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miércoles, 30 de enero de 2013

LUIS ALFER (11)

Aquella mañana, Luis Alfer iba a ir de compras.
Necesitaba... Una faja para aplanar un poco su tripa. Había cogido manía. Se miraba de perfil, en todos los espejos qué encontraba a su paso. Y cada día estaba más acomplejado.
Las fajas eran algo caras, no quería gastarse demasiado, porque quizás no llegase a amortizarla. Él ya se conocía.
Se fue a una tienda de chinos, qué habían puesto en su barrio.
Se dirigió a la lencería. Sujetadores con relleno, bragas de todas las alturas, y fajas...
¿Qué tipo de fajas?
La qué más le gustó, era una muy fina. Pasaría desapercibida debajo de su ropa.
Escuchó por detrás de él una voz.

-¿Es pala su novia, o mujel?

Pensó, qué dice la china esta...

-Pala mi novia. ¡Para mi novia, joer qué todo se pega!
Mañana más, jaja

martes, 29 de enero de 2013

HELIODORO (6)

Simpático gif  en movimiento de internet

La vieja se despidió no sin antes alertar a la mujer. -Este lugar no es para ustedes, yo ya se lo he advertido.

La mujer le dio las gracias, aunque se le había quedado muy mal sabor. Y si miedo tenía, ¿ahora se le había multiplicado por dos? ¡No, por mucho más! Aunque no lo diría y se lo comería ella sola.

Su hijo nada debía advertir. ¿Qué tipo de madre sería, si era incapaz de cuidar de ellos dos? Eso por lo menos era lo que pensaba.

Cuando cerró la puerta, Hugo preguntó a su madre. -¿Qué quería esa vieja bruja?


-¡Hugo, eso no es forma de hablar de una mujer mayor!


-Mami, seguro que lo pensaste también.


-Es cierto que no es nada agraciada, pero de eso a bruja.


-¿Confiésalo, mami? lo pensaste, lo pensaste, lo pensaste, lo pensaste.


-Está bien, Hugo. Lo pensé pero me arrepentí al momento.


El niño empezó a hacer palmas -¡Bien, lo has confesado!


-Pero solo porque me sonsacaste.


Debido al ruido de las palmas el fantasma Heliodoro se dejó ver unos segundos, el tiempo suficiente para que madre e hijo lo vieran, ninguno dijo nada pero los dos esto fue lo que pensaron.


La madre... -¡Por Dios, un fantasma!


Hugo... -Ya te pillaré, te vas a arrepentir.

Autora Verónica O.M.
Continuará
Continuemos completando historias. Me meto en unos berenjenales, jaja.

sábado, 26 de enero de 2013

LA RANA INSATISFECHA

Precioso gif en movimiento de internet


Había una vez... Una rana, con su correspondiente charca.
El agua, había adquirido una tonalidad verde. A ella, no le gustaba en absoluto. Pensaba qué de esa forma no se podía lucir.
Deseaba marcharse de allí, y a otro lugar qué tuviese el agua más clara. Aunque nunca llegaba aquel día debido a su pereza, y aunque ella no lo quería reconocer a sentir cierto apego también.
Un día... Y en el agua se metió un intruso enorme, sin duda se la zamparía en un santiamén si ella no hacía algo rápidamente.
Y como, se conocía cada recoveco de la charca se instaló allí dispuesta a pasar totalmente desapercibida.
El intruso, la buscó hasta agotarse y al no encontrarla salió del agua. Se arrastró por el suelo... Buscaría otra nueva charca para su festín.
Al rato salió a la superficie.
-¡Menudo susto! Jamás me iré de aquí.
Moraleja...
Autora Verónica O.M.


viernes, 18 de enero de 2013

LUIS ALFER (10)

Luis estaba contemplando la calle desde la ventana, ubicada en la habitación que hacía las veces de consulta. No todo eran llamadas telefónicas con el 806........ También visitaba personalmente. A gentes, qué no le costaba nada envolver en sus redes. Por lo menos mientras no lo conocían demasiado bien.
Tenía su horario establecido, nunca antes de las 17 horas (5 de la tarde) de lunes a viernes. 
Asomado como estaba en la ventana... Vio acercarse a un hombre, al parecer se dirigía a su casa. Seguro era quien días antes había concertado cita.
Echó la cortina... Y con las manos la colocó al milímetro. Ningún pliegue, quedaba desigual con los otros. Tenía muchas manías, y aquella era una de tantas.
El sonido del timbre, lo hizo ir hacia el recibidor. Antes de abrir, se colocó muy bien su pantalón y jersey.
-Buenas tardes. ¿Qué desea?
Se hacía el interesante

-¡Le llamé el otro día, me dio hora para esta tarde!

