PERSONAJES DE ESTA HISTORIA CÓMICA

Rodolfo y Amada, protagonistas
Vidal, amigo de los dos
Silvestre hombre que le guia, primo de la gitana a la que busca
Niños, pilluelos de los que no te puedes fiar
Encarna, gitana, prima del guia
Cándido, padre de Amada
Otilia, Oti, madame del burdel
Adelita, fulana que hará de Vidal un hombre
Deseo os guste, y os haga pasar momentos divertidos...

jueves, 28 de julio de 2016

SALTO DEL TIGRE

                                                           
Haciendo el famoso
salto del tigre,
dejó sus dientes
clavados en el trasero
de su actual compañera.
La mujer, ni por
activa ni por pasiva
quiso ponerse boca arriba,
¡válgame Dios!
Y tuvo que llevarla
a curar a urgencias.
No quiere ni pensar,
lo que hubiese sucedido
de estar con el ombligo
mirándole a él.
Verónica O.M.




sábado, 12 de marzo de 2016

LA CITA microrrelato

Ya se había duchado y maquillado. El vestido que iba a ponerse estaba muy bien colocado y encima de la cama, esperando a que la mujer decidiera a ponérselo, pero no lo hizo hasta el último momento para que no se arrugase.
Se vistió dado la hora que ya era. Intentó subir la larga cremallera de la parte de atrás, pero ni para arriba ni para abajo estaba completamente atascada, así que se quitó el vestido e intentó que el carro (de la cremallera) rodase sin conseguirlo. Ya nerviosa y cabreada le pegó un tirón tan fuerte que se rompió.
-¡Jope! ahora que me pongo. -Buscó en el armario y no encontró nada apropiado. Así que con todo el dolor de su corazón decidió no ir.
En la puerta de un restaurante un hombre miraba el reloj impaciente.
-¡Otra que me da plantón! -agachó la cabeza y se marchó...
Autora Verónica O.M.

miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 56 LA ADELITA Y VIDAL

En pocos días la Adelita había rebajado peso...
No es que comiera menos, no, era por el ajetreo que había tenido en los últimos días. Todo relucía y olía a limpio.
Y aunque el bueno de Vidal no le hubiese dado importancia a esas cosas, hasta ahora, en su fuero interno reconocía la labor hecha por la mujer que tanto quería.

-Vidalín, desearía que nuestra historia de amor avanzase un poco.

-También lo desearía, pero me temo que quien tiene el poder para ello no está por la labor de hacernos el favor. 

-¿Qué le sucederá? conmigo se ha portado bien. No se vos que pensará.

-Conmigo no tan bien, pero he de reconocer que nunca esperé tener una mujer. Mis padres siempre me decían: Con lo desastroso que es, nadie le va a querer. Se equivocaron, que bien...

Se miraron sonriendo.

-¿La llamamos? si vos y yo gritamos juntos seguro nos escuchará. ¿Que dice?

-Vamos. ¿Y como lo hacemos? -preguntó dispuesto a seguirle el juego.

-La llamaremos por su nombre. A la de una, a la de dos y a la de tres. 

-Verónica O.M. ¿Está ahíííí?

-Siiiiiiiiii. Mil perdones por este parón. Les explicaría pero mejor se den un beso.
Autora Verónica O.M.

CONTINUARÁ

lunes, 4 de mayo de 2015

CREO QUE ES UNA BLOGUERA... LAS MONEDAS DE PLATA 55

El padre de Amada carraspeó al verlos besándose...

Se separaron de inmediato pero no del todo. El brazo de Rodolfo se posaba en la estrecha cintura de su amorcito y allí se quedó mucho tiempo.

-No quise pillarles frotándose los morros. -Dijo disculpándose. Les escuché también hablar de esa autora que nos tiene abandonados.

-¿Quien, Padre?

-Creo que es una bloguera o algo así. No entiendo cómo esa mujer tiene tanta imaginación metida en su cabeza. Me gusta...

