martes, 30 de septiembre de 2014

DOLORES 11





Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Hacía más de cincuenta años de todo aquello.
José, el padre de Dolores y de Julia, se dirigía a un pequeño bar de la aldea, su intención era pasar un rato con sus amigos, conocidos y vecinos. Allí se reunían los varones, bebían cerveza, jugaban a las cartas, y a la vez hablaban de sus cosas.
Justo en la entrada del local, había dos hombres, Zacarías y Alfonso, hablaban entre ellos y reían.
José escuchó parte de la conversación, lo escuchado no le gustó en absoluto.

Zacarías fanfarroneó -Con la mujer de José me acuesto en cuánto yo quiera.


Alfonso le rió la fanfarronería.

Al oír esto, y sin pensárselo demasiado le atacó por la espalda.

-Hijo de puta. Si te acercas a mi mujer eres hombre muerto.

Dicho esto le pegó un fuerte puñetazo, y Zacarías cayó al suelo. Su nariz chorreaba sangre, y en un momento su camisa se empapó de ella.

José entró en el bar, dirigiéndose hacia la mesa en dónde ya lo esperaban impacientes sus vecinos para empezar la partida.

-José ¿te sucede algo? -se lo preguntó el más viejo, pero todos esperaban aquella respuesta. 



-No. Son cosas mías. 

Comenzaron la partida. De vez en cuando, alguno ponía su nota de humor diciendo cualquier tontería. El hombre, quiso parecer natural no consiguiéndolo del todo. Tomaron cerveza, él tan sólo una, no quiso repetir ronda.
Era muy tarde cuándo decidieron marcharse.
Ya en la calle, se despidieron hasta el día siguiente. José echó a caminar, su familia le esperaba.


Andó un corto trecho, y se tropezó con los dos hombres. Al parecer lo esperaban.

Zacarías se le acercó, y con una piedra que tiró con fuerza en su cabeza, le hizo perder la consciencia, abriéndole en ella una gran brecha. Brotaba sangre a borbotones.

Lo arrastraron detrás de unos árboles. Cuando todos hubieran vuelto a sus hogares ajustarían cuentas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 28 de septiembre de 2014

DOLORES 10




Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Una gran tristeza asomó a los ojos de la mujer.  -Pero eso no puede ser, ¿quien pudo hacer algo así? 
Las lágrimas caían por su rostro, alguna de ellas se posaba en la comisura de su boca, apartándolas nerviosamente.

-¿Quieres un vaso de agua?

-Si, por favor.

El hombre tardó unos segundos en ofrecérsela. -Toma, bebe.

-Gracias, Luis. -La mujer bebió un poco, y a pequeños sorbos, cómo si quisiese retardar el momento de descubrir algo que sabía iba a ser muy doloroso.
Había algo que ella nunca pudo comprender, su padre amaba a su familia. Siempre intuyó que algo no cuadraba.

Luis esperaba paciente a que ella pidiese continuar.

- Vamos, dime. Estoy preparada para saber.

-¿Estás segura?

-Si. -Aquel si, fue como un pequeño grito de angustia, pero cuanto antes supiese mejor. Ella y su familia habían vivido engañadas mucho tiempo.

Mi padre me confesó esto en su lecho de muerte, le prometí que si alguna vez volvía a veros os lo contaría. ¿Te acuerdas de Zacarías y de Alfonso?

-Creo recordar quienes son.

-Quienes eran. Ninguno de los dos vive ya.

-¿Que tienen que ver ellos en esto?

-Todo. Ellos fueron los que le hicieron aquello.

-¿Pero porque? -preguntó con un nudo en la garganta.

-Parece ser, que tu padre había tenido un encontronazo con ellos.

Aquello fue demasiado para Dolores, la mujer llorando se derrumbó.
Continuará
Autora Verónica O.M.

sábado, 27 de septiembre de 2014

DOLORES 9


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Después de pensar mucho, Dolores decidió que tenía que hablar con Luis, no quería que su recuperado amigo pensara que ella no sabia abordar las cosas.
Se arregló un poquito para salir, calzando sus pies con unos zapatos bajos, no quería tropezar y caer. Ya no era joven, así que lo que primaba era su comodidad sobre todas las cosas.
Cuando salía por la puerta, lo hacía una Dolores más que aceptable, a su edad era una mujer guapa todavía.

Fue andando despacito para la casa de Luis, recordaba dónde estaba ubicada. Allí parecía como si el tiempo casi se hubiese detenido, no había habido notables cambios. Fue fácil encontrarla.

Llamó a la puerta, al momento Luis ya la había abierto y estaba a su lado.