-¿Mariano?

-¡El mismo, qué viste y calza!

-¡Pase usted!

El hombre entró, sin limpiarse los pies en la alfombra. Muy mal hecho, aquello a Luis lo sacaba de quicio (otra de sus manías)
Lo llevó a la habitación, e hizo qué se sentara en una especie de sillón. Qué el pobre, del poco uso era super incómodo. Hacía al hombre mantenerse demasiado tieso.

-Bien... ¿Usted dirá?

-Mi problema, es qué a mi edad ya no funciono demasiado bien.

-¿Como, de demasiado?

-¡Nada, no funciono nada!

-¡Ya me lo temía! ¿Le da a usted vergüenza reconocerlo?

-Un poco. Pero de lo qué de verdad me da vergüenza, es qué ya no pito.

-¿Explíquese por favor?
Era malo por naturaleza. Le gustaba hacer sentir a los demás mal. Era del pensamiento... Qué viendo a los otros achicarse, él se crecía.

-¡Qué no pito, hombre, qué ya no puedo mantener relaciones íntimas! Salgo con una mujer más joven, si no le doy lo qué espera ¡Me deja seguro!

-¿Así, qué ese es su problema?

-¡Ese! ¿Le parece poco?

No sabía que Luis Alfer no podía tampoco. Pero ni muerto lo iba a decir.
Autora Verónica O.M.

lunes, 14 de enero de 2013

LUIS ALFER (9)

Luis estaba tratando de abrocharse el pantalón...
-Qué fondón, me estoy poniendo, debería apuntarme a un gimnasio. ¿Pero qué hago con esta tripa? Seguro haré el ridículo ante tanto chicarrón musculoso. Mejor haré gimnasia en casa y a solas. Como alternativa, siempre puedo apuntarme más adelante.
No era su día... Cuanto más pensaba, más mala leche se le iba poniendo.
A eso qué sonó el teléfono... lo cogió por no estrellarlo contra la pared.

-Soy Luis Alfer, ¿en qué te puedo ayudar?
-¿Me gustaría saber, si voy a encontrar un trabajo mejor del qué tengo?

-¿Dime nombre o signo, y edad?

-Chochona, y tengo cuarenta y siete años.

Luis no se esperaba aquello para nada, menuda pieza debía ser aquella. El nombrecito era precioso jaja

-Si me lo permites, utilizaré contigo mi videncia. ¿Te puedo hacer una pregunta?

-¡Claro! Luis...

-¿Trabajas de...?
El hombre no quiso finalizar la frase y pregunta

-¡Si, de eso mismo!

-Pienso qué de momento no te sale nada mejor, al contrario te bajará el trabajo.

La mujer gritó a través del teléfono.
-¿Qué mierda (perdón) de vidente eres, eso ya lo sabía yo?
La muy maleducada colgó de muy mala manera.

-¡Vaya con la Chochona, menuda pajarraca!
Y siguió con lo suyo. Metiendo la tripita hacia adentro. 
Autora Verónica O.M.

domingo, 13 de enero de 2013

HELIODORO (5)

Simpático gif en movimiento
de internet



La madre estaba fregando el suelo cuando el niño bajó a la planta baja.

-No pises, Hugo. Espera, pondré papeles de periódico para que puedas pasar. -La mujer, fue hacia la cocina, en un rincón había un buen montón. No sabía quien los había dejado.
Y puso unos cuantos. El niño pasó por encima de ellos.
-En la cocina tienes el desayuno. Te he preparado un zumo de naranja, y en el armario tienes las galletas.

Hugo se fue a la cocina, tenía hambre...

Una vez secado el suelo, la mujer quitó los papeles y cerró la ventana. Un ventanal de tres hojas muy pesado. Miró a la calle, allí fuera había alguien. Mosqueada abrió la puerta.
-¿Desea algo?