-¿Le gusta? -preguntó Amada impaciente por saber.

-El amor que pone al canalizar su imaginación. Pero he percibido que algo la inquieta o hace sufrir, aunque no me hagáis demasiado caso. Ah, pero hay algo que me disgusta de ella y es su afición de hacernos hablar así: Vos por aquí, vos por allá. Le declaro la guerra, a partir de ahora hablaré cómo me de la gana. Pero espero que me de un buen final, no me refiero a morirme y si a vivir.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 3 de mayo de 2015

ME HA DICHO UN PAJARITO QUE BLA, BLA, BLA, BLA, BLA, BLA... 54

-¡Al parecer esta bloguera nos ha olvidado! -dice Rodolfo con cara triste.
Amada le mira con amor. -Seguro no lo ha hecho. Me ha dicho un pajarito que bla, bla, bla, bla, bla, bla...
-Ah, si es así nada que decir. La esperaremos por si vuelve.
-Claro, amor. A las mujeres hay que entendernos.
Y se fundieron en un beso, confiados que esta bloguera regrese y finalice lo que queda de esta historia.
Verónica O.M.

miércoles, 8 de abril de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 53

Rodolfo llegó a la mansión de Amada...
No sabía que debía hacer, el padre de ella ya sabía todo lo que debía saber. Así que contrariado se quedó en la puerta, esperando no sabía bien el qué.

Cándido, el padre de la hembra a la que amaba en aquel momento abrió el portón. Se dio de narices con él. No sabía si sonreír o preocuparse, pero el más viejo le solucionó enseguida el papelón.
-Vos puede entrar. Le esperábamos, claro está que mi hija más.

A Rodolfo se le quedó la cara con una imbecilidad de grado superior.

Cándido pensó aunque nada dijo. -Este mentecato va ser mi yerno, además que el padre de mis nietos, no se si voy a poder soportarlo. Pero todo sea por la felicidad de mi Amadita, la pobre se ha criado sin una madre que velara por ella. Aunque me tenía a mi que he intentado ser padre, madre, tío e inclusive tía si hubiese hecho menester.

Primero entró el suegro después lo hizo él temblándole los muslos y pantorrillas. Se le hizo extraño hacerlo acompañado cuándo siempre lo había hecho a hurtadillas.


La voz del padre sonó cómo un trueno. -Amada, hija, baje que ya ha llegado.

La dulce, hembra, bajaba las escaleras de dos en dos para llegar antes.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 15 de marzo de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 52

En un arranque de sinceridad hacia su padre, Amada le confesó algo que la mortificaba por dentro...
-Quiero hablar con vos. -Dijo muy seria. Cándido, su padre, la miró no comprendiendo lo que para su hija parecía ser tan importante. Sentía mucha vergüenza, pero su padre no merecía que ella callase por más tiempo algo tan ruin y asqueroso.
-En los últimos tiempos le he estado suministrando algo para que durmiese. 

Al padre parecía salírseles las órbitas de sus ojos. En décimas de segundo comprendió porqué últimamente sentía excesivo sopor y se dormía en cualquier sitio. Y cuándo se acostaba, era poner la cabeza en la almohada y podía jurar que ya se escuchaba roncar. 
-Ahora lo comprendo todo. No se si castigarla o perdonarla. Lanzaré una moneda, si sale cara la castigaré, si sale cruz la absolveré y olvidaré para siempre sus pecadillos. Aunque una pregunta si le voy a hacer. Recuerdo que una noche no podía conciliar el sueño, me sentía cómo un toro de miura. ¿Qué me puso para estar en aquellas condiciones?

Lo que tanto temía ocurrió... -Vos se tomó lo que no debió.


-¿No me diga que es lo que pienso? -al hacer aquella pregunta un gritito salió de su garganta.


-Seguro lo es. -Contestó, si cabe más avergonzada.


