viernes, 17 de septiembre de 2021

Clara capítulo n°2

 La calle era amplia y al parecer la habían limpiado hacía poco y lucía bonita y con un sol esplendoroso. Le pareció una belleza en la que caminar por ella era un puro disfrute. 

Ya quedaba poco por llegar al número que buscaba.

Llamó su atención un rótulo rojo y luminoso... era un bingo. 
Siempre quiso ir a uno,  pero Manolo no era muy dado a ese tipo de distracciones y se quedó con las ganas. 

Siguió caminando y a la par echando el ojo a los escaparates y pensó que vendría por allí a menudo. Allí encontraría desde zapatos y bolsos, prendas de vestir, lencería y un sinfín de cosas para el hogar. 

Se paró en el número 332 y entró. A una enfermera con la que se cruzó le preguntó dónde estaba ginecología. 

La enfermera muy atenta le indicó que bajase por las escaleras mecánicas al sótano y en la ventanilla entregase el volante. 

Y así lo hizo. 
Se sentó en una especie de banco de respaldo corto y pensando que tardarían en llamarla. Se dedicó a hurgar en el bolso e inspeccionar cuanto dinero llevaba encima.  Ya bailaba en su mente el gusanillo binguero. 

Y sumida en sus pensamientos no escuchó cuando otra enfermera la llamó por su nombre. 
-Clara S... 

No contestó. 

La enfermera la llamó nuevamente. 
-Clara S... 

Y ahora si se levantó. 
-Lo siento, estaba distraída. 

La enfermera la miró y sonrió sin ganas. No le caían nada bien este tipo de mujeres, presumidas y despistadas.  

A los pocos segundos ya estaba dentro de la consulta y cerró la puerta. 
La ginecóloga levantó la vista por encima de sus gafas y le pidió que tomara asiento. 
Autora Verónica O.M. 
Continuará 

martes, 7 de septiembre de 2021

❤️Otra novela ❤️

 Nueva novela que viene de otra anterior y con algunos cambios.

El porqué de los cambios? 

Siempre intento quede lo mejor posible... 

Y después de la explicación llega la novela y hasta el título se verá algo modificado. 

Deseo guste a quien la siga. 

Mil gracias 👋👋👋

Clara capítulo n°1

 Esta mañana, Clara se ha levantado antes de lo habitual. 
Desayuna deprisa sus tostadas con mantequilla y un zumo de naranja natural. 

Antes de salir se duchará y maquillará y escogerá un vestuario apropiado para la ocasión. 

Al rato y con el bolso colgado sale y cierra la puerta. 

Deberá andar un poco antes de llegar al Metro y que la llevará al otro extremo de la ciudad. 

No tarda mucho en la espera y al entrar se agarra a la barra porque los asientos están cogidos. Algunos humanos del sexo masculino la miran baboseando y algunas mujeres por el rabillo del ojo lo hacen con cierta envidia. 

Clara, es bonita y tiene un cuerpo proporcionado, a ella eso la llena de orgullo y peca de ser algo engreída. 

A la quinta parada se baja y se dirige hacia las escaleras, sube peldaño a peldaño mientras por las mecánicas van abarrotadas.

Una vez en la calle deberá situarse y coger el camino que Manolo, su marido le indicó, cruzar dos calles y todo recto. Ahora solo le queda encontrar el número que busca y va pensando que no acertó en la elección de los zapatos porque le duelen los pies. 
Autora Verónica O.M.

Continuará... 

jueves, 12 de agosto de 2021

Adolescencia capítulo n°61 y 62 final

 JEREMY Y YOLANDA 61


María e Israel se despidieron a eso de las cinco de la tarde. Se marchaban para dejar a solas a los enamorados. Tenían tantas cosas que decirse...

La abuela los despidió sonriente. 
-Aquí tenéis vuestra casa, cuando os apetezca ya sabéis.

Al acercarse para besarla un olor muy fresco inundó sus olfatos. 

Besaron a Yolanda también, la carita de ella se entristeció. Pero solo fue unos segundos. Después sus ojos se iluminaron mirando a su enamorado. El amor de su vida y por el que tanto había llorado en los últimos tiempos.

La parejita de amigos se marchó.