-¡Entra, Dolores. -La dejó pasar y cerró la puerta con suavidad.

-Siéntate, hazme el favor.

Lo hizo en una silla, él se sentó en otra frente a ella.

-Quiero que hablemos de mi padre.

-¿Estás segura?

-Si, si lo estoy. Perdona por mi reacción de antes.

-Nada que perdonar, comprendo... Dolores, siempre habéis pensado que él se suicidó.


-Eso fue lo que hizo -lo dijo con un angustiado hilo de voz.

-¿Que pasaría si te dijera que no fue así?

 Dolores empezó a sentirse mal.  Su tensión, se le había disparado en aquellos momentos, su rostro había enrojecido alarmantemente.

-No quiero hacerte pasar un mal rato, en otro momento hablaremos del  tema, ahora no estás en condiciones.

-¿Luis, que es lo que me quieres decir?


-Que no fue él. Fueron otros los que acabaron con su vida.

Continuará
Autora Verónica O.M.

viernes, 26 de septiembre de 2014

DOLORES 8

Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi


Dolores quedó muy afectada, y no esperaba que la conversación fuera allí a parar.
-Me he comportado como una niña. ¿Qué pensará Luis de mi?
¿Dónde estás, gatito?

El animalillo estaba durmiendo en un rincón del comedor. Parecía indefenso, aunque a partir de ahora la tenía a ella que lo cuidaría con amor.


Mientras tanto, Luis volvía a su casa. Estaba muy cerca de allí.

Por el camino iba pensando y preocupado. -Debí tener más cuidado. 
Pero ya no había remedio para ello. -Si Dolores no quiere hablar de ello, jamás volveré a sacar este tema. 
Aquellos pensamientos le hicieron sentir mucho más tranquilo.
Abrió la cancela, entró y echó una gran aldaba en la puerta del jardín.
Ya dentro de la casa se sintió muy solo. Nunca había tenido la necesidad de tener una mujer que le hiciera compañía. Cuando Dolores se marchó, pensó que se había ido la mujer de su vida, y que nunca encontraría a alguien como ella. Jamás intentó buscar a otra.
Pero con ella jamás había tenido nada. Se conformaba mirándola y disfrutando de su amistad.

Dolores y su hermana Julia, habían tenido mucho éxito con los chicos del lugar. Algunas de sus amigas se habían echado novio, pero ellas no tenían ninguna prisa para ello.

Continuará
Autora Verónica O.M.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

DOLORES 7

Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Luis quedó por unos instantes en silencio, miraba de frente a su antigua amiga. Ella a su vez hacia lo mismo.
Dentro de ella sentía que aquello debió ocurrir muchos años antes. Pero pensó, que él no pudo buscarla al no saber dónde hacerlo.

Un mes antes de ella volver, unas personas pintaron, limpiaron, adecentaron la casa y también el jardín. Nunca había estado del todo abandonada. Todos pensaban que la casa había sido vendida.


-¿Dolores te apetece hablar del pasado?


-¿No es lo que estábamos haciendo?


-Si y no. Es otro tema del que te quiero hablar.


-Hazlo.


-No se si te apetece hablar de aquello.


-¿Que es aquello? -
Preguntó  la mujer muy contrariada.


-De tu padre.


La mujer cambió de cara, una gran palidez cubrió su rostro, parecía como si de un momento a otro fuera a desmayarse.


Luis se dio cuenta que no era tan fácil sacar aquel tema. 

-Dolores me voy a marchar, ya seguiremos hablando otro día. Siento haberte perturbado. Vivo dónde siempre.
El hombre se levantó y cerró de un pequeño golpe la puerta, dejaría pasar algunos días hasta que fuera Dolores quien quisiera hablar de ello.
Continuará
Autora Verónica O.M.

martes, 23 de septiembre de 2014

DOLORES 6


Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Luis miraba como Dolores le ponía la leche, lo hacía en un plato hondo que había sacado del armario de la cocina. El gatito ya en el suelo, pegaba lametones y tenía los bigotes mojados y manchados de blanco.

Había venido, con la intención de traerle al  gato para que no estuviera tan sola. Pero había otra cosa que quería abordar y no se atrevía. Volvieron al comedor sentándose de nuevo.

-¿Quieres tomar algo?


-No, gracias.


-Ahora si me lo permites, seré yo quien te pregunte. ¿Te casaste?


-No.


-¿Y eso?


-No tuve la oportunidad. La mujer que quería se marchó sin decir adiós.


-¿Se marchó? -
Preguntó seriamente.


-Si.