-Bueno, hija, voy a lanzar la moneda.


Amada pedía al cielo le saliese cruz. Y...


El hombre se sacó una moneda del bolsillo. Y la lanzó bien alto. Al caer, los ojos de ambos la supervisaban.


Y salió cruz. Amada se echó a llorar por la emoción.


-Bueno, hija, todo perdonado. Pero le voy a dar un consejo, jamás le diga a su enamorado que le ayudaba en sus encuentros con algo que no era del todo natural.


Y sellaron la paz con un beso y unas risas...

Autora Verónica O.M.
Continuará

Ya queda muy poco para finalizarla...

NOS VEMOS...

Un blog, dos blogs, tres blogs y si no tenías bastante otro y suman cuatro.
Hoy he posteado en todos. Mañana si puedo volveremos a saber de Rodolfo, Amada y Cándido su padre, Vidal y Adelita.
Nos vemos...
Verónica O.M.

viernes, 27 de febrero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 51

La Adelita toda picarona le guiñó un ojo. Vidal se derretía ante aquella hembra que le había enseñado todo lo que debía de saber en cuestión de cama. La idolatraba, comería por dónde pisaba. Ya quisieran algunas... de mejores familias, más guapas, más altas y más delgadas. Estando tan enamorado para él era la mujer perfecta. Quien se lo iba a decir hace un tiempo, cuándo sentía envidia de que su amigo tuviese quien lo quisiera. Se hubiese contentado con tener una centísima parte de aquello. La abrazó con ímpetu.

Ella se dejó querer. Ni por asomo pudo jamás imaginar que un caballero de buen ver y con capital se fijase en ella. Seguramente que ese Dios al que rezaba había escuchado sus plegarias.

-La quiero, Adelita, tanto que me duele el corazón de hacerlo. No se que haría si no la tuviese. Ya se que he estado sólo mucho tiempo, pero después de conocerla no podría vivir sin vos. ¡Me ha dado y enseñado tanto! -diciendo esto un par de lagrimones le mojaron las cuencas de los ojos.

La mujer que lo miraba se enterneció. Pensó nuevamente la suerte que había por fin alcanzado. Estaba convencida que algo grande había allí en el cielo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 6 de febrero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 50

Una vez pasado el primer momento y Rodolfo más calmado...
Observó algo inusual en la mansión de su amigo, mejor dicho a lo que su vista alcanzaba. Todo estaba en su lugar y brillaba cómo nunca. 
La Adelita al parecer era una joya, pensó que quizás se había precipitado al haber hecho un juicio de valor.
Observaba a su amigo, lo percibía feliz con aquella donna que al parecer le había abierto las puertas del cielo. Estaba convencido que Vidal allí se sentía.
Se alegró por él, por ella también pero muy en el fondo. Le molestaba tener que cambiar de opinión, cuándo anteriormente se había puesto muy en su sitio de gallito peleón.

Adelita dejó de limpiar, se acercó a Vidal, él le pegó un pellizco en una de sus gordas nalgas. No parecía que aquello la disgustase, aunque sabía que si en aquellos momentos se la mirase ya tendría un liloso cardenal. Cosas peores había tenido que pasar en su paso por el burdel. Se había encontrado con cada tipejo, que él parecía un santo sin todavía santificar al lado de todos ellos.


Cuándo salía por la puerta lo hacía con una opinión muy diferente a la que había tenido hasta entonces. Pero al ser tan cabezón confesarlo le iba a costar.

Autora Verónica O.M.
Continuará

Buen finde para tod@s, otro día más...

domingo, 25 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 49

Rodolfo pasó a visitar a su amigo, tenía muchas cosas que contarle. Llamó a la puerta dándole fuertemente con el picaporte de hierro, el cual estaba oxidadísimo. Se miró la mano y la limpió en el calzón. Y dijo en alta voz. -Este Vidal hay que ver lo dejado que es.
Pero su voz interior le taladró los oídos. -Vos no es mucho mejor.

