Así pasaron muchos días, la escuela, el parque, alguna salida que hacían con la mamá de Pita al cine, a merendar, etc etc.
Llegaron del colegio, muy contentos, hablando de sus cosillas.
Llamaron a la puerta.
Ya va ya va un momento....
Hola mamá.
Hola cariño
Hola Sra María
Hola Pito, entrad, que tengo una sorpresa.
Entraron los dos, allí dentro habían dos personas, Pito dio un grito de alegría.
Mamá, abuela...
Se echó en brazos de las dos, muy emocionada, la abuelita lo abrazó con muchísimo cariño.
Mi querido nietecito, cuanto te he hecho de menos
Y yo abuela, tenía mucho miedo de que te pasara algo.
No te creas, yo también lo tenía cariño, pero me ha dicho un pajarito que alguien ha pedido que nada me pasara, gracias a eso estoy aquí.
La mamá le contó que la abuelita, había estado anémica. Ella estando solita, muchas veces no comía lo que debía.
Así que se puso malita, le pusieron unas inyecciones, tomó unas vitaminas, como nueva ya estaba. La buena noticia, no se separarían mas, se quedaba a vivir con su mamá y con el.
Todos estaban muy contentos.
Pita le dijo a Pito en el oído.
Ya te dije que se curaría.
Los dos se echaron a reír.
Ahora continuarían con sus vidas. Se harían pronto mayores y deberían pensar, en otras cosas. Pero todo llegará.
En vez del tan manido colorín colorado, dejaremos que los perritos se despidan.
Pita dijo: Guau guau
Pito dijo: Guauguauguau.
Puede que algún día continuemos contando como les va.
FIN
Verónica