-¿Puedo saber quien era?


-Tú.


Dolores quedó en silencio, aquello no lo esperaba. 
-Nunca me dijiste que me amases.


-Pensé que lo sabías.


-Entonces era muy joven, no pensaba en novios y esas cosas.


-¿Y ahora?


-Ahora es demasiado tarde. ¿No crees?

Continuará
Autora Verónica O.M.

lunes, 22 de septiembre de 2014

DOLORES 5



Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

La casa le producía temor. No porque el padre se hubiera ahorcado en ella. Lo hizo retirado de la casa y en un árbol de la calle. En plena oscuridad.
Antiguamente fue una casa muy alegre. Su madre siempre risueña, su padre una persona muy trabajadora, que sentía delirio por su esposa e hijas.
Ahora  era una casa triste. Vino de vuelta a aquel lugar movida por la añoranza de su niñez, cómo si volviendo allí pudiera recuperar parte del pasado perdido.
Se acostó y dio muchas vueltas en la cama. Agotada cerró los ojos y durmió no más de cuatro horas.

A la mañana siguiente llamaron a la puerta.  Ella todavía no se había levantado.


-¡Ya va, ya va!  -Gritó. Sin duda el visitante no la escuchó ya que seguía llamando. Cogió una bata y se la puso. Despacito abrió la puerta. Los huesos ya no los tenía cómo cuando era joven y debía cuidarlos.

-¡Buenos días! -Luis desde la cancela la miraba sonriente. -Al parecer te he despertado.

-No importa.

-Mira Dolores lo que te traigo. -Traía un gatito muy bonito. -Es para ti.


Ella lo cogió entre sus brazos, mientras el gato maullaba.

-Gracias, Luis. Me vendrá bien tener compañía. Pasa hombre, no te quedes en la puerta.

Entró en la casa. Hacía muchísimos años que no la pisaba, en sus años mozos alguna vez había entrado en ella, pero no demasiadas.

Se sentó en un sillón. La mujer, todavía con el gatito entre los brazos se sentó frente a él.

- Me  he alegrado de que volvieras, Dolores. No pensé volver a verte nunca más. Tanto tiempo la casa cerrada, no podía ni siquiera imaginar que fueras tú. ¿Te casaste? -preguntó muy interesado.

-No.

-¿Como fue eso?

-No encontré el amor.

-No lo entiendo, si eras guapísima. A pesar de los años pasados lo eres todavía.


-Gracias, Luis, tú siempre tan atento. Si parezco un carcamal.

-No digas eso, te encuentro fenomenal.

-Voy a ponerle un poco de leche al gatito. ¿Vienes?


El hombre se levantó del sillón  y la acompañó a la cocina. Miraba a Dolores, y por un momento pensó, que aquella mujer quizá podría haber sido suya de no haberse marchado.

Continuará
Autora Verónica O.M.

domingo, 21 de septiembre de 2014

DOLORES 4



Bonito dibujo de internet
novela escrita por mi

Dolores y Luis se habían encontrado después de muchísimos años, no es que fueran novios ni nada parecido, pero habían simpatizado en sus años mozos.


-Luis, me ha agradado haberte visto, pero sin duda ya es muy tarde, tendremos tiempo para los recuerdos en otra ocasión.

El hombre soltó su mano, que había tenido retenida por unos instantes.

-Me alegro Dolores de tu vuelta, seguiremos nuestra charla otro día. Me voy a recoger que ya es tarde. ¡Ah, una cosa! ¿Estás en la casa, sola?

-¡Lo estoy!

-Antes te gustaban los gatos. ¿Quieres que mañana te traiga uno?

Siempre le habían gustado, sobre todo cuando eran pequeñitos, se veían tan indefensos -Me siguen gustando.

-Mañana tendrás uno.


Después de despedirse, Dolores entró en la casa cerrando la puerta con dos vueltas de llave.

Cenó y al ratito decidió irse a la cama, sin duda no dormiría debido a su siesta.
En su mente acudieron los recuerdos. Se acordó de su progenitor, lo buen padre que siempre fue, y de su madre una mujer de buen ver que estaba locamente enamorada de su marido. Los dos lo estaban.
Su hermana Julia, una chica por aquel entonces muy guapa, llevaba a los muchachos del lugar locos por ella.

Ella misma no se quedaba atrás, pero era mucho más seria, imponía al primer golpe de vista, pero después era francamente adorable.

Ya llevaba un par de semanas en la casa, todavía sentía intranquilidad entre aquellas paredes, pero sería cuestión de irse acostumbrando.
Continuará
Autora Verónica O.M.