Su rostro dado el gesto se le afeó. Sin duda la había escuchado y no gustado.

Abrió la puerta y lo hizo medio desnudo. -¡Qué impaciencia!

-Lo siento, amigo. Los nervios me pueden...

Entró para adentro. Y se encontró a Adelita con un plumero limpiando el polvo. 

-¿La fulana esta que hace aquí?

-No la falte al respeto. -Dijo a grito pelado. -Ella vive conmigo y yo con ella.

-¡No me lo puedo creer! ¿Ya sabe que estas mujerzuelas no sirven para vivir en la decencia?

-Eso, lo dirá vos. La suya no es mejor. Por lo que cuenta el sexo le gusta más que a las tontas y eso que a todas les da por lo mismo.

-Pero no vive de ello. La suya si.

-Vivía, ya no. Ahora es una donna decente, y no le permito...

-Bueno, amigo, no vamos a reñir, si a vos gusta, nada tengo que añadir. -Lo decía de boca para afuera, todo fuera por conservar su amistad con el amigo de toda la vida.

La Adelita, acostumbrada cómo estaba a todo no se molestó en absoluto. Aquello para ella no tenía la menor importancia y siguió con la faena. De vez en cuándo a Vidal le guiñaba un ojo, cómo diciéndole cuándo se vaya a vos ajustaré las cuentas. 
Esas cuentas a Vidal le encantaban, ya saben él debajo y ella...
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 23 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 48

Cándido seguido por su hija y Rodolfo entraron en la  estancia más iluminada de la vieja mansión. El viejo se sentó en una silla de madera noble, con un dedo señaló dónde ellos debían hacerlo. 

Lo hicieron enfrente de él, temblaban pensando en lo que se les iba a venir encima.


Y los miró con reproche... -Me han tomado el pelo viéndose a hurtadillas sin mi permiso pedir.

-Verá padre... Pensé que a vos no gustara, ya que en sus deseos no entra que me amancebe con cualquier caballero.

-¿Es que piensa por mi?

-¡No! padre no me regañe que me está entrando una jaqueca horrible. Ya sabe que me sucede desde niña.

-¡Lo se! hablemos ya que hablando podemos llegar a un acuerdo. Veamos joven ¿vos que le ofrece a mi hija?

-Le ofrezco mi persona, mi mansión, mis monedas de plata que son muchas y los hijos que lleguen.

-Me parece bien. Quería que se amancebase con otro, pero debido a que ya no está como debería que lo haga con vos. Que sea deprisa no vaya a ser que me arrepienta y la encierre para siempre en sus aposentos. 

-Padre, les quiero mucho a los dos. Y le juramos no se arrepentirá.

-No jure lo que no sabe si el caballero cumplirá.

Todavía nervioso, Rodolfo se lanzó a defenderse. -Le juro que por ella daría mi vida. No se arrepentirá, le doy mi palabra.

-¡Eso está muy bien! aunque no es lo que soñaba. Pero si ella es feliz nada más puedo pedir.
Verónica O.M.
Continuará

jueves, 22 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 47

Mientras los enamorados esperaban una gran reprimenda por parte del padre de ella, en otro lugar esto mismo acontecía...

Adelita ya se había hecho a la idea de que su amorcito Vidal era un desordenado de mucho cuidado. Esperaba poderlo cambiar aunque sabía que no conseguiría demasiado. Su experiencia la advertía de que un caballero cómo aquel y a su edad, si no había cambiado ya nunca podría hacerlo aunque mucho se esforzara. Pero cabezota cómo ella era, no desistiría hasta sacar provecho de su Vidalín al que tanto quería.


El mencionado estaba que no cogía en su pellejo, ya había conseguido que Adelita se marchase a vivir con él. La quería y adoraba, no importándole para nada los muchos kilos que le caerían encima muchas noches. 
Ella encima, él debajo, la más gorda que sudara...