La abuela muy discretamente también, dejándolos solos. Tenía que fregar los platos. 
Cerró la puerta de la cocina. Quería dejarlos con libertad, para besarse y para llorar si fuera necesario. 

Sus manos se enlazaron, acercaron sus cuerpos sin atreverse a romper aquel  mágico instante.

Fue Jeremy quien lo deshizo. 
-Mi amor, cuanto he deseado besarte, apretarte, adorarte.

-Jeremy te quiero. 
-Lo dijo con un hilo de voz, semejante a aquel otro de su infancia.

Se besaron, recreándose y saboreando sus labios. Parecían dos hambrientos de amor.

-Nos casaremos, Yolanda. Tendremos al bebé que va a llegar de nuestra pasión y amor. 

Ella sonrió, pero unas lágrimas se le escaparon sin querer.

-Mi pequeña, mi amor. Te quiero más de lo que sabría explicarte.
La besó y compartieron aquellas lágrimas, al dejar el rostro de Jeremy humedecido con ellas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

JEREMY Y YOLANDA 62 FINAL

-Yolanda demos un paseo. Tenemos que hablar.

-Está bien, Jeremy.
Yolanda fue hacia la cocina, su puerta permanecía cerrada. Escuchó como trajinaba en ella su abuela. 

-Abuela ¿puedo entrar?

-Claro que puedes, Yoli, pasa. La abuela la miró a los ojos y aquellos brillaban de forma espectacular.

-Vamos a salir a dar un paseo. ¿Necesitas algo?

-Nada, no necesito nada. Hace una tarde preciosa.

-Te quiero, abuela. 
La besó en la mejilla apenas arrugada. La anciana se sintió querida y pensó lo agradecida que le estaba a la vida. Tenía una nieta preciosa que le traería a su primer biznieto.
Aquello era todo un acontecimiento que  no todos lo vivían.

Salieron a la calle cogidos de la mano.

-Jeremy ¿tus padres me aceptarán? ¿Aceptarán al bebé ? 

-No te preocupes por ellos, seguro lo harán, es más no tengo ninguna duda. Serás para ellos una hija más.

-¿Estás seguro?

-Lo estoy.

Sus manos se apretaron más fuerte. Les quedaba toda una vida por descubrir y disfrutar.
FIN
Autora Verónica O.M.

Deseo os haya gustado. 


Y muchas gracias a quienes la habéis seguido. Y con toda probabilidad habrá una segunda parte. La parejita tendrá muchas cosas que contar.

Qué os parece?

Este blog hará un descanso vacacional hasta Septiembre.
Hay otros blogs en los que iré alternando publicaciones. En relatos de Verónica continuaré con Otros tiempos (novela)

Mil gracias y buenas vacaciones para tod@s y a ser responsables, el virus sigue estando... 

miércoles, 11 de agosto de 2021

Adolescencia capítulo n°59 y 60

 JEREMY Y YOLANDA 59


La abuela escuchó abrir la puerta. Oyó las voces de los amigos de su nieta. Le llamó la atención escuchar dos voces masculinas. Yolanda la avisó de que vendrían una parejita, pero no más.
Se secó las manos en el delantal y salió al encuentro.
Y sí, habían dos chicos, y una chica muy bonita de la edad de su nieta, más o menos...

-Os voy a presentar a mi querida abuela.

Los miró con sus ojillos sabios. No se le escapó que su nieta estaba mucho más contenta de lo habitual.
¿Sería Jeremy alguno de aquellos mozos? No iba nada desencaminada. La sabiduría de los años...

-Abuela, esta es María, de la que tanto te he hablado.

María adelantó unos pasos y besó a la mujer. Olía a fresco. Había escuchado que los viejos huelen a rancio. Pero aquella señora rompía esas reglas.
La besó en ambas mejillas. Y la mujer sonrió.

Les llegó el turno a ellos. Primero presentó  a Israel. Quería serenarse antes de presentarle a...
-Este es Israel, un buen amigo y novio de María.

-¿Como estás, chico? -Preguntó la mujer.

-Muy bien, señora. ¿Y usted?

-Divinamente, muchas gracias.

Ahora si, le llegó su turno. 
-Es Jeremy, abuela.

-Qué bien que viniste. Estoy muy contenta por ambos. Sentaos.
Todos se dirigieron al sofá, era antiguo pero brillaba de puro limpio.

