que la ocasión bien lo vale.

Clara muy discretamente la escuchaba

Al irse la mujer, Tere la felicitó.

-¡Lo has hecho perfecto!

-¡Gracias, Tere! -y las dos sonrieron-

La siguiente persona que entró fue Tere quien la atendió. Pasaron el resto de la tarde colocando género.

A la hora de cerrar se despidieron de Marta, que estaba repasando unos albaranes en aquellos momentos.

Fueron caminando un trecho, y se despidieron hasta el día siguiente

Llegó a la portería de Marga, y alguien deprisa entró detrás de ella.
-¡Clara! -alguien llamó-

La mujer se quedó lívida y temblorosa, era Manolo.

-Llevo parte de la tarde esperándote.

-Tu y yo, nada tenemos que hablar, ya te lo dije...

-Deberías estar contenta, de que venga a buscarte.

-Yo no te lo he pedido. Puedes marcharte y no vengas más, jamás me iré contigo.

-¡Eres una puta! y yo un pardillo por venir a buscarte -el hombre se abalanzó dispuesto a apretarla del cuello-

Un vecino del inmueble fue a entrar
-¿Que le hace, a esta señorita? sino la deja en paz llamo a la policía.

Manolo se tuvo que reprimir, pero estaba muy enfadado y a voz en grito le dijo
-¡Tu y yo, ya hablaremos otro día, hoy te has librado! - y salió de la portería, dando largas zancadas-

-¡Gracias! sino llega a ser por usted -dijo Clara casi llorando-

-¡No hay de que! me llamo Juan.

-Yo Clara, muchas gracias -contestó ella bastante sofocada, por aquella situación que no esperaba.

El hombre se despidió, subió las escaleras hasta el entresuelo, se oyó en un momento abrir y cerrar una puerta, mientras ella ya iba subida en el ascensor.

Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 1 de julio de 2013

CLARA SOTO (29 DE 56)

Precioso dibujo al carboncillo de
Miguel Angel Omaña Rojas
Novela escrita por mi



Se separaron y miraron a los ojos, Bruno la miraba sonriente, Clara se sentía bien aunque se dio cuenta que no debía precipitarse, no podía permitirse tener otro fracaso.

-Clara, te noto preocupada, ¿te ocurre algo?

-Pienso que no debemos correr, además no se lo que esperas de mi.

-¿Quieres saberlo?

-¡Claro!

-Me apetece tener contigo una relación seria, no soy de esos que gusta cambiar de mujer constantemente, tu eres lo que busco.

-¿Y que buscas?

-Una mujer como tu.

-Casi no me conoces, no puedes saber como soy.

-Si lo se. ¿Quieres que te diga como eres? pues allá va... Eres atrevida, guapa, agradable, y tienes una mirada que dice muchas cosas de ti, y eso me gusta.

-Si supieras algunas cosas no pensarías así.

-¿Ya empiezas? no me interesa para nada lo que hicieras, tu vida conmigo empieza ahora, lo demás si a ti te hace daño no tocaremos ese tema. ¿Está claro?

-Lo está.

-No seas boba. Me gustas mucho, a ti no parece que yo te desagrade, no veo el problema por ninguna parte.
Dicho esto el hombre la atrajo contra el y abrazó, Clara se dejó querer, allí en aquellos brazos se sentía muy bien, por unos momentos quiso borrar de un plumazo toda su vida anterior, aunque aquello era imposible.

-Se está haciendo tarde, debes volver a tu trabajo.

-¡Es cierto! me tengo que marchar.

-Te acompaño, también yo tengo que volver.

Al poco rato, ya estaban de nuevo en la calle dispuestos para seguir trabajando, y echaron a andar.

-Mañana nos vemos, esta noche es imposible, tengo que visitar a unos clientes para unas firmas.

-Vale, Bruno. Hasta mañana.

-Adiós. Piensa en mi.

Ella lo miró y sonrió, tenía clarísimo que pensaría en el. Entró en la boutique, el sonido de la campanilla musical la volvió a la realidad.
Autora Verónica O.M.
Continuará