-La adoro, mi Adelita, ¿Vos por mi que siente?


-Siento de todo, y como si en mi corazón habitase un duende y me dijese: Adelita, este es el caballero por el que has perdido el juicio y te ocurre porque lo amas hasta...


-¿Hasta? 


-Hasta el infinito mi amorcito... Vos es el único al que he querido, aunque fuese una fulana no entregué mi amor a ninguno, ya que dentro de mi imaginaba que un día me llegaría el definitivo, deseo vos sea y sentirme afortunada.


Al oír aquellas palabras a Vidal no le cogía el corazón en el pecho, de lo mucho que se había emocionado.

Empezó a respirar muy profundo, Adelita se asustó de inmediato.
-¿Qué le pasa mi Vidalín? ¿no me vaya a dejar sola ahora, que si se muere yo me muero?

-Ni hablar, mi Adelita. No la dejaré sola ni un momento, no quiero vivir ni un segundo separado de vos.


Y se fundieron en un beso de esos que todos sabemos.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 18 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 46

Acabaron cansados y cómo todavía no era excesivamente tarde decidieron descansar un rato. Lo hicieron abrazados y con  la cabeza de ella apoyada en su brazo derecho.
Su pelo olía a rosas, mejunje comprado a su particular vendedora la gitana Encarna.

A él aquel olor le produjo primero mareo, después sueño. Y se durmió aún sin querer hacerlo, a ella no le quedó más remedio que echarse un sueño. Su enamorado ya no estaba para nada.
Al rato de dormirse se despertó asustada y zarandeó a Rodolfo para que se despertara. -Mi padre podría levantarse.

Se frotó los ojos, ahora que estaba tan a gusto y va su enamorada y le malogra el sueño.

Se vistió corriendo, mientras ella se ponía una larga bata de seda de color rosa, que hacía juego con la colcha, la cual era tan larga que al caminar barría el suelo.

Apartó el sillón orejero, mientras Rodolfo se calzaba las botas.
Bajaron la escalera despacio y con miedo a hacer algún ruido. Y ni con esas...

Se escuchó un gran vozarrón. -¿Quien anda ahí? -Era el padre de ella e iba vestido con un calzón.

No pudieron correr ni esconderse.


-¿Quien es? -Preguntó el padre con cara de pocos amigos.


-Padre yo le explicaré. ¡Deje que marche!


-¡Este malandrín se queda aquí!

Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 17 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 45

El padre de Amada dormía como un bebé, aunque roncaba de forma muy llamativa, en aquellos tiempos nada se sabía de la apnea esa.
Le abrió el portón a su amorcito. Lo esperaba con la puerta entreabierta. Nada más entrar se llevó un dedo a los labios, diciendo con ello que permaneciese en silencio. 
Al llegar a la habitación cerraron y atrancaron la puerta, poniendo un gran sillón de esos orejeros.

Esperaba que la besase, pero permaneció quieto y con la vista baja. -¿A vos que le pasa? ¿no me besa?

-¡Si! lo que pasa es...

-¿Qué es eso tan importante?

-Quisiera pedirla algo y no me atrevo.

-¿Acaso muerdo?

-¡No! Claro que no muerde. -Rodolfo se sentó encima de la cama, arrugando una preciosa colcha de color rosa, la cual tenía unos vaporosos volantes y mucho apresto.

Ella hizo lo mismo y lo miró pícaramente. -¿Qué me quiere pedir? me huelo que algo serio.

-¡Si! muy serio ¿se quiere amancebar conmigo?

-¿Amancebar?

-¡Eso mismo!

-Pero mi padre...

-¡No se preocupe! hablaré de caballero a caballero.

-Mi padre no le quiere.

-Ni yo a él tampoco. 

-Déjeme unos días para pensarlo. Ahora vayamos a hacer esas cositas que tanto nos gustan...