El ambiente olía a comida recién preparada. Si de algo se vanagloriaba la anciana, era de saber cocinar entre otras muchas cosas.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

JEREMY Y YOLANDA 60

El aperitivo se componía de  patatas fritas, olivas rellenas de anchoa, ganchitos, mejillones, tacos de jamón, espárragos con mayonesa y rebanadas de pan de pueblo, untado con tomate maduro y aderezado con un exquisito aceite de oliva virgen y una pizquita de sal. Y para beber un vermut riquísimo y bajo en alcohol.
Y la comida, una gran tortilla de patatas y dos pollos rustidos que sabían a gloria y para beber puso en la mesa diversas bebidas. 
-¿Queréis más? -Preguntó la mujer muy solícita.

Todos dijeron que no con la cabeza. Comieron con gran apetito. Después la ayudaron a recoger la mesa y depositaron los cacharros en la gran fregadera. La mujer los cubrió con agua.

-Abuela, nosotros fregamos.

-Ni hablar. Lo haré más tarde. Ahora vamos a dialogar.

La miraron no entendiendo demasiado bien, pero...

Volvieron a la mesa y la abuela tomó la palabra.
-Bien. Creo, no es muy habitual, que una abuela en estos casos lleve la voz cantante. Eso es tarea de los padres, pero se me ha dado ese permiso. Ya veo que las dos parejitas sois amigos y es como si estuviéramos en familia.

Los cuatro se miraron entre sí y después a la abuela, que en aquellos momentos parecía una persona muy importante. Lo era, pero todos me entienden por dónde voy.

-Os queréis, sólo basta con miraros.

Su nieta se ruborizó y Jeremy se sobresaltó un poco. Para nada esperaban que fuera tan directa.

-Si, abuela. Lo quiero desde niña.

-La quiero más que a mi propia vida. 
Lo dijo en tono alto y claro, pero temblándole un poco la voz.

María e Israel sonreían. Estaban muy contentos de que sus amigos estuvieran ya juntos y que los malentendidos se hubiesen aclarado.

-¿Sabes que mi nieta va a ser madre?

-Lo se.

-Sois muy jóvenes. Quizá más adelante cambiéis de forma de pensar.

Jeremy saltó como un resorte. 
-Jamás dejaré de quererla. Nuestro amor es sólido. Hace muchos años que lo sentimos.

-¿Qué dices, Yolanda?

-Nos queremos desde siempre y jamás será de otra forma.

-Tenéis mi bendición y la de tus padres. 
Lo dijo mirando a su nieta. 
-¿Y tus padres, que piensan de todo esto?

-No saben nada. Pero hoy hablaré con ellos.

-En mi cuenta del banco tengo algunos ahorros. Una vieja no gasta demasiado, así que los pondré a vuestra disposición para que tengáis un buen comienzo.

A Yolanda se le saltaron las lágrimas. Se levantó de la mesa y pasó por detrás de la silla en la que la mujer estaba sentada. La rodeó con sus brazos y a continuación la besó en el pelo.

Los demás se sintieron emocionados al presenciar una escena tan tierna.
Autora Verónica O.M.
Continuará

Solo queda una entrega.
Deseo os guste y me comentéis que os pareció,  mil gracias 🌷🌷🌷

lunes, 9 de agosto de 2021

Adolescencia capítulo n°57 y 58

 Capítulo 57

Desde su escondrijo Jeremy no perdía detalle.
Había pactado con sus amigos (mutuos) entretenerla en la puerta y el máximo tiempo posible.

-Entremos... Mi abuela espera dentro.

El cruce de miradas entre ellos le pasó inadvertido.

Fue María quien tomó las riendas de aquella situación un tanto extraña. Todo para que arreglasen lo que les estaba haciendo sufrir.
-Si no te importa, antes desearíamos hablar contigo. Después entraremos encantados.

Yolanda asomó la cabeza por la puerta de la casa. 
-Abuela, vamos a dar una vuelta. Luego entramos.

-Está bien, Yoli.

Con un suave portazo cerró la puerta.