-Nada. -Dijo la vieja, una mujer que no se sabía cuantos años podría tener, de tez arrugadísima como una pasa seca. -Aunque quizás si.

-Perdone señora, no la comprendo.

-Si me deja pasar, se lo explicaré con detalle.

No estaba demasiado segura de lo que debía hacer, pero al verse comprometida la dejó entrar.

La vieja se limpió los pies en la alfombra, la cual era nuevecita, muy seguro que el hombre de la agencia allí la puso.

Hugo salió de la cocina. Vio a su madre con una vieja hablando. La mujer vista por él, era como una bruja salida de algún cuento.

La madre también lo había pensado en un principio, pero se arrepintió al momento de aquel pensamiento. -Usted dirá.

-¿Es su hijo?

-¡Claro! ¿Quien iba a ser si no?

-Es muy pequeño, este no es lugar para él ni para usted.

-¿Porqué, me lo quiere explicar?

-En esta casa, pasan cosas. -Dijo la vieja muy misteriosa

-¿Qué cosas? -Preguntó con un hilo de voz. Percibía como el vello de su cuerpo se le estaba erizando, aunque no lo confesaría bajo ningún concepto. Ella tenía que ser valiente, su hijo dependía totalmente de ella.
Autora Verónica O.M.
Continuará



viernes, 11 de enero de 2013

SIN ÉL...



Imagen de internet

El hombre la sedujo
ella se volvió loca
de qué alguien
tan interesante estuviese
por sus huesos.
Pero la inocente
ignoraba qué aquello
no sería eterno.
Y hoy lo maldice
¡Canalla, mal-parido,
si hoy vinieses...
te daría calabazas!
Aunque no lo dice en serio
ella sabe qué jamás
lo va a olvidar.
Verónica O.M.

domingo, 6 de enero de 2013

LA PRIMERA VEZ...

Preciosa imagen de internet

Se miran a los ojos...
los de ambos están brillantes
y se percibe en ellos
el deseo de la primera vez.
Sus manos se buscan
unas a las otras.
Sus bocas juveniles
besan compulsivas
como frutas frescas
sin todavía madurar.
Sus cuerpos se electrizan
con solo rozarlos,
y ellos desean ese
encuentro sexual.
Aunque seguro no
están aún preparados,
pero es imposible
contener ese volcán.
Verónica O.M.

sábado, 5 de enero de 2013

A LOS REYES...



Preciosa imagen de internet

Al rey Melchor le pedimos
la paz mundial.
A Gaspar bienes para
los que nada tienen.
Y a Baltasar...
que apechugue
con todo lo demás.
Ya todos sabemos
los problemas que hay.
Melchor, Gaspar, Baltasar,
si queréis seguir 
en ese pedestal
que os tenemos.
¡Rápidos a currar!
Me he tomado la libertad, de pedir por todos.
Verónica O.M.

miércoles, 2 de enero de 2013

HELIODORO (4)

Precioso gif en movimiento
cuento escrito por mi

A la mañana siguiente...
Hugo recordó lo sucedido la noche anterior. Sabía ya, qué en la casa habitaba un fantasma. Lo iba a tener crudo con él. Más le valdría esconderse dónde él no lo supiese.
A su madre nada le iba a decir, era asustadiza. Nunca, se había percatado de ello, hasta que sus padres se separaron. Entonces aquel miedo se hizo más que evidente, aunque ella lo tratase de esconder a sus ojos.
Se vistió, y fue al aseo a adecentarse.
El espejo seguía empañado y sucio. Parecía como si quien había escrito en él, se arrepintiese y lo hubiese borrado.
-Ya te pillaré engendro, sé que has sido tú.
Cogió un trozo de papel higiénico, y con él intentó limpiarlo. Aunque no lo hizo del todo. El espejo, se quedó perdido de polvo  (del papel)
-¡Como te resistes, ahora verás tú!
Se quitó la camiseta, y con ella lo limpió.
-La echaré, en la cesta de la ropa sucia.
Fue a salir de aquella estancia, cuando se encontró de frente con él susodicho.
Heliodoro, al verlo salió corriendo.
Autora Verónica O.M.