Se desnudaron y taparon con la colcha. Eran jóvenes y la sangre les hervía peligrosamente.
Al poco rato se escucharon sus gemidos. Primero los de ella, más tarde los de él.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 13 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 44

Una vez acabado de cenar lo dejó todo encima de la mesa, no se espanten Rodolfo lo hacía siempre. Fue hacia una maceta de barro y cortó unas hojas de hierbabuena, se las metió en la boca masticándolas. Pretendía que su boca quedase fresca y con buen olor, tenía en mente los besos que compartiría con su enamorada.                                     
Y hacia su mansión se dirigió teniendo que andar un rato. Antes el camino lo hacía a caballo, pero un día el mal bicho se fugó con una potranca. No los volvió a ver más...
Tanto ir y venir sus botas nada le duraban. Había destrozado unas cuantas.
Caminaba... Ni rápido, ni despacio. Hacía tiempo para que el padre de ella ya roncase a su llegada.
-¡Esta noche me declaro! -ese pensamiento le provocó escalofríos una vez tenido.

-Deberé cargar con el viejo y eso no me hace gracia, pero haré de tripas corazón. De hoy no pasa porque en poco tiempo calvo me veo. No creo que Amada me quisiese sin un sólo pelo, si no me querría ni yo... (Qué tonto pensar así, ¿verdad que si? piensa la autora o sea yo)
A una distancia prudencial vio cómo Amada estaba en el balcón. Su padre estaría dormido y no dando la tabarra... 
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 10 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 43

Con el agua preparada para el baño, Rodolfo se desnudó y quedó en calzoncillos, y cómo no... De esos bien largos. Cerró la ventana de un golpetazo ya que tenía miedo a enfriarse. Se metió en el agua y al estar demasiado caliente pegó un grito, suerte que no tenía vecinos ya que los hubiese asustado, pensarían que algo grave le habría pasado. Al no tenerlos susto tampoco...
Con un cazito se echó agua por la cabeza, se la frotó con una pastilla de jabón y restregó con cuidado el pelo, no quería que se le cayesen más de los debidos. Pero ni con esas... En sus manos un gran manojo se le habían quedado, al verlos su corazón se le había acelerado y sus ojos se encendieron.
-¡Rediez! pronto no tengo ni un pelo y todavía estoy sin amancebar. Esta noche me declaro a mi amorcito, que llevo años perdiendo el tiempo...
Después siguió lavándose el cuerpo, se fijó que se estaba quedando en los huesos, más parecía a don Quijote que al jovenzuelo que era no hace tanto... Seguro que debido a esos escarceos de sexo sin freno.
Se secó con una gran toalla. En sus tiempos seguro que era blanca, pero ahora era más bien parda, pero no se daba cuenta al ser corto de vista.
Una vez aseado se dispuso a cenar con cuidado, no quería mancharse y para ello se puso delante un gran trapo que ató al cuello y que cubría todo su cuerpo.

-Parezco un bebé, de esos que te echan la papilla encima si te descuidas. ¡Hay que ser torpe! pero si no me tapo me pongo sucio cómo un cerdo. Estoy deseando amancebarme, casarme que queda más moderno, para ver si Amada me lleva por el buen camino. Estar cómo estoy ya me está cansando. 
VAYA PAR DE AMIGOS TRASTOS, HOY LE TOCA AL OTRO...
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 9 de enero de 2015

LAS MONEDAS DE PLATA 42

A la pobre Adelita, por poco le da un síncope al ver el interior de la vivienda. Había muchísimo desorden y el suelo no estaba demasiado limpio, el cual no había visto una escoba desde no se sabía cuándo. El polvo acumulado era tanto que se podía coger con las manos, las oscuras pelusas revoloteaban por todas partes con la corriente que entraba por la puerta abierta. Pero aquello tan sólo era el principio de lo que le quedaba todavía por ver.
Se sentó en una silla para tomar aliento, pero necesitaba algo con urgencia al habérsele secado la garganta quizás debido a los nervios.
-¡Tengo sed! -su lengua la notaba zapatosa.                                                             
Vidal le trajo un cuenco con agua, ella miró continente y contenido, si no hubiese sido por la necesidad que tenía por bebérsela se la hubiese arrojado a la cara a su amorcito. Hizo de tripas corazón y de un sorbo se la bebió, aunque le había dado fatiga al pensar que aquella vasija no estaba del todo limpia.