La abuela los observó durante un rato desde una de las ventanas. 
-¡Estos jóvenes! 
-Sonrió acordándose de cuando ella también lo fué . 
-El tiempo pasa tan rápido. 
una lágrima cayó por su mejilla yendo a parar a la comisura de sus labios.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

Capítulo 58

María muy sutilmente llevaba a su amiga hacia dónde estaba Jeremy, él permanecía escondido detrás de una furgoneta que había aparcada a pocos metros.
Yolanda se topó de lleno con sus ojos y que la miraban con una mezcla de amor y desesperación.

-¿Qué hace aquí? - preguntó a sus amigos pareciendo enfadada. Interiormente sintió un vuelco en su lastimado corazón.

Dejándose llevar por un impulso, Jeremy se arrodilló a sus pies.
-Te quiero, Yolanda. Tanto que voy a morir de amor.

-¡Ya será menos! 
-Dijo ella con un nudo en la garganta y acordándose de todo lo que había y estaba sufriendo.

Sus amigos se miraron. Sabían lo que debían hacer en aquellos momentos. Se alejaron de allí  y a una distancia prudencial los observaban por si los necesitaban. No querían molestarles, y si, que arreglasen aquel malentendido que les estaba haciendo tanto daño.

Yolanda se puso a llorar muy nerviosa.
-Me has hecho mucho daño y más sabiendo cuánto te quería.

-¿Querías? ¿ya no me quieres?

-¿Como me puedes preguntar eso? ¿Acaso no te he demostrado lo que siempre he sentido por ti?

-Mi querida, Yolanda. Te amo tanto, que no se vivir sin ti.

-¿Y la otra? ¿Ya no estás con ella?

-Nunca lo he estado mi amor. Déjame que te explique. No quiero vivir ni un solo momento sin ti.

-¡Explícate! 
-lo dijo en un tono alto y a punto de perder los nervios de nuevo. 

-Era una invitada de mis padres, ella y su padre. Me acosaba constantemente, nunca quise ni tuve nada que ver con ella. ¿Me crees?

A Yolanda, unos enormes lagrimones le resbalaron por el rostro y apartó con las palmas de las manos.

Jeremy la abarcó con sus brazos. Ella depositó su cara en su hombro humedeciéndole la camisa.

Los amigos sonrieron. Habían hecho todo lo posible para que ellos estuvieran juntos. 

-¡Bien! -Dijo Israel.

-Tóma ya! Ahora fué María. 

Los tortolitos se estaban dando un beso de película y sin importarles si alguien los veía.

Cuando se calmasen entrarían en la casa. 

La abuela preparaba tranquilamente la comida.
Autora Verónica O.M

Esta novela finalizará en el capítulo n° 62.


Mis escritos son variopintos pero siento gran fascinación por las novelas y las suelo publicar por capítulos. Soy consciente que a la mayoría no gusta seguir un escrito tan largo pero... 
Gracias a quien no tiene inconveniente en leerme y respetar mi forma. 
Mil gracias 😁

jueves, 5 de agosto de 2021

Adolescencia capítulo n°55 y 56

JEREMY Y YOLANDA 55

Escuchó a su abuela trajinar en la cocina. Se levantó de la cama y encima de su pijama veraniego se puso una bata de manga corta y de un tono malva. 

-Buenos días, abuela, deja que te ayude.

-No es necesario, Yoli. Siéntate que te sirva el desayuno.

-Te quiero mucho, abuela. -La abrazó rodeándola con sus brazos.

La mujer estaba que no cogía en su piel al tener a su lado a su querida nieta, tan bonita y cariñosa. Era más de lo que pudo soñar. 
-Tunanta, yo también te quiero y no sabes cuánto...

Desayunaron, un café con leche y unas magdalenas caseras que la abuela había preparado el día anterior.

-Pediré hora para que te visite la comadrona del pueblo. Ya va siendo hora de que lleves un control.

Los ojos de Yolanda se entristecieron, pero sólo unos segundos. Pensó, que su abuela no tenía ninguna culpa de lo que a ella le sucedía. Era culpa del amor. Aquel que sentía por su amigo de la infancia, su adorado Jeremy, por el que lloraba todas las noches.

La semana paso rápidamente. Se ilusionó pensando que María vendría a visitarla. Quizás su novio Israel viniese también.
Autora Verónica O.M.
Continuará

JEREMY Y YOLANDA 56

Llegó el ansiado domingo y Yolanda se levantó temprano. Con los nervios de volver a ver a María apenas pudo pegar ojo. Su amiga la llamó el día anterior confirmando de que vendría también Israel.
Interiormente se alegró por ellos. Pero también se entristeció por ella misma. Era tan desgraciada sin el amor de su chico. Con el que había pensado algún día formar una hermosa familia.