-¡Parece que a vos no le ha gustado la casa!

-Lo que no me gustó es la suciedad y el desorden. ¡No se equivoque!

-Soy un caballero y vivo solo. ¿Qué quiere Adelita? no sirvo para estar fregoteando. Si me viesen mis familiares y amigos me insultarían por marica y eso sería lo último que querría.

Una vez pasado el primer susto ya estaba preparada para seguir con los siguientes descubrimientos. -Sigamos que ya me he rehecho, enséñeme de cabo a rabo la casa que voy con vos a compartir.

Y dicho y hecho. Primero conoció la planta baja, después la de encima. Y saben... ¡Estaba incluso peor!
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 30 de diciembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 41

Desde la lejanía Vidal apreciaba un bulto muy colorido. -Qué será? -se dijo. Pero a medida de que se iba acercando... Vislumbró que el bulto no era tal y si Adelita.
-¿Qué querrá si yo no quiero ni verla? -no quería pero sus pasos iban avanzando hacia ella. -¿Vos que quiere si ya habíamos roto?

-Yo no he roto, ¡fue vos el tonto! en mi trabajo hay que fingir mucho, eso era lo que hacía en aquellos momentos.

-La oí decir cosas que no me gustaron. -Dijo un tanto angustiado.

-¡Ya sabe mi amor que era fingimiento! a ese había que mantenerlo contento para que volviese otro día.

-No quiero que con nadie más se acueste, quédese conmigo y no se arrepentirá nunca.

-¡Me quedo! a ese burdel nunca más vuelvo.

Se besaron, aunque para hacerlo Vidal se agachó para llegar a su boca, que más o menos le quedaba a la altura dónde le quedaba el pecho (me refiero al de él, claro está)
Y abrazados entraron para dentro, aún se pudo escuchar a Adelita lanzar un grito. -¿Qué es esto?
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 26 de diciembre de 2014

LAS MONEDAS DE PLATA 40

Se hizo de noche entre lloriqueos y suspiros por parte de Vidal, su amigo ya estaba hasta la mismísima coronilla, al parecer el sufridor no tenía ninguna prisa por marchar, así que de pronto y sin vergüenza alguna decidió ponerlo de patitas en la calle. Aunque utilizó cómo supo su diplomacia.                                              
-¡Vos ya debería recogerse! mañana verá las cosas de manera distinta, márchese y se tome un cuenquito de buen vino, ya verá como dormirá calentito y los malos rollos se disolverán solitos. ¡Ande amigo! -Diciendo esto lo empujaba hacia la calle, así que cuándo se quiso dar cuenta ya estaba en la rue. Y de un golpe Rodolfo cerró la puerta, haciendo un buen ruido al echar un cerrojo que medía sus buenos quince centímetros.

-¡Qué pelmazo! a mi que me importa en los líos que se mete este mequetrefe. -Al escucharse le empezó a remorder la conciencia.

-¡Pobrecillo! lo debe estar pasando mal, aunque debería ser más listo. Mira que quererse amancebar con la tal Adelita, un buen zorrón y eso que la tía no vale ni un pimiento. Yo si que tengo suerte con mi amorcito,  lo que le gusta el sexo a la condenada, con ella jamás pasaré hambre. ¿Y que pasará cuando yo ya no pueda? ¡no quiero ni pensarlo! espero que con la edad ese fuego se la vaya apagando...
Autora Verónica O.M.
Continuará