Se duchó  y vistió muy mona. Su tejano favorito con un top de colores muy vistosos y que a su rostro daban vivacidad.
El maquillaje apenas perceptible (nude) y estaba guapísima. 
El mes siguiente cumpliría los diecisiete.

Después fue en busca de su abuela y la encontró preparando un suculento desayuno para las dos.

Desayunaron y hablaron de cosas triviales pero que llenaron el tiempo de forma agradable.

Sobre las once de la mañana sonó el timbre de la puerta.

-Abuela, abro yo.

Y al abrirla se encontró a María e Israel con sus amplias sonrisas. Se abrazaron los tres a la vez y muy contentos de estar nuevamente juntos.

Mientras tanto alguien observaba no lejos de allí y su corazón golpeaba fuertemente en  el pecho. 
Autora Verónica O.M.
Continuará 

miércoles, 4 de agosto de 2021

Adolescencia capítulo n°53 y 54

 No hizo falta decir absolutamente nada. La abuela ya estaba enterada de lo que debía saber.

La velada la pasaron en armonía. 

Los padres se marcharon sobre las ocho de la tarde. No sin antes abrazar y aconsejar a su hija de lo que tenía o no que hacer dado su estado.
Yolanda quedaba al cuidado de la abuela. Ella no permitiría que nada le sucediese.

A mitad de semana...
Jeremy llamó por teléfono a María. Estaba preocupado por Yolanda. Hacía días no tenía noticias de ella.

María no sabía si informarle o no. Su amiga la mataría (es una forma de hablar) si ella era imprudente.

-María. Tú debes saber dónde está.

-No lo sé, Jeremy.

-Lo sabes. No intentes engañarme. A mi no... Por favor, María. Estoy desesperado.

-Lo siento, Jeremy. No puedo decirte nada. Me lo hizo prometer. 
A María no le pasó desapercibida su emoción. Al parecer lloraba.
A ella le sabía muy mal. Pero nada podía hacer para consolarlo.

-Iré a su casa. Sus padres me lo tendrán que decir. Así no puedo seguir.

-No lo hagas, Jeremy. No serás bien recibido.

-¿Porqué, María? Nunca les hice ningún mal.

-Está embarazada. Nunca me perdonará por decírtelo.

Antes de asimilar aquella noticia inesperada...

Quiero verla. Necesito verla. Dime o llévame junto a ella.

-El domingo, Israel y yo iremos a visitarla. Intentaré hablarle de ti.


Y así quedaron. Pero una idea le estaba rondando en su cabezita.
Autora Verónica O.M.
Continuará


JEREMY Y YOLANDA 54


A pesar de estar triste a Yolanda le vino muy bien aquel cambio. Su abuela la agasajaba continuamente y no la dejaba pensar demasiado. Contaba cosas maravillosas de cuando era joven. Podía estarse horas escuchándola sin aburrirse. 

La mujer estaba encantada con su compañía. Pero temía que su estancia allí no fuera  por largo tiempo.
Algo la avisaba. ¿O sería por la preocupación de que su pequeña marchase?

Yolanda permanecía en la cama. Era muy temprano y no quiso levantarse para no despertar a su abuela. Sabía que tenía el sueño muy ligero.
Miró hacia el techo. Todo su alrededor estaba enmarcado por una antigua y bellísima cornisa pintada de blanco.
Pensó que aquella era la causa de que la habitación pareciese tan bonita. También por los rayos del sol que se filtraban por las rendijas de la persiana.

Su pensamiento de repente tomó otro derrotero.

-Jeremy, mi amor, ya no me quieres y eso me hace muy desgraciada. 

Y en otro lugar y habitación. El chico por ella suspiraba.
Pensó muchas veces en lo que le había contado María. ¿Yolanda embarazada? ¿Iba él a ser padre? ¿Porqué ella no se lo dijo? ¿Porqué se marchó? ?A dónde se fue? ¿Sus padres qué pensarían de él? ¿De ella? 
Autora Verónica O.M.
Continuará